La cocina de la comarca suma estrellas

El Oriente se pone a la cabeza de la región con cuatro estrellas Michelin tras la concesión del galardón al restaurante Arbidel de Ribadesella Los chefs José Antonio Campoviejo y Nacho Manzano arropan al recientemente distinguido Jaime Uz

ANDREA INGUANZORIBADESELLA.
José Antonio Campoviejo, Jaime Uz y Nacho Manzano comparten impresiones en la cocina de Casa Marcial. ::
                             NEL ACEBAL/
José Antonio Campoviejo, Jaime Uz y Nacho Manzano comparten impresiones en la cocina de Casa Marcial. :: NEL ACEBAL

El firmamento gastronómico de la comarca crece y son precisamente sus tres estrellas las que consideran que el Oriente, desde hace muchos años, «tiene el liderazgo de la región». El pasado miércoles se presentaba públicamente la nueva Guía Michelin de España y Portugal en la que se reflejaba la concesión de dos nuevas estrellas para los cocineros asturianos, una de ellas directa al concejo de Ribadesella. El merecedor no era otro que el joven chef Jaime Uz que, desde su restaurante Arbidel, situado en el corazón de la villa, asistía con incredulidad al inicio de una nueva etapa dentro de su concepto de la cocina. Pero tiene suerte. Uz cuenta en la comarca con dos experimentados profesionales que no dudaron en marcarle las pautas que, a su juicio, le llevarán a disfrutar al máximo de este galardón, «que no deja de ser un premio a tu trabajo».

Nacho Manzano, quien ostenta dos estrellas Michelin en su restaurante Casa Marcial, y José Antonio Campoviejo, con una distinción en el restaurante El Corral del Indianu, ambos en el concejo de Parres, fueron de las primeras personas que quisieron reflexionar con el cocinero ovetense sobre esta nueva concesión. Al calor de un café los tres aprovecharon para charlar sobre el antes y el después de recibir una estrella Michelin. Para Manzano, «la estrella, al final, no puede convertirse en un fin». «Cuando a mí me dieron la primera casi no pude asimilarlo y al recibir la segunda quizá comprendí un poco mejor la concesión. A Jaime se la dan porque cocina muy rico, porque tiene una constancia y, concretamente, porque ésta es su manera de entender la profesión, que ni es mejor ni es peor que otras», analizó el chef parragués.

Y es que, como bien reconocieron los tres, «una estrella Michelin no es vitalicia». «Un momento como el de ayer no se le va a repetir nunca, es algo mágico que hay que disfrutar y hacerlo bajo un listón de exigencia, para ser cada día mejor, porque tú te lo exiges, pero también hay que darse cuenta que un día puede desaparecer y todo deberá seguir su ritmo», valoró Campoviejo. Al mismo tiempo que supone un privilegio, los chefs tienen claro que en el día a día «no puedes cocinar bajo la presión de una estrella». «En el momento en que cocines sin disfrutar la cosa va a empezar a empeorar», advirtió Manzano a Uz.

El restaurante Arbidel se encuentra enclavado en uno de los lugares más enigmáticos de Ribadesella, en pleno centro, pero al mismo tiempo escondido del bullicio. Ése es el estilo que siempre ha querido defender este restaurador, en una apuesta por «ofrecer un espacio pequeño, pensado para pocos clientes, y así poder darles un servicio más cercano, no sólo basado en el menú y su degustación sino en la relación con las personas». Ahora, tras el aluvión de reconocimientos y felicitaciones recibido durante estos primeros días, sería absurdo pensar que el negocio va a ser el mismo.

Un cliente de estrellas

«La estrella Michelin tiene su público, evidentemente», coincidieron los dos veteranos. «Pero el público no exige nada más que marchar muy satisfecho y ése debería convertirse en tu objetivo, intentar que ese cliente que atraviesa tu puerta salga más convencido de lo que pensaba antes de entrar», compartió Campoviejo. El hecho de que Ribadesella sea su emplazamiento también lo valoraron ambos como un punto a favor. «Para Ribadesella, un sitio tremendamente turístico, esto va a ser un impulso enorme y a él, en concreto, en temporadas más paradas le va a dar un gran empujón», señaló el propietario de Casa Marcial.

Afortunado se reconoció Campoviejo al comentar que en El Corral del Indianu «de cada diez mesas nueve son clientela de Asturias». «Creo que si nos faltara la clientela asturiana el 80% de los restaurantes tendrían que cerrar», añadió. Ante este hecho, los chefs apuntan a un claro culpable. «Para el Oriente esta nueva estrella demuestra y consolida lo que tenemos desde hace muchos años, que no es otra cosa que el liderazgo gastronómico de la región, pero estamos sufriendo en gran medida el descenso del turismo y todo lo que eso conlleva». Una mayor apuesta por las principales vías de comunicación, especialmente el tráfico aéreo, podría atraer a numerosos visitantes que hoy en día «se quedan en Santander, por ejemplo, donde llegan cada día aviones y ferries llenos», se lamentó José Antonio Campoviejo.

Obviando las dificultades, el futuro de estos tres restaurantes caminará de la mano e in creccendo. «Al final, con otra distinción, conseguiremos crear lo que yo llamaría una zona. Contamos con una oferta similar, tres restaurantes con estrella Michelin, y la gente puede desplazarse hasta aquí para visitar los tres. Le damos alternativas a este tipo de público», concluyó Manzano. El recién llegado al firmamento Michelin reconoció sentir «un enorme placer» por compartir esta distinción con dos pesos pesados de los fogones a nivel nacional. «Intentaré mantener el nivel y estar a la altura», prometió Uz.

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