Adriana Ugarte, la chica de moda

La joven actriz triunfa en el cine y como protagonista de la serie ‘El tiempo entre costuras’

ESTER REQUENA
Adriana Ugarte, la chica de moda

Adriana Ugarte (Madrid, 1985) era la actriz que menos papeletas tenía para encarnar a Sira Quiroga en 'El tiempo entre costuras' (Antena 3). Pesaba en su contra el éxito unos años antes de 'La Señora' (La 1), otra serie de época con más de cuatro millones de fieles espectadores. La audiencia, al verla de nuevo con el pelo con ondas y faldas de talle alto, podría confundirla con la marquesa de Castro... y no ver a la costurera ideada por María Dueñas. Pero Adri, como la llaman sus amigos, fue a por todas. La prueba la tenía ante dos conocidas: las directoras de casting Eva Leira y Yolanda Serrano, quienes curiosamente le dieron el papel en 'La Señora'. Llegó en vaqueros, camiseta, melena suelta y el inseparable reloj de muñeca clásico de su madre que luce desde los 18 años. En su cuello el colgante aguamarina que le regaló una amiga y que le aporta seguridad. ¡Y vaya si se la dio!: solo necesitó 30 segundos para imponer su interpretación. «Unanimidad total», recuerda Emilio A. Pina, productor de la adaptación del 'best seller' realizada por Boomerang TV.

No se equivocaban. El mismo flechazo ha tenido la crítica y, lo más importante, los más de 5 millones (24.6% de 'share', cuando la media diaria de Antena 3 es de 13,6%) que siguen sus aventuras y desventuras cada lunes por la noche. La actriz madrileña se ha convertido en la nueva reina Midas de la televisión. No se le han resistido ni 'Isabel' ni los portentos de 'La Voz'. Pina lo tiene claro: «Es nuestra Victoria Abril actual, ¡y no desmerece a Penélope! Es la actriz con más proyección nacional e internacional del momento. Penélope es el presente y Adriana el futuro».

El teléfono de la actriz no ha parado estas semanas de recibir felicitaciones elevándola a los altares. Incluido Twitter, donde hasta Daniel Grao ('Los ojos de Julia', 'Fin', 'Luna, el misterio de Calenda'...) dejó constancia que le ha pedido a los Reyes Magos trabajar con ella.

Como es habitual, Adriana no levantaba dos palmos del suelo cuando ya decía eso de 'mamá, quiero ser actriz'. Le daba igual el medio: «Aunque sea para hacer un anuncio de Nenuco», le repetía a toda la familia como un disco rayado siempre que iban al cine o al teatro. Sus padres, un magistrado y una abogada que se conocieron estudiando Derecho (su hermano mayor, Luis, también es abogado), pensaron que sería una moda pasajera porque todos cuentan con una marcada vena artística. Ella toca el piano por afición, aunque pasa más tiempo en la cocina, donde la musaka se ha convertido en su plato estrella. Además, su galletero siempre está repleto para algún que otro 'atracón'. Para eso se machaca en el gimnasio, que lo combina con el 'softraquet', una especie de tenis que se practica en una pista de squash. Aunque siempre puntualiza que su mejor deporte es pasear a sus perros: Peache, una perra de aguas, y Ona, una chihuahua de pelo largo. De no haber sido actriz, habría tirado a Veterinaria.

«No tiene nada de diva. Es una chica normal de su edad que no parece actriz», detalla Pipo Fernández, fotógrafo de escenas de 'El tiempo entre costuras', que esta misma semana ha inaugurado en el Palacio Revillegigedo su exposición de imagenes de actores para el FICX. Pipo cuenta que siempre que el frenético rodaje y su estudio de guiones se lo permitía, salía con todo el equipo a tomarse un té. Y pese a las agotadoras jornadas de rodaje en Marruecos «no puso ni una mala cara o gesto». Ni siquiera abrigada, sudando la gota gorda a casi cuarenta grados cuando todo el equipo iba en pantalones cortos y chanclas. De hecho, permaneció unos días de baja por agotamiento y sobreesfuerzo... Eso sí, delante de la cámara pudo demostrar las nociones de costura que le enseñó de pequeña su abuela Apolinia y por eso deslizó su nombre en el primer capítulo para homenajearla. «Hago apañitos en casa, coso botones y cojo los bajos a las amigas», confiesa ella. Ahora incluso hace sus pinitos como diseñadora: en breve lanzará una línea de ropa interior sexy, «y cómoda a la vez». Pero también le pirra comprar sábanas y toallas para su casa.

Adriana no para de actuar «sin prisa pero sin pausa» desde que con 15 años convenciese a sus padres para apuntarse a un curso de interpretación gracias a sus buenas notas. Era toda una «empollona» en el Colegio del Pilar, en pleno barrio de Salamanca, (por cuyas aulas pasaron otros 'ilustres' como Aznar, Wert, Rubalcaba...), aunque en Historia con su profesor Iñaki se tenía que aplicar más de lo habitual. A los 16 se puso por primera vez delante de una cámara dando vida a una chica esquizofrénica en el corto 'Mala espina', interpretación por la que la premiaron en el Festival de Alcalá de Henares. Con 21 llegó la candidatura al Goya a la mejor actriz revelación por 'Cabeza de perro'. Aparcó entonces la carrera de Filosofía en tercero, pero no abandonó los libros. Está matriculada en la UNED en Filología Inglesa, idioma en el que se defiende perfectamente. Igual que en francés.

Su cara seduce a la cámara desde cualquier ángulo. Incluido el que muestra la cicatriz cerca de la comisura de los labios rozando el mentón, que le recuerda un accidente de tráfico que tuvo con cinco años. Nunca ha pensado en quitársela. Discreta al máximo sobre su vida privada, además de muy «casera», sale desde hace más de un año con el también actor Álex González, un noviazgo consolidado pero que no airean delante de los focos.

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