«Sin vuelos nunca aprobaremos la asignatura del turismo extranjero»

«A FP ya no llega el que no vale para estudiar. El 30% del alumnado es universitario. Incluso ingenieros que buscan salida profesional» María José Fernández Directora de la Escuela de Hostelería y Turismo de Asturias

CHELO TUYAGIJÓN.
María José Fernández, en la cocina de la Escuela de Hostelería y Turismo de Asturias, ubicada en el paseo de Begoña. ::                             JORGE PETEIRO/
María José Fernández, en la cocina de la Escuela de Hostelería y Turismo de Asturias, ubicada en el paseo de Begoña. :: JORGE PETEIRO

Escucharla sólo cinco minutos ya deja claro que el turismo es su pasión. Hacerlo durante una hora sirve para encontrar las claves que convertirán al sector en salvavidas de la economía asturiana. María José Fernández, directora del Centro Integrado de Formación Profesional (CIFP) Hostelería y Turismo de Asturias, dice que, para ello, sólo tiene que haber más unión entre los empresarios y más vuelos.

-Llegó en 2009 y dijo que el centro necesitaba 'venderse'. ¿Lo hizo?

-Igual sonó como si no lo estuviera haciendo ya, y no es así. El CIFP era ya referente en toda Asturias. Y en todo el país. Mi antecesor hizo un gran trabajo. El centro es referente de muchas cosas: de menús semanales, de venta de postres los viernes, como centro de congresos. Lo único que hemos hecho nosotros ha sido abrirlo más. Y así hemos llegado a los 900 alumnos este año. Más otros tantos en educación a distancia o en cursos del Servicio Público de Empleo.

-Dice que es el referente, pero en Oviedo hay otra escuela.

-Sí, pero es privada y sólo ofrece cursos de empleo. Nosotros somos el centro referente en Asturias. De hecho, por ejemplo, somos el único del país que ofrecemos el ciclo de grado superior de Alojamiento Turístico. Incluso formación a la carta.

-¿Se ha acabado con el mito de que FP es para quien no estudia?

-Por completo. A FP ya no llega el que no vale para estudiar. El 30% de nuestro alumnado es universitario. Tenemos abogados, licenciados en Historia... incluso ingenieros. Todos en busca de una salida profesional.

-¿Seguimos con la idea de que un bar lo abre cualquiera?

-Eso era más antes. La crisis ha servido para que muchos se formen, porque está claro que el que se mantiene es el buen profesional, el que innova, el que ofrece lo mejor. Nosotros hemos tenido una gran respuesta a todos los cursos. Quizá más de hostelería, es cierto.

-¿Se ha roto la brecha entre el alumno formado y el empresario que paga poco?

-Creo que sí. Los empresarios han cambiado mucho. Está claro que la hostelería es dura, que trabajas cuando los demás descansas, pero el buen profesional logra un buen empleo. Y un buen sueldo. Aquí o fuera, porque muchos se van.

-¿La hostelería tiene futuro?

-Creo que es el futuro de la economía asturiana, pero tiene que haber más unión. La hay ya, por ejemplo, entre los cocineros. Las grandes estrellas asturianas trabajan juntos y en colaboración con nosotros.

-¿El resto no lo hace?

-Sí. Por ejemplo, Hostelería de Gijón nos tiene siempre presentes. El presidente, Ricardo Álvarez, cuenta siempre conmigo, y yo con él. Quizá falta esa misma unión entre la oferta de alojamiento o entre los diferentes concejos. Es nuestra asignatura pendiente.

-Como asignatura pendiente, el Principado reconoce la falta de turismo extranjero.

-Sin vuelos nunca aprobaremos esa asignatura. Cuando escucho algunas cosas me echo las manos a la cabeza. ¿Cómo queremos llegar al turista alemán o al italiano sin vuelos? Debe haber más conexiones, eso está claro. Porque ¡Asturias es tan fácil venderla como destino! Hay que aprovechar ese tirón y no ir cada uno promocionando a su pueblo.

-¿No hay suficiente promoción?

-Igual no siempre llega. Me llevé un disgusto muy grande recientemente, cuando me encontré, en el barco que hace la ruta a Nantes, a unos ingleses. Me contaron que habían recorrido el Norte, pero que no habían parado en Asturias.

-¿Le explicaron el motivo?

-Que no la conocían, que no tenían referencias. Me pasé todo el trayecto contándoles las maravillas de Gijón, Oviedo, Avilés. Que tenían que volver a Covadonga, a conocer Picos, al turismo interior. Me aseguraron que volverían, aunque (ríe)... No sé si para que callara.

-¿Puede que no vengan por los precios? La fama de careros sigue.

-Existe, pero no la comparto. ¿Qué es caro? Nuestra gastronomía es bandera en el país, pero porque utiliza buenos productos. Y el buen producto cuesta. Como que te pongan mantel de hilo y no de papel.

-Los grandes cocineros defienden ahora sus restaurantes con menús a precios competitivos.

-Es que comer en una estrella Michelin no es más caro, a veces, que en una sidrería. Y nosotros tenemos tantos y tan buenos cocineros.

-¿Fruto de esta escuela?

-Muchos más de los que creemos, porque algunos no lo dicen. Y yo les riño por ello. Pero sí, tenemos grandes profesionales que hacen bandera de haber pasado por aquí, como Marcos Morán, de Casa Gerardo.

«Gijón tendrá Arco Chef»

-Chicote y otros programas de cocina ¿han subido la matrícula?

-De momento, no lo hemos notado. Este centro siempre ha tenido tanta demanda que nunca hemos necesitado ni hacer publicidad. No obstante, sí tenemos más llamadas de empresarios. Ahora todos quieren hacer 'show cooking'. De hecho, en Gijón tendremos, en colaboración con el Ayuntamiento de Gijón, un 'Arco Chef' este verano.

-¿En qué consiste?

-Captaremos a público de la calle y les propondremos cocinar. Nosotros ponemos las instalaciones y el jurado, pero, es un proyecto del Ayuntamiento que está aún por cerrar.

-Hay cocineros estrella. ¿Para cuando el camarero estrella?

-Debe serlo también. Un buen camarero salva un mal menú. Y al revés. Quien te atiende es clave.

-¿Pasaría una inspección de Chicote esta escuela?

-Me gustaría mucho que viniera.

-¿Haría falta un 'chicote' para los políticos?

-(Carcajadas) Igual que digo que me encantaría que fisgara nuestras cocinas, apoyo la moción de que investigue las trastiendas políticas. Me apunto. ¡A ver qué encontramos!

-En hostelería ¿se ha encontrado cosas como las que ve Chicote?

-Nunca. Es más (ríe), prefiero pensar que no existen.

-¿Ni un pelo en la sopa?

-(Pone cara de asco) No. Lo máximo que me ha pasado es que a mí, que odio el chocolate, me pusieran un postre cubierto de él. Pero era una broma del jefe de cocina, que había sido alumno mío.

-¿Comer con usted es un riesgo? Los alumnos son vengativos...

-(Carcajadas) Mantengo una excelente relación con todos mis exalumnos. Saben que aquí no les engañamos. Que les preparamos para el mundo laboral. Ahora, como directora, cada año les digo a los alumnos que aquí vienen a trabajar duro.

-¿Como la profesora de Fama?

-(Risas) Sólo me falta el bastón.

-¿La prórroga les hace daño?

-La del Ayuntamiento no, porque tenemos buena relación, pero no dotación económica. La del Principado, esperemos que no. Tenemos pendiente la mejora de la calefacción, que necesitamos mucho.

-¿Y Wert? ¿Ése les hace daño?

-Cuando llegue la reforma, el próximo curso, se lo contaré.