La controversia ahoga a Asturias

Expertos de distintos ámbitos del conocimiento reclaman una apuesta decidida por la industria, la innovación y el I+D+i en los próximos años Las disputas por cuestiones políticas frenan las iniciativas que demanda un escenario de crisis

JOSÉ ÁNGEL GARCÍAOVIEDO.
La controversia ahoga a Asturias

Si para algo ha servido la crisis es para constatar que no existen las fórmulas milagrosas. Nadie ha dado con la receta mágica para dar solución a un periodo económico convulso que ha deteriorado irremediablemente el estado de bienestar. Asturias no ha sido una excepción. La región, una de las más envejecidas de España, se mantiene a la cola en la tasa de actividad mientras sufre la marcha de capital humano. El Gobierno autonómico, presidido por Javier Fernández, ha apostado por el sostenimiento de los servicios públicos, a pesar de que algunas voces le acusan de seguir los dictámenes impuestos desde Madrid a la hora de aplicar recortes.

El Ejecutivo ha gozado hasta ahora de estabilidad política gracias a los acuerdos con UPyD e Izquierda Unida. Sin embargo, ese calma puede tener los días contados. La reforma electoral, reclamada por sus socios, puede hacer saltar por los aires el acuerdo. Este será, sin duda, uno de los temas que se abordarán en el debate de Orientación Política que se celebra esta semana y en el que el presidente del Principado, Javier Fernández, debe dar respuestas sobre aquellas cuestiones que inquietan a los asturianos ante el futuro.

Las prestaciones públicas, la industria, el desempleo, los impuestos o las infraestructuras figuran en una larga relación de prioridades para un Gobierno que tiene, además, que hacer frente a un periodo político convulso. Los presupuestos autonómicos están en el alero y eso puede restringir su capacidad de maniobra. El catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Oviedo Ignacio Villaverde reconoce que el escenario presenta cierta «fragilidad». «El PSOE tiene una mayoría exigua. Ya no es el grupo hegemónico y debe desarrollar una cultura del pacto», advierte. Villaverde detecta en el Gobierno cierto «agobio» con el día a día y eso genera un problema: «No ve más allá y de algún modo no sabes a dónde te diriges».

Dicho de otro modo, necesita una hoja de ruta que defina el camino que debe seguir Asturias en los próximos años. Para el Ejecutivo de Fernández, reflexiona Villaverde, el tiempo corre en su contra. «O tira fuerte del carro o el efecto rebote va a ser terrible», añade. Pide, en este caso, «golpes de efecto» y demostrar «valentía» a la hora de tomar de ciertas decisiones.

El decano de Economía y Empresa de la Universidad de Oviedo, Manuel González Díaz, se suma a los que piden que el Principado defina un plan de actuación a largo plazo. Muchas de las rentas actuales, recuerda, proceden bien de fondos comunitarios, transferencias del Estado o prejubilaciones. «Y eso se va a acabar», avisa. Ha llegado el momento, en su opinión, de poner los mimbres para hacer «un buen cesto». ¿Y eso cómo se hace? «Fomentando el I+D+i a nivel empresa, universidad e investigación... La sociedad del conocimiento tiene un valor añadido», precisa. Sería conveniente, en este sentido, buscar los incentivos necesarios para que se produzca una transferencia al mundo empresarial que permita obtener una rentabilidad.

Está claro que la mesa necesita más patas para sustentarse y también un terreno firme. González se refiere en concreto a la necesidad de crear un clima empresarial favorable en la región. «No siempre hemos sido los más benevolentes con los empresarios, con aquellos que emprenden», asegura. A este respecto, cree que la Administración debe alejarse de cualquier clientelismo político y apoyar proyectos en base a criterios de rentabilidad.

Competitividad

El sector público, precisamente, ha estado y está en el disparadero. La oposición pide una reestructuración profunda mientras el Gobierno regional es reticente a cambios drásticos. «En aquello que afecta al empleo lo hace mejor el sector privado», señala el decano de Economía, que pide al Gobierno un esfuerzo en dos sentidos. Por una parte «engrasar el sistema» para que los proyectos «no se atasquen» y permitir que las ideas «fluyan». Asimismo, cree que es necesario que las instituciones funcionen bien y no se vean afectadas por los conflictos políticos.

Muchos de estos argumentos son compartidos por César Rodríguez, catedrático de Fundamentos de Análisis Económicos de la Universidad de Oviedo. «Asturias no se puede independizar de lo que ocurre en el resto del país. Estamos atrapados en la ausencia de una política económica», lamenta. En un escenario en el que se utiliza la caída de los salarios para intentar mejorar las cifras del paro, la región, como el resto de España, puede llevar las de perder porque ese tipo de iniciativas ya se adoptaron en el Este de Europa o en Asia, advierte.

Rodríguez propone apostar por la industria. «Nos podría proteger en un contexto como el actual», explica. La economía de Asturias, por ejemplo, se «sostiene» en gran medida gracias a este sector que ha mantenido el empleo. «Aquellos que decían que la política industrial estaba acabada se ve ahora que se equivocaron», añade. Su impresión es que esa apuesta debería combinarse con la innovación y el I+D+i. Considera un error que la mayoría de los gobiernos hayan optado por reducir el gasto en estas materias. «Sería bueno que se liberasen recursos en Bruselas para estos campos», apostilla.

Sus pensamientos no distan mucho de los que mantiene Fernando Rubiera, director del Observatorio Regional de Economía. «El I+D+i va a funcionar extraordinariamente en el futuro y va a marcar diferencias entre los territorios», vaticina. La política catastrofista seguida en muchas comunidades les pasará factura y eso debe ser aprovechado por el Principado. «Si demostramos que aquí es intocable, toda la inversión que se produzca empezará a mirar hacia Asturias», argumenta.

Comunicaciones

El debate de las infraestructuras sigue muy presente en la región. Algunos proyectos inacabados, otros aún pendientes. En resumen, unas comunicaciones peores de las que pueden presumir otros territorios. Los expertos creen que es fundamental no bajar el pistón para contribuir al crecimiento. «Toda la inversión que se haga es positiva. Ya nos gustaría que todo estuviese acabado», dice César Rodríguez, resumiendo así un sentir generalizado.

Bien es cierto que algunos optan por cambiar la dinámica de los últimos años. ¿El motivo? La restricción presupuestaria. «Hay que tamizar las prioridades», reclama Manuel Hernández, profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Oviedo. «Igual de importante es que se pongan en funcionamiento aquellos proyectos que ya están finalizados», indica. El contenido del proyecto de Presupuestos del Estado para 2014 ha dejado un poso agrio en Asturias. Hernández cree que no es el momento de ser dogmático y pide valorar las iniciativas que se desarrollan en otros territorios y que también benefician a la región. «No podemos mirar solo nuestro ombligo», asevera. A su juicio, es necesario tener «más perspectiva nacional» y aprender de los errores del pasado cuando se aprovecharon la alta inversión pública para colar «malos proyectos».

Servicios públicos

La defensa de los servicios públicos es una de las banderas del Gobierno socialista. Saben que los asturianos están entre los españoles que más valoran la sanidad y la educación, una opinión que contrasta con la que se tiene sobre la clase política. «En esta región es impensable lo que ocurre en otros territorios como Madrid, donde hay más condescendencia con lo privado», apunta el sociólogo Jacobo Blanco, que destaca la «sensibilidad» que se demuestra en el Principado con la defensa de los servicios públicos.

«Es una apuesta muy correcta; otra cosa es que se gestione bien», tercia Fernando Rubiera, que aporta dos datos relevantes: la esperanza de vida en la región, una de las más altas del país, y los resultados obtenidos por los estudiantes asturianos en el informe PISA. «El problema -advierte- es que el sistema es difícilmente sostenible, porque la población cada vez es más vieja y la mano de obra cualificada se está escapando». La solución, a expensas de si hay o no recuperación económica, pasa por defender un modelo de cooperación en el próximo modelo de financiación. Es una opinión extendida como el hecho de que la recaudación fiscal difícilmente sacará las castañas del fuego.

En este aspecto, el PP aprovechará el debate para proponer cambios en la política tributaria del Principado. Jesús Sanmartín, presidente del Registro de Economistas Asesores Fiscales, duda de que tocar los impuestos sea un elemento clave para atisbar la salida de la crisis. «Se hace mucha demagogia en torno a los tributos. Lo importante es que haya actividad económica», señala. «Los asturianos -continúa- estarían encantados de pagar más impuestos si hubiera más trabajo».