El Dindurra cierra sus puertas

Plantilla y clientes no pierden la esperanza de que un empresario recoja el testigo de la familia Nosti para prolongar 114 años llenos de vida Los catorce trabajadores del emblemático café recibieron la carta de despido a primera hora

MARCOS MOROGIJÓN.
El Dindurra cierra sus puertas

El Café Dindurra sirvió ayer sus últimos cafés, chocolates con churros y croquetas en un ambiente de tristeza y resignación. El histórico establecimiento gijonés abrió a las 7.30 y bajó la persiana a las 11 horas. El cierre puso un punto y aparte a 114 años de historia. Rafael Nosti, hijo de Margarita Huerta, cuya muerte el pasado lunes ha precipitado los acontecimientos, entregó las cartas de despido a la plantilla de 14 trabajadores, de la que él mismo también formaba parte. «Quiero acabar ya con esto», aseguró con pesadumbre Nosti, reiterando su deseo de iniciar una nueva vida a los 51 años desvinculada del café al que su madre y sus tíos dedicaron toda la suya.

El hijo de la hasta ahora dueña reconoció que en los últimos años el emblemático café gijonés, único centenario de la ciudad, «había bajado bastante y no estaba funcionando demasiado bien». «Son tiempos muy difíciles y éste es un local muy grande, que necesita mucho personal para atenderlo», explicó. A la antigüedad del local -que lleva sin apenas acometer reformas desde los años ochenta-, se suma también, según Nosti, el problema de otros gastos fijos que habían socavado últimamente la rentabilidad del negocio como un recibo de la luz de 2.000 euros mensuales y una renta de 3.000 euros.

«Todo tiene su fin y que este día iba a llegar ya se sabía. Es muy triste porque para mucha gente el Dindurra era como su propia casa, pero también porque varias personas, entre las que me incluyo, nos quedamos sin trabajo», ponderó Nosti, quien no obstante expresó su deseo de que el café pueda tener continuidad en manos distintas a las de su familia desde hace un siglo. «Espero que venga alguien con ganas y pueda seguir con este establecimiento. Haría falta una mínima reforma y que el nuevo arrendatario llegue a un acuerdo con los propietarios. Ojalá que se pueda dar esa situación», expuso.

La repentina clausura del café del paseo de Begoña obligó ayer a desmantelar la terraza y suspender sobre la marcha una exposición de fotografía de Jorge Losa, así como el campeonato de ajedrez programado para diciembre. Del cierre del Dindurra fueron únicamente testigos media docena de empleados y un puñado de clientes, algunos de los cuales no pudieron reprimir las lágrimas.

José Manuel Montes, que lleva 34 años detrás de la barra del emblemático local, no ocultaba su estado anímico. «Es como si perdiese un hijo», lamentaba. De su trabajo se queda con el trato diario con clientes a los que considera ya parte de su familia y la oportunidad que ha tenido de conocer a políticos, actores y cantantes famosos por la vecindad con el Teatro Jovellanos. De esas celebridades destaca a Arturo Fernández, Antonio Gala y científicos como Severo Ochoa y López Otín. «Servíamos las consumiciones en los camerinos y eso te daba acceso a mucha gente conocida», rememora. Montes es blogger y posee una colección de 10.000 fotografías del Dindurra -muchas de ellas retratos de clientes que adornan desde 15 hace años las paredes del local- con las que aspira a publicar algún día un libro. Explica que a través de las redes sociales ha sentido el apoyo y la solidaridad desde todos los rincones del planeta.

Ismael González, otro veterano con 31 años de servicio en el café, aseguraba que el cierre «es la crónica de una muerte anunciada» y no ahorraba críticas a la forma en que se ha gestionado el negocio en los últimos tiempos. «A los empleados más antiguos se nos adeudan dos o tres nóminas y una paga extraordinaria», se quejó, al tiempo que calificó de «complicado» que el negocio vuelva a reabrir sus puertas con la plantilla actual. Respecto al hueco que deja en la memoria colectiva apostilló: «Va a ser difícil de llenar. Todos nos vamos a quedar un poco huérfanos».