Las grietas vuelven a asomar en el PP

Pocos cuestionan el liderazgo de Mercedes Fernández, casi dos años después de acceder a la Presidencia, pero crece la preocupación entre los cargos ante los vaticinios que apuntan los sondeos Las malas perspectivas electorales y los problemas en Gijón generan desasosiego en las filas populares

JOSÉ ÁNGEL GARCÍAOVIEDO.
De Lorenzo saluda a Fernando Goñi en presencia de Mercedes Fernández. ::                             MARIO ROJAS/
De Lorenzo saluda a Fernando Goñi en presencia de Mercedes Fernández. :: MARIO ROJAS

Nadie dijo que fuera fácil. Cuando Mercedes Fernández aceptó el reto de reconducir la nave del PP asturiano, a petición de la dirección nacional, sabía que la tarea no iba a ser sencilla. Tomaba las riendas de un barco a la deriva, que aún no había digerido las consecuencias de la escisión provocada por la marcha de Francisco Alvarez-Cascos y la posterior constitución de Foro. Su llegada se produjo solo diez meses después de las elecciones en las que el partido, encabezado por Isabel Pérez-Espinosa, fue castigado en las urnas y situado como la tercera fuerza política de la región. Un varapalo para una organización que aspiraba a ser locomotora y no un simple vagón.

Mercedes Fernández tampoco se libró del castigo de los electores. En las elecciones de 2012, ganadas por Javier Fernández y el PSOE, el PP solo obtuvo diez escaños. Un resultado «malo», en palabras suyas, que fue aún más decepcionante si se tiene en cuenta que Foro volvió a ganar el duelo particular en el segmento de la derecha. De poco sirvió el desembarco de ministros y cargos populares que, al contrario de lo ocurrido un año antes, sí tuvieron un protagonismo activo a lo largo de una campaña electoral que llegó demasiado pronto, al menos, para medir el impacto que supuso su llegada a la Presidencia popular.

Las circunstancias ahora son otras. Dentro de un mes cumplirá dos años al frente de la organización. Un periodo en el que Mercedes Fernández ha introducido cambios notables y notorios. Apostó por caras nuevas y avaló la vuelta de personas que habían perdido protagonismo dentro de la formación. Internamente, activó todos los mecanismos posibles para intentar acercar el partido a los ciudadanos, en un escenario social y económico adverso para el PP, motivado por las reformas «impopulares» impulsadas desde el Gobierno que preside Mariano Rajoy. De cara al exterior, optó por una estrategia de oposición dura y beligerante, cuyo propósito no ha sido otro que marcar distancia con Foro y recuperar el terreno perdido entre la ciudadanía.

Se puede decir que una vez controlado el timón, el viento no ha soplado favorable para sus intereses. En los últimos meses, la presidenta del PP regional ha tenido que defender propuestas y planteamientos que, en más de una ocasión, han sido contrarios a los intereses de Asturias. Es difícil ofrecer argumentos cuando el Gobierno de la nación, gestionado por tu partido, plantea el final de la minería o sitúa al Principado a la cola en inversión en los presupuestos del Estado. Eso sin obviar el alcance que tendrá el 'caso Bárcenas' cuando llegue el momento de pronunciarse a través del voto. «Está claro de que no lo he tenido fácil», explicaba la propia Mercedes Fernández en una reciente entrevista en este periódico.

Para contrarrestar esta situación adversa, el PP puso sobre la mesa propuestas «populistas», como las definieron desde el Gobierno. Enlazó una bajada en el sueldo de los diputados con una propuesta de reducción de escaños a la que siguió un plan para minorar la carga tributaria a las clases medias. Algunos no saben si son medidas «oportunas» u «oportunistas», pero hay coincidencia en destacar que se producen en un momento en el que la sociedad camina en un sentido contrario a los políticos que la representan.

Factura electoral

Lejos de lo que se pudiera pensar, las propuestas ideadas desde Manuel Pedregal (sede del PP asturiano) no tienen de momento excesivo calado entre una ciudadanía dispuesta a pasar factura a los populares en las urnas a la espera de que se produzca la ansiada y repetida recuperación económica. Así, al menos, lo reflejan los sondeos de opinión que maneja el propio partido y que le otorgan siete escaños, tres menos de los que tiene en la actualidad, en Asturias. Esta misma encuesta apunta a un empate entre socialistas y Foro a 14 escaños y una importante subida de IU, que se situaría como tercera fuerza del arco parlamentaria con nueve escaños. UPyD, por el contrario, se mantendría con uno.

Estos resultados nada halagüeños alimentan la incertidumbre en el Principado y generan preocupación en Génova, donde nadie oculta el temor de que continúe el retroceso electoral de cara a las próximas elecciones autonómicas. Si bien nadie cuestiona el liderazgo de Mercedes Fernández, el entusiasmo inicial con el que fue recibida en su día se ha convertido ahora en letargo e indolencia.

Hay voces que, incluso, atribuyen a este estado de ánimo la irrupción de Gabino de Lorenzo en vísperas de la negociación de los presupuestos regionales. El delegado del Gobierno en Asturias preconizó, en varias ocasiones, la necesidad de llegar a un acuerdo entre socialistas y populares, haciendo saltar por los aires la estrategia de la propia presidenta del PP regional. La iniciativa adoptada por De Lorenzo, que algunas fuentes califican de «un simple exabrupto», no gustó nada a Mercedes Fernández y puso al descubierto el deterioro de la relación entre ambos.

No falta quien sostiene que la actitud del exalcalde constata un distanciamiento entre el PP ovetense y la dirección regional, aunque este extremo se niega desde el entorno del actual regidor y presidente local, Agustín Iglesias Caunedo. Esas mismas voces afirman que el propio Caunedo tomó la decisión de dejar al margen de la negociación presupuestaria con Izquierda Unida a Mercedes Fernández, al objeto de evitar cualquier interferencia que pudiera poner en peligro el pacto. «El alcalde habló antes y después con la presidenta, que llegó a felicitarle por el acuerdo», replican fuentes de la junta local de Oviedo, que reconocen la existencia de sondeos negativos para el PP en Asturias pero que, en cambio, auguran buenas perspectivas en la capital, donde los populares se colocarían cerca de recuperar la mayoría absoluta.

Mucho peor pintan las cosas en Gijón. Las opciones electorales del PP son escasas (se habla incluso de quedarse con solo dos concejales) y la junta local atraviesa un momento muy delicado. La solución planteada por la dirección regional para reconducir la situación lejos de surtir efecto ha convertido el partido en un polvorín.

Divorcio a la vista

En el momento en que Mercedes Fernández tomó las riendas del PP asturiano se presumía una batalla contra Pilar Fernández Pardo. No sorprendió a nadie por tanto que la presidenta regional impusiera su criterio, avalada por Génova, y despojara a Pardo de sus responsabilidades al frente del PP gijonés y del grupo municipal. Transcurrido el tiempo y a la vista de los resultados obtenidos, los populares parecen encontrarse ahora en un callejón sin salida.

Alternativa sin solución

La gestora no ha conseguido su primer objetivo que es restablecer la paz interna. Todo lo contrario. Las guerras en el seno del partido se han recrudecido y la división se constata día tras día. A nadie extraña que la dirección regional haya apartado a parte del grupo municipal, debido a sus vínculos con la anterior etapa. Lo que llama la atención es el distanciamiento entre la dirección regional y la gestora. Más de uno habla incluso de discrepancias entre Mercedes Fernández y Ángeles Fernandez-Ahuja, presidenta interina que, aseguran, «ya no manda en la gestora». La prueba, dicen, es la constitución de una segunda pseudo gestora en la que se encuentra gente de confianza de la presidenta popular como es el caso de Manuel del Castillo o Isabel Casielles. La idea inicial era descargar de trabajo a Ahuja para que no desatendiera sus responsabilidades en el Congreso de los Diputados, sin embargo, estas mismas fuentes mantienen que el movimiento responde más a un interés en propiciar cambios en la gestión. «A alguna le dieron una gorra y se creyó capitán del barco», ironiza una de estas fuentes.

Las indecisiones sobre el futuro del PP gijonés inquietan al resto del partido. Algunas fuentes consideran que Mercedes Fernández se ha disparado un tiro en el pie cuando decidió tomar las riendas del partido por la vía de la gestora. Una alternativa que, recuerdan algunos, debería haberse resuelto antes de seis meses, tal y como rezan los estatutos nacionales del PP. Existe unanimidad entre las opiniones consultadas en que la presidenta popular está retrasando al máximo la convocatoria de un congreso ante el temor a perderlo, lo que sería un importante varapalo que convertiría las actuales fisuras en grietas difíciles de cerrar.

De momento, a la espera de ver cómo se resuelve el enigma de Gijón, el partido plega velas. Aunque no faltan las críticas, pocos cuestionan el liderazgo de Mercedes Fernández y la mayoría no tiene dudas de que volverá a ser la candidata en las elecciones autonómicas de 2015. Otra cosa será ver qué ocurrirá si las encuestas no se equivocan y el PP vuelve a perder terreno entre el electorado asturiano. Convertirse en la cuarta fuerza política del Principado no sería asumible para los populares. Será entonces el momento para volver a sacar la regla de medir y ver hasta qué punto está Génova dispuesta a mantener el crédito a Mercedes Fernández.

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