Un 'Don Giovanni' ágil pero con poca voz

Simón Orfila, María José Moreno y Antonio Lozano fueron los más destacados del elenco en la representación Una versión de gran vitalidad musical de la ópera de Mozart cierra con aplausos la temporada ovetense

RAMÓN AVELLOOVIEDO.
Un 'Don Giovanni' ágil pero con poca voz

Un aspecto muy característico de 'Don Giovanni' es que en esta ópera siempre pasa algo. Un crimen, una seducción, un baile, una serenata, una comida, un muerto que se levanta de la sepultura o un vivo que cae al infierno. Pero lo verdaderamente singular es que en este torbellino incesante de diez cuadros estructurados en dos actos y de unas tres horas de duración, se da una especie de orden circular, concéntrico, en torno al personaje de Don Giovanni. La gran ópera de Mozart, quinta y última de la 64 Temporada de Oviedo, regresó ayer al Campoamor, en una coproducción de la Ópera de Oviedo y el Teatro de Magdeburgo, cuya escena ya se había representado en el 2009. Ayer, Don Juan volvió a conquistar, quizá no por completo, al Campoamor.

Aunque Da Ponte coloca la acción en la Sevilla del XVII, la concepción escénica de Alfred Kirchner abstrae el espacio, situando a los personajes en una especie de limbo atemporal y ambiental. En un buscado anacronismo pueden convivir trajes dieciochescos, como los trajes de Ottavio o Donna Anna, dos de los personajes procedentes de la ópera seria, con vestimentas vagamente románticas -la del propio Don Juan-, medievales o actuales. La escena de una limpieza conceptual se limita, salvo la escena final de El Comendador, de mayor monumentalidad, a un juego escueto de paneles móviles, a los que la iluminación confiere, por medio de colores metálicos en tonos azules y rojos, un carácter simbólico. Muy bien resuelta también la escena final del primer acto, que se ordenó de forma acertada pese a llenar por completo el escenario de cantantes.

A Álvaro Albiach le hemos escuchado en el Campoamor tanto en temporadas de Zarzuela -'Chateaux Margaux' La Viejecita- como en la de ópera -'El barbero de Sevilla'. En este 'Don Giovanni' no siempre está compensada la orquesta Oviedo Fiparmonía, más centrada en el segundo acto que en el primero, en el que hubo algunos desajustes de empaste e intensidad. El coro, que tiene una intervención reducida a las escenas de la boda, estuvo correcto.

Entre los protagonistas, Rodion Pogossov interpreta a un Don Giovanni arrogante y vital, pero con poco volumen de voz. Canta con lirismo 'La serenata', único momento que fue aplaudido, pero en los concertantes el volumen de intensidad es demasiado piano.

La soprano granadina María José Moreno es una Donna Anna del todo convincente. Muy aplaudida en el aria 'Or sai chi l'onore' y sobre todo 'Non mi dir', en el segundo acto. Una voz agil, con agudos brillantes y un color muy lírico.

Encantadora Maren Favela como Zerlina. Su voz es muy natural y en escena transmite encanto y delicadeza. El aria 'Batti, batti, o bel Masetto' fue muy aplaudido.

Junto con María José Moreno y Antonio Lozano, el triunfador de este 'Don Giovanni' fue Simon Orfila, que ya había interpretado en Oviedo un Leporello inolvidable, como escrito para él. Repite el éxito, incluso con mayor empaque y seguridad y se convierte en el mejor cantante de todo elenco. Se mueve muy bien en escena, como un gran actor y además canta y vocaliza perfectamente.

El timbre de Virgilia Tola resulta un tanto áspero en los agudos y la tesitura es corta en las notas más graves. Cumple su papel de Donna Elvira despreciada por don Juan.

Antonio Lozano da prestancia lírica a Ottavio, un personaje secundario en cuanto al drama pero al que Mozart reservó dos bellísimas arias. Se puede decir que 'De la sua pace' y especialmente 'El mio tesoro', cantadas con una belleza tenoril, expresiva y clara, fueron dos de los mejores momentos.

Davide Bartolucci en Maseto muestra una voz muy floja, falta igualmente de potencia, mientras que Legven Orlov con su voz de bajo cumple a la perfección su papel en el último acto de la representación.

En definitiva, el público disfruta con un 'Don Giovanni' ágil y con situaciones bien resueltas en la escena, pero al que le faltó una mayor potencia en algunas de las voces. Es curioso que el segundo acto musicalmente estuvo mucho más compacto, fino e hilvanado que el primero. Finalmente, el Campoamor despidió con prolongados aplausos la función.