Vuelve la guerra contra los eucaliptos

Acusan al Gobierno regional de «ceder a las presiones de la industria papelera y maderera» para extender la especie y auguran «problemas» Los ecologistas piden al Principado que mantenga la moratoria en las plantaciones decretada en 2009

E. C.GIJÓN.
Vuelve la guerra contra los eucaliptos

La guerra del eucalipto vuelve a enconarse después de que el Principado haya decidido levantar la mano con esta especie forestal y autorizar la ampliación de la superficie de las plantaciones en 7.000 hectáreas.

La voz de alarma fue lanzada por la Coordinadora Ecologista de Asturias, que reclama al Principado que mantenga la moratoria sobre las plantaciones de eucalipto y que no ceda a las «presiones de la industria papelera y maderera» para seguir extendiendo un cultivo que implica graves «problemas medioambientales y sociales».

La organización conservacionista asegura, además, que el Gobierno regional ha vuelto a autorizar nuevas plantaciones a pesar de esa moratoria establecida en 2009 como «consecuencia de la grave expansión que estaba experimentando este árbol en nuestra región». Entonces, ya «se estimaba que el eucalipto ocupaba la sexta parte del territorio arbolado de la región y que había reemplazado a la práctica totalidad de los bosques costeros».

La Coordinadora recuerda, además, que el Plan Forestal de Asturias fijaba para el año 2060 un límite de extensión del eucalipto en la región de 61.338 hectáreas, mientras que, en la actualidad, ya se han alcanzado 60.311, la superficie prevista para 2053, con lo que «la barrera está a punto de romperse» ahora con la posibilidad de ampliar las plantaciones.

Lejos de eso, la asociación ecologista apuesta por mejorar la productividad de los actuales eucaliptales, que, según asegura, es de sólo el 50% «por falta de cuidados y tratamientos», en vez de aumentar aún más la superficie que ocupa la especie.

Subrayan, asimismo, que las plantaciones masivas de eucaliptos ocasionan severos problemas medioambientales, ya que se trata de un árbol que acidifica el suelo, que consume grandes cantidades de agua y de nutrientes por su rápido crecimiento, y que, además, su tala produce graves procesos de erosión en las fuertes pendientes de los montes asturianos. Eso, por no mencionar que las masas forestales de eucalipto han hecho desaparecer otras especies vegetales y han afectado a especies animales que no han sido capaces de adaptarse a la modificación de su hábitat.

Respecto al impacto social del cultivo, la Coordinadora asegura que los efectos del eucalipto sobre el suelo son «irreversibles» porque impide la recuperación del terreno para otras plantaciones, además de que no han mejorado las rentas agrarias, «sino que han beneficiado únicamente a la industria papelera y a los grandes propietarios», por lo que «no se puede tolerar que el Gobierno del señor Javier Fernández se pliegue a las presiones de este lobby por muy poderoso que sea, ya que, por encima de los intereses particulares, ha de imperar el interés general». «Y no creemos que el interés general sea el de convertir la costa asturiana en un monocultivo de eucaliptos», zanjan los ecologistas.

Por su parte, Equo calificó la ampliación de la superficie destinada a eucaliptos de «maniobra para bajar el precio de la madera», además de tildarla de «despropósito ambiental y paisajístico», con unas «consecuencias económicas negativas» para la región, ya que «el aumento de la oferta de madera de eucalipto, procedente de muchos pequeños propietarios que compiten entre sí para vender, hará bajar los precios o mantenerlos en niveles insuficientes», generando precariedad.

Fotos

Vídeos