«La obra fue un desastre; pedían avanzar y daba igual cómo quedara»

Un canal pendiente de arreglo desde 2010 vierte sus aguas al interior de la variante

RAMÓN MUÑIZ OVIEDO / LENA
«La obra fue un desastre; pedían avanzar y daba igual cómo quedara»

Un trabajador de la variante de Pajares desveló esta semana varios vídeos y fotografías que retratan cómo el agua entra a chorros en los macrotúneles diseñados para el AVE. Las instantáneas fueron tomadas con teléfono móvil en febrero de 2013, en las proximidades de la galería transversal número 10, a unos cuatro kilómetros de la boca que los tubos tienen en la vertiente leonesa. No se trata de un lugar más. En ese punto los tubos se abrieron a unos 742 metros bajo el valle del Alcedo, una reserva de la biosfera por donde circula el arroyo del mismo nombre.

Así lo muestra el gráfico adjunto, hecho por Dragados, constructora hoy parte de ACS y que ejecutó el Lote 2 de la variante, esto es, los 3,9 kilómetros intermedios. El documento identifica las zonas permeables de mayor aportación de agua, destacando por su volumen las estimaciones relativas al valle del Alcedo.

Un informe hecho por Adif en 2008 -empresa pública dependiente del Ministerio de Fomento- detalló que bajo el Alcedo la variante tiene 2,6 kilómetros críticos, por haber atravesado los acuíferos de las areniscas de San Pedro y las pizarras de La Vid. El estudio estima en 1,3 los hectómetros cúbicos anuales los recursos hídricos de esta masa, de los que entre el 85 y el 100% son drenados directamente a los túneles. El documento cartografía los 20 sistemas acuíferos afectados por los macrotúneles y a los que calcula unos recursos hídricos subterráneos en el entorno de los 866 litros por segundo.

Tras confirmar que parte del Alcedo estaba vertiendo sus aguas directamente a los túneles, en verano de 2009 uno de los contratistas canalizó 370 metros de este afluente del arroyo Folledo. En octubre de 2010 unas tormentas desbordaron el riachuelo y rompieron la losa de hormigón, sin que hasta la fecha Adif haya reparado esta suerte de parche en superficie.

El geólogo Pablo Valenzuela, alumno de Máster de la Universidad de Oviedo, investigó el asunto en una tesis presentada el pasado verano. El trabajo concluyó calculando que por las fracturas de la canalización el arroyo pierde una media de 9,7 litros por segundo que van directamente al subsuelo, alcanzado este caudal los 44 litros en primavera y otoño. En tres meses de observación los socavones que identificó habían crecido en número y anchura, aumentando el radio de uno de ellos en 2,1 metros. El experto proponía por todo ello reponer la losa de hormigón.

EL COMERCIO contactó ayer con el autor de las imágenes. Es un trabajador que conoce las obras de la variante desde su inicio y que aporta más fotos de dovelas agritadas hace siete meses («habrá unas 200 rotas en la galería 17 desde Lena») y de trabajadores peleando con fugas («éstas son de hace un año, en la galería 34»). Su conclusión es que la perforación «fue un desastre; desde la Administración se pedía celeridad y a las constructoras lo que les interesaba era avanzar cuanto más mejor, para tener contento a la autoridad y poder facturarle más cada mes. Daba igual cómo quedara aquello; lo urgente era ganar metros». Conocedor de cada metro de infraestructura, recuerda cómo «hace año y medio» y cerca de la galería 17, «se rajaron las dovelas y se tuvo que cortar la zona ante el peligro de derrumbe que había; un equipo de 20 personas estuvo allí haciendo inyecciones durante dos meses para estabilizar el túnel».

Por su parte la consejera de Fomento, Belén Fernández, valoró ayer en una entrevista en Radio Asturias las imagenes conocidas. Dijo sobre las filtraciones que «es una realidad conocida, para nada un problema oculto ni sobrevenido; el Gobierno lo conoce desde el primer momento». La consejera cuestionó «el tambaleo en las soluciones técnicas y los plazos anunciados» y exigió al ministerio «coherencia y sensatez para abordar los problemas».

El senador de IU Jesús Iglesias optó por acudir a Pola de Lena y apuntó que el ministerio tuvo tiempo para prever este problema: «A nadie se le escapa que aquí llueve, y mucho». También vaticinó que puede haber problemas con la Unión Europea, tras financiar parte de la obra, al convertir uno de los túneles de la variante «en el colector más caro de la obra civil mundial». El alcalde del concejo, Ramón Argüelles, aseguró que ya se ha registrado la desaparición «para siempre» de varios acuíferos en la zona de los trabajos de los túneles.