Los compañeros de viaje del Café Dindurra

El catálogo urbanístico restringe asimismo las obras en Almacenes Tritón, en la droguería Asturiana y en lo que fue la zapatería Monsi El local de Novedades Riesgo y la farmacia Souto gozan también de alta protección por los edificios que ocupan

MARCOS MOROGIJÓN.
Los compañeros de viaje del Café Dindurra

El catálogo urbanístico del municipio, actualmente en proceso de revisión, pone la lupa en el patrimonio que debe ser preservado en la ciudad, con independencia de su naturaleza. Y dentro del apartado en que se señalan los criterios que se han seguido para establecer el nivel de protección de los inmuebles de Gijón, el inventario municipal señala que se han incluido también «aquellos locales comerciales de interés, independientemente de la calidad de los edificios en que se ubiquen».

Es ahí donde se hace referencia al Café Dindurra, cuya ficha especifica que el local del centenario negocio hostelero «debe mantener su uso actual y su decoración, incluyendo como parte de la misma su mobiliario». El concejal de Cultura, Carlos Rubiera, ya ha adelantado, en nombre del equipo de gobierno de Foro, el interés municipal por preservar la fisonomía y uso actual del Café Dindurra, a partir de las directrices de máxima protección de ese edificio de Begoña, propiedad de la familia Ortiz, que se incluyen en el catálogo urbanístico, y por su histórica vinculación con el teatro Jovellanos. Rubiera respondió así a un ruego presentado por el PP en la Comisión de Participación Ciudadana, Políticas Integrales, Deportes e Igualdad, que daba voz a un temor que compartían muchos gijoneses. Que alguna gran franquicia o cadena comercial potente que pudiera adquirir el emblemático establecimiento acabase desvirtuando y borrando la memoria de lo que fue el Dindurra para la ciudad durante 112 años.

No es para menos. En los últimos años ha habido varios ejemplos en la ciudad de locales históricos que han cambiado su uso con resultados más o menos chocantes. Los casos más llamativos, sin salir del centro, fueron la conversión del antiguo Teatro Arango en sede de Corporación Dermoestética, la transformación del antiguo Cine Hernán Cortes en el Casino de Asturias y la ocupación del bajo de lo que fue el Cine Robledo por un McDonald's. Más acorde con su uso, en cambio, fue el aprovechamiento de la antigua estación del Norte como Museo del Ferrocarril.

Fuera de Gijón, en Salamanca Zara ha abierto una de sus tiendas más espectaculares en lo que fue el convento de San Antonio el Real. Y en Madrid la firma H & M abrió en plena Gran Vía en el lugar en que se ubicaba el histórico cine Avenida.

El catálogo gijonés hace referencia directa a otros dos inmuebles con protección integral, como el del conjunto arquitectónico del Dindurra. Se trata del local que ocupó la tienda de ropa de caballero Novedades Riesgo en la calle Jovellanos y la farmacia Souto García, ubicada en Menéndez Valdés, 29. El de Novedades Riesgo está considerado como uno de los 'locales malditos' del comercio gijonés, porque desde que cerró sus puertas el histórico negocio, fundado durante la postguerra, nadie ha conseguido perpetuarse. El último en probar suerte allí fue un 'outlet' de ropa que cerró este mismo año. En el inventario municipal se mencionan, asimismo, otros cuatro establecimientos comerciales dignos de consideración, en este caso, que forman parte de edificios con protección parcial: la droguería Asturiana, en Munuza 3; la tienda Almacenes Tritón, en Menéndez Valdés; la farmacia Garitano Elgueta, en Moros 22, y la que fue la zapatería Monsi, en Corrida 59.