Mieres reivindica el futuro del carbón autóctono en la fiesta de Santa Bárbara

«Pido cordura para que el mineral tenga cuota en la producción eléctrica de este país», afirma el alcalde, Aníbal Vázquez, durante la celebración

ALEJANDRO FUENTEMIERES.
Mieres reivindica el futuro del carbón autóctono en la fiesta de Santa Bárbara

Muchos de los asistentes depositaban un ramo o una flor ante el Monumento al Minero, en Mieres. Más de un centenar de personas asistían al principal acto de la festividad de Santa Bárbara en el concejo, con mención especial a los mineros que ya no están. La llama del interior de la escultura ardía, como se quiere que se siga quemando el carbón, que es el modo de vida de las cuencas del Caudal y del Nalón. El regidor mierense, Aníbal Vázquez, fue claro: «Confío en que tengamos minería durante tiempo, y lo digo sinceramente. El futuro del sector está aún por discutirse en Europa, y se tendrá que determinar qué fuentes de energía podemos disponer. Por lo menos, autóctona, tenemos el carbón».

«No se puede seguir tirando de energía procedente de países que no tienen estabilidad. Tenemos que tener una reserva estratégica de carbón, no se puede decir que ya se acabó. Seguro que no puede tener la envergadura de antes, pero sí que tiene que tener protagonismo», añadía el alcalde. «Pido cordura para que el mineral nacional tenga una cuota en la producción eléctrica de este país», subrayó.

150 checos en Hunosa

Palabras que apoyó el cónsul honorario de la República Checa, Amalio García. «Tenemos un poco de carbón, por lo que hay que aprovecharlo». El representante acudió a su cita anual en Mieres, fiesta de la minería, ya que los ciudadanos de este país centroeuropeo cuentan con cierto protagonismo en los pozos asturianos. «En la actualidad hay unos 150 checos trabajando en Hunosa y, de momento, continúan realizando su trabajo con normalidad». García destacó también que en los 23 años que ha estado representando a estos ciudadanos «nunca hubo problema alguno con los asturianos». De hecho, reconoció que sigue en el cargo «porque no he tenido que ir a visitar a ninguno a la cárcel».

El cónsul quiso recordar también que la tragedia no hace distinciones, apuntando al accidente de Nicolasa, ocurrido en la madrugada del 31 de agosto de 1995, en el que fallecieron catorce mineros, cuatro de ellos de origen checo.