Dani Martín, de cero al infinito en dos horas

El artista madrileño triunfó a lo grande en un concierto ante cerca de 4.000 personas en la Feria de Muestras El cantante entusiasmó a su público, mayoritariamente femenino, en la presentación de su último disco

ALBERTO PIQUERO ALBERTO PIQUEROGIJÓN.
Dani Martín, anoche, en el recinto ferial Luis Adaro. ::                             PALOMA UCHA/
Dani Martín, anoche, en el recinto ferial Luis Adaro. :: PALOMA UCHA

En las vísperas del concierto que ayer ofreció en el recinto Luis Adaro de la Feria de Muestras, declaraba Dani Martín a EL COMERCIO que no le gustaban nada las poses, que lo que entregaba en sus canciones era genuino, su verdad, sin otras pretensiones, sofisticaciones o almíbares. Y esa es la impresión que vino a dejar de manifiesto en esta presentación de su último disco, que por otra parte lleva su propio nombre impreso en la carátula, para que no haya ningún malentendido; base de la selectiva gira que viene dando por España en doce ciudades, bajo el rótulo de uno de los temas, 'Cero'. Podría decirse que fue del cero al infinito en las dos horas abundantes que duró el recital, secundado por una banda poderosa, que sin ser la que participó en la grabación -los instrumentistas que habitualmente están al lado del glorioso Paul McCartney-, consiguió que no se les añorase. En la contrabalanzá estuvo la pésima acústica del pabellón.

Con todo, en el repertorio que brindó Dani Martín a los 3.900 jóvenes incondicionales, sobre todo féminas, que acudieron al recinto, tampoco se olvidó de etapas precedentes, ya sea la que le elevó a la cima artística como figura principal de la formación de El Canto del Loco o más recientemente la de su primer disco en solitario, 'Pequeño', de cuyos contenidos extrajo por ejemplo tal vez la pieza más emotiva, 'Mi lamento', dedicada a su hermana prematuramente fallecida y que puso un nudo en la garganta de unos seguidores que le acompañaron en las canciones al modo de una coral que hubiera estudiado al dedillo cada una de las composiciones. La afinación fue muy meritoria, tanto como el calor puesto en el acompañamiento, verdaderamente fervoroso.

Yendo a las creaciones de nuevo cuño, tal vez las sensaciones más notorias y notables que dejaron fueron las de una pluralidad enriquecedora. Desde 'Caminar', que abrió el recital con su blanca revolución del amor, a 'Cero', reinauguración del itinerario artístico de este madrileño inconformista. Un concierto este con continuas alusiones a Asturias y a sus gentes, sintiendo «un puto placer» por tocar aquí.

Entre las canciones más originales, 'Estrella del rock', que ha suscitado ciertas polémicas internáuticas, quizá sin advertir lo que incorpora de auto-ironía; 'Beatles y Stones', nostálgica y de hermosa construcción armónica, o 'Por las venas', que rezuma aires sabinianos (Joaquín Sabina le hace el dúo en el disco). Un concierto espléndido y aclamado de principio a fin.

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