La rehabilitación del tejado de una casa necesita el visto bueno de Seguridad Aérea

El propietario de una vivienda de Las Bárzanas presenta un recurso ante el Ayuntamiento para que se le exima del certificado en materia de servidumbres aeronáuticas

JOSÉ MARÍA URBANOAVILÉS.

Podría parecer el inicio de la trama de una novela surrealista. Pero no lo es, aunque el sentido del humor del afectado por esta historia dé para un relato curioso y divertido. El protagonista debió pensar que vale más tomárselo a broma y eso es lo que ha hecho.

El propietario de una casa rural familiar de Las Bárzanas, con más de 60 años de antigüedad, decidió pedir en el Ayuntamiento de Castrillón la preceptiva licencia de obras para arreglar el tejado y poco más a efectos prácticos. Objetivo número uno: evitar las goteras. Tras obtener el informe favorable de la Oficina Técnica, se le comunica que debe tramitar ante la Agencia Estatal de Seguridad Aérea la petición de acuerdo previo favorable a la autorización en materia de servidumbres aeronáuticas.

Tras la perplejidad inicial, relata el vecino, estudió y se hizo con todos los textos de leyes y decretos habidos y por haber que regulan estas servidumbres, así como el Plan Director del Aeropuerto de Asturias realizado por AENA . Y concluye, tal y como ha presentado por Registro en el Ayuntamiento para que se le exima de este trámite:

Que la pretendida obra no supone ni lleva aparejada, por supuesto, una construcción que pueda inducir tubulencias. Que no supone ni induce el uso de luces, ni proyectores o emisores láser que puedan crear peligros o inducir confusión o error. Que la actividad residencial que se pretende es exactamente la misma que tiene desde hace más de sesenta años, vivienda temporal familiar. Que esa actividad residencial es pequeña y nada reflectante (teja árabe mate) por lo que es imposible que dé lugar a deslumbramientos.

Que, por supuesto, no tiene ninguna intención de estimular la actividad ni incrementar el número de la fauna, ni en el entorno de la zona de movimientos del aeródromo, ni siquiera en el entorno de su casa, situada a 3.250 metros en línea recta desde el borde de comienzo de la pista de aterrizaje al centro de su casa. Tampoco la pretendida sustitución de cubierta en absoluto da lugar a la implantación o funcionamiento de fuentes de radiación no visible ni interferirá en los sistemas de comunicación, navegación y vigilancia aeronáutica.

Considera que la actividad existente, que se pretende continuar, pero sin goteras, no lleva aparejada ni facilita la implantación de instalaciones que produzcan humo, nieblas, nubes o cualquier otro fenómeno que suponga un riesgo para las aeronaves, toda vez que la calefacción es eléctrica y la cocina vitrocerámica, y las pocas veces que se realiza una barbacoa al exterior, han podido comprobar que el escaso humo producido por el carbón vegetal desaparece a escasos cuatro o cinco metros de altitud disuelto en la atmósfera.

Pero es que, además, afirma que los titulares de la vivienda y sus familiares y amigos no son partidarios del uso de medios de propulsión o sustentación aéreos para la realización de actividades deportivas (ala delta, parapente, etc.), por edad, peso y buen juicio personal al respecto, además del lógico miedo al vacío.

Por si fuera poco todo lo anterior, el vecino de Las Bárzanas consultó la página web de AESA, y en el apartado de Servidumbres Aeronáuticas, se señala que «no será necesario solicitar autorización en zonas afectadas por servidumbres aeronáuticas cuando 1) se deseen realizar trabajos que no supongan un incremento de la altura: reformas interiores, cambio de cubiertas, construcción de barbacoas, vallados...».

Puesto en contacto con un responsable de AESA, y explicado el asunto, el interlocutor coincidió en que no haría falta facilitar ningún permiso para que el Ayuntamiento le otorgara la licencia de obra para reparar el tejado, cosa que se quiere hacer ahora, antes de que empiece la lluvia y las goteras, habida cuenta que el certificado que se exige tardaría en tramitarse entre tres y seis meses

Y una vez leído y consultado todo, y tras haber hablado con la autoridad de AESA, el vecino con residencia en Avilés y propietario de la casa familiar de Las Bárzanas, fue ayer al Ayuntamiento de Castrillón y pidió, vía Registro, que le den la licencia de obras y que le exoneren de pedir el certificado de servidumbres aeronáuticas, entre otras cosas porque considera que ni él ni las obras que pretende son un caso a vigilar por la seguridad aérea. Y que pueden estar tranquilos.