La fiscalía investiga la muerte de la alumna del colegio Santo Ángel

El juzgado de instrucción ha remitido las diligencias por la denuncia a cuatro compañeras de la víctima por acoso escolar

O. SUÁREZGIJÓN.
Montse, la madre, con la abogada Margarita Montes. ::                             M. ROJAS/
Montse, la madre, con la abogada Margarita Montes. :: M. ROJAS

La fiscalía de Menores analiza el procedimiento remitido por el Juzgado de Instrucción número 3 de Gijón sobre la denuncia presentada por la madre de una alumna del colegio Santo Ángel que se quitó la vida el pasado mes de abril tras sufrir un supuesto acoso escolar. Los familiares de la joven de 14 años denunciaron al centro escolar y a cuatro compañeras por los delitos de «inducción al suicidio, lesiones, amenazas, coacciones, tortura y delitos contra la integridad moral».

La investigación sobre el posible caso de acoso escolar sigue su curso ocho meses después del fallecimiento de la menor, un trágico episodio que sacudió a la comunidad escolar. La familia sostiene que la dirección del colegio era conocedora de la situación que sufría la estudiante, cuyo cadáver fue localizado el 11 de abril en un acantilado del parque de la Providencia.

Su madre, Montse, acompañada de la abogada Margarita Montes, entregó al juez instructor y a la fiscalía de Menores numeroso material recopilado de las redes sociales en los que supuestamente se recogen los insultos y desprecios a la adolescente. Llevaba varios meses a tratamiento psicológico en el centro de salud Puerta de la Villa. «Los primeros episodios de acoso fueron detectados por la familia en septiembre y el colegio estaba al tanto pero en las diferentes reuniones que la madre mantuvo con la tutora, desde el centro le restaban importancia al problema que era evidente...», señaló la letrada Margarita Montes.

Tanto el Cuerpo Nacional de Policía como el juez y el fiscal han tomado declaración a los allegados de la víctima, compañeros y profesorado con el objetivo de esclarecer la situación en la que vivía y estudiaba la menor. Los responsables del colegio Santo Ángel hicieron público un comunicado días después de la muerte en el que aseguraban que «desde que se detectaron problemas de diferente índole (nunca acoso escolar), se actuó en consecuencia para ayudar a la alumna a superarlos». No especificaron públicamente qué tipo de problemas sufría la adolescente, aunque sí habrían ahondado sobre el asunto ante la autoridad judicial. La versión aportada desde la dirección contrasta con la de la familia y la de muchos compañeros de la víctima, quienes aseguran que «las semanas antes de morir, se mostraba alicaída por el constante acoso al que estaba siendo sometida».