«Mi trabajo crea adicción porque consiste en salvar vidas humanas»

«Hay quien dice que siente respeto, no miedo. Yo creo que no es así, que todo el mundo siente miedo, pero hay que superarlo y canalizarlo» José Ramón Cruz. Nadador de rescate

NACHO PRIETOGIJÓN.
José Ramón Cruz, ante el 'Helimer Cantábrico'. ::
                             PALOMA UCHA/
José Ramón Cruz, ante el 'Helimer Cantábrico'. :: PALOMA UCHA

Con 21 años de experiencia como rescatador en el 'Helimer Cantábrico', el asturiano José Ramón Cruz sabe perfectamente lo que es el miedo, propio y ajeno, pero asegura que su trabajo crea adicción, porque sirve para salvar vidas. Siempre en forma y con 0,0º de alcohol en la sangre, ahora se enfrenta a un reto muy distinto, que es la organización de un congreso internacional de nadadores de rescate que se celebrará el próximo junio en el Centro de Seguridad Marítima Integral de Veranes.

-¿Qué hay que tener estropeado para tirarse al agua desde un helicóptero con vientos de 70 kilómetros por hora y olas de ocho metros, la cabeza o la cartera?

-Lo que hay que tener para hacer eso es vocación. Mi trabajo crea adicción porque consiste en salvar vidas humanas. Nunca desconectamos del todo y, aunque estemos fuera de servicio, nos mantenemos pendientes. Es lo mismo que les ocurre a los policías, los médicos o los bomberos, que formamos en el entorno laboral una especie de familia. Tengo una profesión arriesgada, pero bonita, que tiene como compensación la cara de agradecimiento de las personas a las que ayudas.

-¿Cuántas vidas ha salvado usted en 21 años de trabajo?

-Hasta el pasado mayo participé en el rescate de 233 personas, aunque se puede decir que los casos con mayor peligro para la vida fueron 15 hundimientos y 11 en los que llegas al rescatado cuando se encuentra ya en una balsa salvavidas.

-¿Cuál es el caso más difícil que recuerda?

-El de un mercante, el 'Diana Uno', que se hundió junto a la escollera de Punta Lucero, a la entrada del puerto de Bilbao. Rescatamos a ocho náufragos con rachas de 40 y 50 nudos (74 y 92 kilómetros por hora, respectivamente) y olas de ocho y diez metros. Diez minutos después de evacuar a los náufragos, el barco se hundió.

-Pocas veces trabajarán con buen tiempo...

-Claro. Casi siempre encontramos condiciones meteorológicas muy adversas, porque son las que provocan las mayores emergencias. En el caso del 'Diana Uno', a lo dicho hay que añadir que era de noche, que es una dificultad añadida.

-¿Son menos complicados los entrenamientos?

-Intentamos reproducir en los entrenamientos las mismas condiciones de los casos reales. El 75% de los simulacros, por ejemplo, los hacemos por la noche.

-Pero las pulsaciones no serán las mismas...

-Eso sí es distinto. Por mucho que entrenes, hasta que participas en una emergencia no sabes cómo vas a responder. Pero estamos concienciados. Sabemos que nos jugamos la vida para salvar otras.

-¿Se siente miedo?

-Siempre se pasa mal, cuando sales a una emergencia, porque sabes que hay alguien en peligro y vas en tensión. Hay quien dice que siente respeto, pero no miedo. Yo creo que no es así, que todo el mundo siente miedo, pero hay que superarlo y canalizarlo. Hay un miedo que paraliza y otro que activa, y nosotros necesitamos activarnos. Se mejora con la experiencia.

-¿Cuando salen por primera vez, el valor se les supone o ya lo tienen acreditado?

-No queda más remedio que suponerlo, porque hasta que participas en el primer rescate nadie sabe cómo te vas a comportar.

-¿Cómo se forma un nadador de rescate?

-Nos piden cursos técnicos: de primeros auxilios, supervivencia en la mar, escape de helicópteros sumergidos, etcétera. También tenemos que superar unas pruebas físicas, test psicológicos y psicotécnicos y examen de inglés.

-Imagino que el nadador de rescate no se jubila a los 65, ni mucho menos a los 67...

-Tenemos derecho a jubilarnos antes de lo normal, por el coeficiente reductor que nos aplican. Pero es una profesión joven y todavía nadie se jubiló en España. Yo tengo 46 años y me encuentro bien, pero tenemos articulado que después de 20 años de ejercicio, los rescatadores pasamos a la grúa.

-El agradecimiento de las personas que rescatan, al que antes se refería, ¿dura hasta llegar a tierra o suelen acordarse de lo sucedido cuando el susto ya pasó?

-Muchos han venido a vernos y a traernos unos pasteles o unas botellas de vino. Pero nos sentimos queridos y valorados no sólo por las personas a las que salvamos, sino también por los pescadores, los marinos y, en general, por los trabajadores del puerto y por todos los gijoneses. Así es que cuando se planteó eliminar el 'Helimer Cantábrico' recibimos todo tipo de apoyo. El 'Helimer' cumplirá este año 20 años en Gijón, el Centro Jovellanos recibirá la Medalla de Plata de la ciudad y nadadores de rescate de 16 países nos reuniremos aquí en junio. Creo que 2014 será el año del Salvamento Marítimo en Gijón.

-¿Hace falta mejorar todavía el Salvamento Marítimo o se ha tocado techo?

-Nunca se toca techo, pero creo que, en este momento, España es un referente mundial en este servicio. Disponemos de embarcaciones, remolcadores, helicópteros, aviones... Y todo ello en poco más de veinte años, así que se puede considerar todavía un servicio joven que, no obstante, se sitúa en primera línea mundial.