«Este es un 'Don Giovanni' muy realista»

El discípulo de Alfredo Kraus afronta el papel de Leporello en el título de Mozart que cierra a partir de mañana la temporada de ópera en Oviedo Simón Orfila Bajo

M. F. ANTUÑAGIJÓN.
Simón Orfila afronta dos 'Don Giovanni' esta temporada, el primero de ellos este domingo en Oviedo. ::                             JESÚS DÍAZ/
Simón Orfila afronta dos 'Don Giovanni' esta temporada, el primero de ellos este domingo en Oviedo. :: JESÚS DÍAZ

Simón Orfila (Menorca, 1976) se siente en Oviedo como en casa. Debutó con 24 años en las tablas del Campoamor y aprendió de su maestro y mentor, Alfredo Kraus, que al público asturiano no se le contenta fácilmente. Vuelve de nuevo a Oviedo (y lo hará otra vez en primavera con 'Marina') para dar vida al Leporello de 'Don Giovanni', que el domingo alza el telón en el que será el último título de la temporada.

-Tiene una relación muy estrecha con Oviedo. ¿Le ha cogido el tranquillo al público ovetense?

-Oviedo siempre impone. Como decía mi maestro y mentor Alfredo Kraus, el público asturiano es uno de los más entendidos. Por este teatro han pasado los más grandes de la historia y ese pasado impone. Es uno de los mejores de España. Y no, no se le coge el tranquillo al público. Cuando sales a escena hay que intentar siempre hacerlo lo mejor posible.

-Ha hablado de su maestro. Aparte de lo puramente técnico, ¿qué más se lleva de él en su equipaje vital?

-Muchísimas cosas. Aparte de un grandísimo cantante, era una gran persona y un hombre muy sabio, no solo en lo referente al canto y a la voz, sino a la vida en general. Siempre digo que hay muchas cosas que Alfredo decía que he podido comprobar que en la vida se han ido cumpliendo.

-Tiene un 'Don Giovanni' aquí y otro en Hamburgo este mismo año. Misma obra, distinto lugar, ¿cómo se consigue que sea lo mismo pero también diferente?

-Es un trabajo mental que tienes que hacer. Yo ahora cuando estoy en el apartamento aquí en Oviedo ya estoy preparando el 'Don Giovanni' de Hamburgo, porque allí precisamente hago de Don Giovanni, no de Leporello. Es otra mentalidad, otra vocalidad, y otra escenografía. Hay que cultivar mucho la mente, aportar tú lo que quieres que tenga tu personaje y luego ponerlo con el trabajo del director de escena de cada espectáculo.

-¿Qué tiene de especial la escena que dirige en esta ocasión Alfred Kirchner?

-Lo que me gusta mucho es que los cantantes somos muy actores. Es un Giovanni muy real, hay reacciones de la vida misma. Cuando uno es malo tiene que ser malo, si uno llora tiene que parecer que llora de verdad. Me gusta ese realismo.

-Pero también es mayor la exigencia como actor.

-Sí, porque Kirchner odia las típicas posturas de cantante más propias de las óperas de Verdi. Don Giovanni requiere un trabajo de escena más real.

-¿Qué le parece la dirección musical de Álvaro Albiach?

-La orquesta es magnífica, no voy a descubrirla yo ahora. He cantando mucho con ella y Álvaro también me ha dirigido en numerosas ocasiones en mi carrera desde que comencé muy jovencito. Yo creo le da un brío y una vida muy interesante, que es un poco lo que requiere la partitura.

-Vuelve a Oviedo con 'Marina' la próxima temporada. ¿Ya la tiene en su cabeza?

-El Pascual de 'Marina' es un personaje mucho más ingrato. Lo que me hace mucha ilusión es que la voy representar en el mismo escenario en la que lo escenificó Alfredo Kraus por última vez. Aquello fue antológico.

-¿Una responsabilidad mayor?

-Claro. Cuando me ofrecieron hacer la 'Marina' aquí, lo primero que pensé fue en ese vídeo en VHS de esa estupenda representación de Alfredo Kraus en el Campoamor.

-Cuando debutó en el Royal Opera House dijo que poco a poco va cumpliendo sueños. ¿Cuáles le quedan por cumplir a nivel de personajes y escenarios?

-Uno que tengo en mente, y que se está barajando, es la posibilidad de que en el futuro pueda hacerlo, es el 'Attila' de Verdi, con el referente de Samuel Ramey, que es mi ídolo entre los bajos. Yo siempre dije que a los 40 años podría interpretarlo y creo que podrá ser y será un gran placer.

-¿Tanto cambia la voz con el paso de los años?

-Pues sí. Sobre todo en una voz grave de bajo, es a partir de los 40 cuando empieza a estar hecha y cuando puedes abarcar roles vocalmente más pesados.

-O sea que a los 40 empieza una nueva vida artística.

-Yo quiero mantener los roles que hago ahora de Rossini, Mozart, porque disfruto mucho y creo que son muy buenos para la voz, pero sí se abren nuevos papeles como este 'Attila', que sería para mí un sueño.

-¿Ya ha empezado a trabajar en ello?

-Claro, me lo sé todo.

-Aparte de que la voz se agrave, ¿qué más cosas cambian de los 20 a los 40?

-De cada producción, de cada gran divo que conoces, aprendes. Con la edad pierdes físicamente pero ganas en experiencia.

-Tampoco se cantaba igual hace veinte años, porque la situación económica ha cambiado y el dinero no abunda.

-La situación está bastante mal, esperemos que se pueda reflotar todo y que estemos un poco mejor. Lo del 21% del IVA ha matado a la cultura en general, no solo a la ópera, pero hay teatros como este que luchan y sobreviven. También los cantantes bajamos nuestro caché, hay que acomodarse a la nueva vida que nos ha tocado vivir y hacer lo posible para que no termine todo esto.

-¿Hacia donde debe mirar el futuro? ¿Hacia los patrocinios al estilo americano?

-Sí, claro, el patrocinio es una buena idea. Tampoco soy un experto en estas cosas, pero lo que es muy triste es ver muchos teatros donde he cantando y tengo grandes amistades que se ven obligados a cerrar y que no hay temporada de ópera ni hay nada.