Asturias, la región con más casos de ictus

El envejecimiento de la población es el factor determinante para que se den entre 1.800 y 2.000 accidentes al año, con 900 fallecimientos

EVA MONTESOVIEDO.
Asturias, la región con más casos de ictus

Es una tendencia creciente en todo el mundo, pero en Asturias se incrementa de manera tan sustancial que el Principado se ha convertido en la comunidad autónoma con mayor incidencia de ictus de España. Las cifras que le confieren tan dudoso honor hablan por sí mismas: se detectan entre 1.800 y 2.000 nuevos casos al año, de los que 900 terminan en fallecimiento -entre el 45% y el 50%-, lo que convierte este accidente cerebrovascular en la primera causa de muerte en las mujeres y la tercera entre los hombres.

Esa concatenación de datos hechos públicos en el Día Mundial del Ictus es producto, primordialmente, de la edad, de ahí que el envejecimiento poblacional de Asturias sea el caldo de cultivo ideal para que el ictus se enseñoree entre los asturianos, si bien el doctor Santiago Calleja señaló que «un estudio reciente indica que el número de ictus está creciendo en todas las regiones, sobre todo, en el segmento de población más joven, debido a los cambios del estilo de vida y el incremento de los factores de riesgo». En 2012 los datos facilitados por la Consejería de Sanidad apuntaban a 1.200 casos al año, lo que supone un incremento del 40% en un solo año.

Las palabras del responsable del área de ictus del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) fueron ratificadas por su colega en el Hospital de Cabueñes, quien relacionó la creciente prevalencia de jóvenes en la detección de ictus con una información equivocada. «Es posible que la gente joven se esté relajando demasiado en el control de los factores de riesgo vascular, quizás con la idea errónea de que el cuidarlos es cosa de mayores. La alimentación cada vez es menos adecuada, se abandona la dieta mediterránea para optar por otra mucho menos saludable y tanto el tabaquismo como el consumo excesivo de alcohol, o de otras cosas, puede explicar este aumento de incidencia», argumentó el doctor Ignacio Casado, quien cuantificó en 512 los pacientes ingresados en el Hospital de Cabueñes en el último año.

La rapidez, determinante

El ictus es una brusca alteración circulatoria de la sangre cerebral producida bien por un coágulo, bien por la rotura de un vaso sanguíneo, en cuyo origen tiene mucho que ver el cuidado de la salud. De hecho, el director de Servicios Sanitarios del Sespa hizo especial hincapié en los principales factores de riesgo, que concretó en la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardiacas, la hipertensión arterial y la hipercolesterolemia, al tiempo que instó a reducir o eliminar el consumo de tabaco y alcohol.

«De la rapidez en la atención dependen en gran medida los resultados», dijo el doctor José María Fernández, quien señaló que «la asistencia tiene que producirse antes de las cuatro horas y media desde el inicio de los síntomas, por eso cuando un ciudadano cae o se desmaya, lo que urge es llamar lo antes posible al 112. Durante el último año, el tiempo medio transcurrido desde los primeros indicios hasta la llegada del paciente al hospital fue de 90 minutos».

Todo gracias al llamado Código ictus, en funcionamiento desde 2005 y que en el último año se activó en cerca de 390 casos, «de los que un poco más de la mitad se produjeron en personas mayores de 71 años», puntualizó el director de Servicios Sanitarios del Sespa.

En ese sentido, Santiago Calleja quiso romper una lanza por el incremento de vidas salvadas. «Cuanto más grande sea el ictus, más difícil va a ser una recuperación completa, pero con los nuevos tratamientos, que consiguen introducir un catéter en la circulación del paciente, llegar al punto de obstrucción y extraer directamente el coágulo, hemos obtenido resultados extraordinariamente buenos, que no se habían dado nunca», señaló. Según los datos facilitados, la tasa de recanalización completa de la arteria supera el 90% y la de pacientes que al cabo de tres meses pueden hacer una vida «prácticamente normal o con una discapacidad mínima», alcanzan el 60%. «Son cifras que con tratamientos clásicos nunca se habían conseguido. Un paciente con una obstrucción como la que tratamos ahora, tenía una tasa de mortalidad superior al 70%. Una recuperación completa para 140 pacientes en fase aguda en 2012 frente a cinco en 2002, son cifras alentadoras». En esos casos, los datos que maneja la Sociedad Española de Neurología apuntan a que cada año 130.000 personas sufren un ictus, de las que un 30% fallecen y un 40% quedan con una discapacidad grave.

El papel del Samu en este proceso del código ictus es determinante y fue su director, el doctor Antonio Trigo, quien señaló que «el número de activaciones el año pasado fue de 272 y este año en lo que va de año van 277. Si contamos de septiembre a septiembre, llevaríamos ya 386, con lo cuál el numero de pacientes con esta patología va aumentando, llevaríamos casi 100 más que el año pasado a estas alturas de año».

Por eso el responsable de la unidad del Hospital de Cabueñes hizo mucho hincapié en que «el modelo de atención ideal es, sin duda alguna, las unidades de ictus». Como si temiera el efecto de los recortes.