La Audiencia ratifica la condena por estafa al pescador del campanu de 2011

El fallo califica de «increíble» el relato de Alberto Fernández, cuya defensa valora recurrir al Tribunal Constitucional

SARA GARCÍA ANTÓNGIJÓN.

La Audiencia Provincial ha ratificado la condena por estafa a Alberto Fernández Rubio, 'Beto', el pescador que aseguró haber capturado el campanu de 2011 en el Narcea. En un fallo judicial del 11 de octubre, la sección segunda de la Audiencia, presidida por Julio García-Braga, no atiende los argumentos de la defensa de Beto en la apelación de la sentencia del 28 de enero de este mismo año, un fallo del juzgado de lo Penal número 3 de Oviedo en el que se le condenaba a un año de cárcel y a devolver los 6.000 euros que percibió por la venta del salmón en la subasta de Cornellana. Además de ratificar esa pena que le impuso la juez María Paz González-Tascón, la Audiencia le mantiene la imposición del pago de las costas.

La defensa de Beto, ejercida por Eduardo Estrada, había basado la apelación en que, a su entender, se había vulnerado el artículo 24.1 de la Constitución, que reconoce el derecho a la tutela judicial efectiva. Según la defensa, se vulneró el derecho a la presunción de inocencia y no se aplicó el principio 'in dubio pro reo' (en la duda, a favor del reo), además de señalar que «se vulneraron las garantías procesales y de seguridad jurídica».

En los fundamentos jurídicos del fallo, García-Braga mantiene que «nada demuestra error de la juzgadora en el relato de los hechos probados ni en la valoración de las pruebas, las que reexaminadas en esta alzada conducen igualmente al dictado de una sentencia condenatoria». Es más, la Audiencia califica de «conjeturas e hipótesis de carácter subjetivo encaminadas a desvirtuar la realidad» el relato que Beto hizo de lo sucedido el 1 de mayo de 2011, cuando aseguró haber echado a tierra el primer salmón de la temporada en los ríos asturianos. Un ejemplar que dijo haber pescado en el Narcea, aunque aquella misma jornada comenzaron las dudas sobre la veracidad de su relato. Y la Sociedad de Pescadores de Las Mestas del Narcea acabó presentando una denuncia.

La defensa, que valora recurrir al Constitucional por vulneración del derecho a la presunción de inocencia, argumentaba, por contra, lo absurdo que resulta que alguien lleve a las siete de la mañana un salmón desde el Esva al Narcea cuando, apuntaba, podría haber sacado el campanu del Esva.

No obstante, la Audiencia, como antes el juzgado de lo Penal, dio credibilidad a los tres testigos que declararon en contra del pescador de Trevías, que había cuestionado su imparcialidad por ser miembros de Las Mestas. También rechaza el informe encargado por el acusado a Javier Lobón Cerviá, doctor en Biología, ya que «simplemente se limita a criticar» el informe pericial pedido por el Seprona y «a señalar que no se aporta la información suficiente para la asignación de su origen geográfico». Esta es una de las claves dado que el informe que pidió el Seprona sitúa en el Esva y no en el Narcea, con una probabilidad de entre el 71 y el 85%, la procedencia del salmón objeto de la polémica. Dato que la Audiencia da por bueno. Incluso califica de «increíble» que Beto capturara en cinco minutos el ejemplar en un «rabión donde el agua circula con mayor fluidez y los salmones pasan más aprisa». Los datos, incide la Audiencia, «no dejan lugar a duda de la maquinación urdida para hacerse de manera fraudulenta con el campanu».

La defensa de Beto recordaba ayer que Lobón es experto de «categoría muy superior» a la perito de la acusación, Eva García.

Las Mestas

El presidente de las Mestas, Enrique Luis Berrocal, destacaba ayer que «se ha hecho justicia», al tiempo que confiaba en que este fallo sirva para que «la gente se dé cuenta de que en los ríos no hay barra libre y que no sale gratis hacer trampas».

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