Desmontando a don Pelayo

Desde el Cid a Cristóbal Colón, el autor analiza con criterios científicos la veracidad de varios episodios que dan forma a la Historia de España El historiador Miguel-Anxo Murado pone en duda la leyenda que rodea al rey asturiano

JESSICA M. PUGAGIJÓN.
Desmontando a don Pelayo

La historia está llena de leyendas, basadas en hechos reales o en historias inventadas, siempre sujetas a debate. Mitos o no, el arqueólogo y experto en Historiografía Miguel-Anxo Murado (Lugo, 1965) pretende con su ensayo 'La invención del pasado. Verdad y ficción en la historia de España' desmontar aquellas creencias erróneas y establecer la veracidad de otras. Don Pelayo, El Cid, Cristóbal Colón, los Reyes Católicos y hasta los Reyes Magos son algunos de sus protagonistas. Así, sobre el primer rey de la Monarquía asturiana, don Pelayo, dice que «después de vagar sin rumbo por las montañas, se transforma en rebelde, en lucha constante contra el obispo Oppas, traidor y colaborador de los musulmanes», por lo que poco de épico e ideológico tendría la Batalla de Covadonga. Desajustes históricos en cuanto al tratamiento del origen y la familia de Pelayo - «más cántabro que asturiano»- son algunas de las pruebas que utiliza el escritor para invalidar la leyenda. «Pese a las imprecisiones, unas y otras teorías son selección únicamente de un historiador, el obispo Pelayo de Oviedo en el siglo XVII, no algo que se encuentre en los textos». Además, «la Batalla de Covadonga tiene partes calcadas del relato de la de Delfos», expone Murado. Es por ello que, de todo lo que se cree sobre él, «lo único cierto que se puede decir es que existió», asegura. Así que el inicio de la Reconquista, la Cruz de la Victoria y todo lo que rodea aquel episodio es, en su opinión, más leyenda que realidad. Sin embargo, la fuerza de la historia ha calado tanto, que pocos la ponen en duda. Porque tampoco importa demasiado.

Rodrigo Díaz de Vivar, 'El Cid', es otro de los personajes que analiza en su libro. Explica el autor gallego que Menéndez Pidal es el constructor del imaginario que rodea al mítico caballero castellano, no las fuentes escritas. «Él fue quien cambió parte del 'Cantar del Mío Cid'», adornando las hazañas. Con ello, ni siquiera La Tizona le perteneció. «Por sus adornos, dimensiones y forma, la espada pertenece al siglo XVI, pero hubo una clara voluntad de crear un objeto histórico de la nada», afirma Murado.

La memoria colectiva y las industrias cinematográfica y artística han sido también claves en la construcción de la memoria histórica. Esta ha influido, según Murado, en la concepción de Cristóbal Colón y su 'descubrimiento' de América. Algo similar a lo que sucede con sus valedores, los Reyes Católicos. Para el autor, a este período histórico se le atañen más hechos de los que realmente acaecieron, dando la impresión de haber reinado durante un largo periodo de tiempo. «Muchos de los documentos que tenemos de los Reyes Católicos son propaganda, por lo que su fiabilidad no es total», expone Murado.

Dimes y diretes que se van moldeando según los intereses de quien los relata. Por ejemplo con el descubrimiento de los huesos de los Reyes Magos, que de Milán fueron a parar a Colonia en el siglo XII. Historias como esta que, con el paso de los años, se afianzan. La diplomacia italiana consiguió el pasado siglo XX la devolución de parte de los restos de los reyes, que podrían ser de todo menos reales.

El distanciamiento cronológico, la pérdida y dispersión de la información e intereses y las catástrofes -tanto humanas como naturales- son algunas de las limitaciones a la hora de conocer lo que pasó realmente, aunque el imaginario colectivo tenga por ciertos pasajes que, en realidad, fueron inventados por los historiadores, en ocasiones por intereses personales. Y es que la Historia, dice el autor, en ocasiones también sirve para cambiar el pasado.

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