Educación repartió en diciembre fondos para reparaciones en colegios que no estaban previstas

Algunos docentes señalan lo inusual del proceso, ya que lo habitual es ejecutar la obra primero y recibir los fondos a continuación s

OCTAVIO VILLAGIJÓN.
Educación repartió en diciembre fondos para reparaciones en colegios que no estaban previstas

«Llevábamos más de siete años pidiendo fondos para esta obra, para que los niños no pasasen frío». Así se expresaba el pasado viernes el director de un colegio público gijonés que se ha visto gratamente sorprendido por la reciente decisión de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte, de concederle 60.000 euros para afrontar las actuaciones encaminadas a que los alumnos puedan estar en clase sin helarse en los meses más duros del invierno.

La decisión fue conocida por los directores de cerca de 200 centros educativos de Asturias, de los más de 430 de titularidad pública, a través de varias comunicaciones, entre ellas la que se muestra en la imagen que ilustra esta página, del 23 de diciembre. En todos los casos consultados por este periódico, las aportaciones se justificaron por obras solicitadas por las respectivas directivas de los centros, desde la adecuación de una planta completa de un colegio gijonés para alcanzar el máximo de aulas al cierre perimetral de la zona polideportiva de un centro ovetense.

De hecho, la propia consejera, Ana González, explicó el pasado 5 de noviembre en la Junta General que las 202 peticiones recibidas hasta la fecha a través del sistema Sauce (Sistema para la Administración Unificada de Centros Educativos) obedecen a obras de retejado (un 27% de las peticiones), humedades (28%), remodelación y adecuación de espacios (14%), eliminación de barreras arquitectónicas (6%), calefacción (8%), cambio del sistema eléctrico (10%), canalones (24%), vallas de cierre (15%), ventanas (29%), cortinas (18%), cubrición (19%), arreglos de fachadas (11%), fontanería (15%), iluminación (9%), pavimentos (16%) y pintura (20% de las solicitudes).

El déficit y la velocidad

De todos es conocido que las cosas de palacio van despacio. En este caso, tanto como para que a final de año se estuviesen enviando todavía las comunicaciones. Pero como nada ocurre aislado de nada, hay varias cuestiones a tener en cuenta.

Una es que a final de diciembre, el PSOE seguía intentando o, al menos, hacía ver que era así, negociar y pactar los presupuestos regionales de 2014, en un escenario que cada día hacía más previsible la prórroga presupuestaria que finalmente se concretó. Al confirmarse, los distintos departamentos del Gobierno regional se vieron en la imperiosa necesidad de ejecutar al máximo sus cuentas y darle destino a sus remanentes presupuestarios, toda vez que del nivel de ejecución depende posteriormente la cuantía de la prórroga prespuestaria.

En la comparecencia de la consejera del pasado 5 de noviembre, la propia Ana González cifró en un 75% la ejecución presupuestaria, y también explicó que, en ese momento, quedaban aún por adjudicar obras por valor de 2.075.000 euros, entre las que «las hay desde 1.000 euros hasta los ciento y pico mil euros».

Es más, el caso de la Consejería de Educación no es el más llamativo en cuanto a la ejecución presupuestaria, puesto que el porcentaje de cumplimiento de otros departamentos era menor en la misma fecha, lo que se convirtió en uno de los caballos de batalla de la negociación del proyecto de presupuestos para 2014, en particular por la posición que al respecto mantuvo Izquierda Unida, que exigía primero conocer los niveles de ejecución de los presupuestos y ligó en buena medida su posible apoyo a las cuentas de 2014 a dicha circunstancia.

Otros responsables de los centros educativos que recibieron la misiva anotaron lo «inusual de algunas expresiones» utilizadas en la misma por el director general de Personal Docente y Planificación Educativa, José Antonio Fernández Espina, al afirmar que la aportación se hace «no sin un gran esfuerzo» o que espera que «esta grata noticia os proporcione tanta alegría como nos ha proporcionado a nosotros».

Otra de las cuestiones a considerar es el cumplimiento de los parámetros del déficit presupuestario impuesto por el Gobierno central. Fuentes de la Administración regional explicaron a este periódico que «el límite marcado por el déficit obliga a una gestión presupuestaria muy rígida, con pautas de tesorería muy concretas, y ello lleva a que pueda haber fondos que no se gasten hasta el final del ejercicio presupuestario. Por eso es normal que ahora haya, más que antes, ajustes de último minuto, porque si se incumplen los límites marcados, las penalizaciones son enormes».

Más aún, durante 2013 hubo algunas partidas de ingresos que se incluyeron en los presupuestos y que, finalmente, no se concretaron como tales ingresos, caso, por ejemplo, de la enajenación de edificios propiedad del Principado, como las sedes de Bruselas y Madrid. La falta de concreción de dichos ingresos hizo que algunos departamentos limitasen su inversión.

Durante el otoño, el Gobierno regional se mostró en varias ocasiones como un aventajado cumplidor de las prescripciones que el Ejecutivo central marcaba sobre el déficit, al punto de que sus todavía apoyos parlamentarios denunciaron en varias ocasiones que ese nivel de cumplimiento del déficit estaba restando fondos a la protección social y otras inversiones. Pero con la confirmación de la prórroga presupuestaria, parece que el Gobierno regional decidió soltar el freno de mano en las inversiones para intentar llevar el nivel de ejecución de los presupuestos lo más cerca posible del 100%.

En el caso de los fondos aportados ahora para los colegios, diversos responsables educativos apuntaron que «lo habitual es ejecutar primero la obra y que la Consejería aporte el dinero tras la certificación de la obra», en tanto que en esta ocasión, y según constataron varios directores de colegios, «vinieron los técnicos, hicieron la valoración que tuvieran que hacer de lo que solicitábamos y ahora nos llegan las comunicaciones de que se nos aportarán esos fondos». Y es destacable que la aportación sea, en muchos casos, de exactamente 60.000 euros, que, en opinión de muchos de ellos, «son muy bienvenidos».

Fue eso precisamente lo que llamó la atención de las fuentes consultadas, que una importante cantidad de las comunicaciones a los centros incluyen ya la cuantificación de la aportación que se les concede, y que en muchos casos es de 60.000 euros. Uno de los directores escolares anotó que «se trata del máximo que nos pueden dar por obra menor, porque en otro caso habría que acudir a un concurso público».

Y lo tardío en el calendario. De hecho, las comunicaciones comenzaron a llegar a los centros educativos ya durante las vacaciones de Navidad. El director de un colegio de la zona centro de Gijón explicó, de hecho, que «la comunicación fue del mismo 23 de diciembre, y yo llamé a la Consejería para averiguar la cuantía que se nos concedía. Estaban trabajando, pero me dijeron que aún no me podían precisar la cifra y que me la confirmarían a lo largo del mes de enero. Ha de ser antes del final de enero, porque a día 31 tenemos que concretar los presupuestos del propio colegio», anotó. Este director, que desconocía aún la cifra que se le aportará, indicó que «calculo que serán unos 5.000 ó 6.000 euros», mientras que otros cifraron las aportaciones anuales habituales para obras de conservación en los edificios escolares entre los 8.000 ó 10.000 euros para los centros de menor tamaño y los 15.000 euros para los mayores. La cifra de 60.000 euros, que este periódico constató en conversaciones con diversos directores escolares, supuso para ellos una «agradable sorpresa», en palabras de una directora de un centro gijonés que ponen negro sobre blanco el sentir general.