Lección de vida

El pintor José Paredes realiza un taller de arte con los niños hospitalizados en el Materno

MARÍA LASTRAOVIEDO.
José Paredes, con los niños en el Hospital Central de Asturias. ::
                             MARIO ROJAS/
José Paredes, con los niños en el Hospital Central de Asturias. :: MARIO ROJAS

Ataviados con pijamas y camisones de colores y rodeados de aparatos de monitorización y columnas de suero fisiológico, Saúl, Cristina, Verónica, Pelayo y Jesús presumen de sonrisa. Hoy, en lugar de matemáticas, física o lengua dedican su mañana a la plástica. El pintor José Paredes es el encargado de inaugurar los encuentros con el arte en el Materno Infantil del HUCA. La intención es dar la posibilidad a los niños de expresarse a través de una producción artística. Jesús da los últimos retoques a su escultura, «una especie de fábrica de sueños» para sus profesores, cuando el médico le llama para su tratamiento diario. Hoy no quiere abandonar el aula, pero tras convencerse de que podrá terminar la obra y llevársela a su cuarto da su brazo a torcer. «Esto es mejor que las clases de todos los días», asegura. Todos comparten su opinión.

Las profesoras del HUCA, capitaneadas por su directora Carmen Herrería, reconocen que «trabajan mucho». Cada día dedican unas dos horas a las asignaturas prioritarias. Si los niños son de corta estancia hacen actividades acordes a su edad. Si el tiempo que van a permanecer ingresados es mayor, para muchos la estancia dura más de un año, las educadoras se ponen en contacto con el centro en el que están matriculados y siguen una evaluación «prácticamente igual a la del resto de sus compañeros, pero adaptada a la situación a la que se encuentran». De los deberes y los exámenes tampoco se libran, pero ayer la tarea era otra.

Para Paredes la actividad era una cuenta pendiente «que tenía muchas ganas de hacer», y cree que para los niños es fundamental «porque les hace sentirse orgullosos de una obra que ellos mismos han creado». Con madera, elementos reciclados y pegamento Verónica construye «algo parecido a una carroza que me hace pensar en diversión». Prácticamente los 30 niños ingresados en la tercera planta del Materno se divierten como ella, concentrados en su trabajo sin levantar la vista de la mesa. Aunque la suerte no ha sido igual para todos. Borja se acerca hasta el aula, pero las fuerzas le fallan y debe volver a la cama. Desde que en octubre le diagnosticaran cáncer no ha abandonado el HUCA. «Hoy el tratamiento de quimio no le ha sentado bien», cuenta su madre, pero a sus 16 años ha demostrado que es todo un valiente. Paredes volverá de nuevo y esa vez él no fallará a la cita.

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