La fabada llega a los comedores escolares

El cambio, acordado por los padres, el Ayuntamiento y la empresa, comenzó el lunes para evitar las comidas más «problemáticas» Los nuevos menús buscan respetar criterios nutricionales con platos más atractivos

JESÚS GONZÁLEZAVILÉS.
La fabada llega a los comedores escolares

La fabada llega a los comedores escolares de los centros públicos educativos, al tiempo que desaparecen las lentejas. Esos son dos de los cambios del menú diseñado para los cerca de 840 escolares que comen cada día en el colegio en la ciudad.

«Se abordaron algunas de las cuestiones más problemáticas del menú y se ha tratado de buscar unos platos más atractivos para los niños que, al mismo tiempo, respeten los criterios nutricionales de la estrategia Naos para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad con la que ya veníamos trabajando», explicó ayer la concejala de Bienestar Social, la socialista Yolanda Alonso, acerca de los cambios que ya comenzaron a aplicarse esta semana.

El nuevo menú es fruto del debate mantenido por responsables municipales, de la empresa Cook, concesionaria del servicio, y de las asociaciones de madres y padres de los colegios con un mayor número de usuarios del comedor escolar. En ese encuentro se abordaron cuestiones como los problemas para que los niños comieran el pescado que se les venía ofreciendo, mayoritariamente merluza. Ahora, se refuerza la presencia en el menú mensual pescados sin espinas -aunque de discutido valor culinario-, como la panga o los parientes de importación del lenguado: el fletán o la limanda.

«Siempre se trata de pescados congelados. En la reunión, la empresa expuso que en esta cuestión se encuentran muy limitados, toda vez que siempre han de elegir pescados sin espinas, pues el menú va destinado también a niños muy pequeños que tienen que comer por su cuenta», explicó la edil.

Al margen de ese cambio, el nuevo menú centra las grandes novedades en la búsqueda «de platos más atractivos, acompañados por salsas más del gusto de los niños» y platos que, como la fabada asturiana, son preferibles a las lentejas con calabacín que venían comiendo hasta ahora. Lo que no cambia es el postre: seguirán comiendo yogur natural los lunes, y una pieza de fruta el resto de días de la semana.

Modificaciones previas

Hasta ahora, los menús escolares no habían sido objeto de un cambio de este tipo, en el que se reunieran representantes de todas las partes implicadas para tratar de consensuar una oferta más atractiva e igualmente saludable. Las reuniones que se venían celebrando agrupaban a responsables municipales de Educación, así como de los centros escolares y personal sanitario, por lo general pediatras y técnicos de Atención Primaria.

En esos encuentros se llegó al gran cambio en el diseño de los menús escolares que se produjo hasta ahora, en el curso 2009-2010, cuando un cambio en el pliego de condiciones del concurso de adjudicación del servicio recogía explícitamente que el menú debería regirse por criterios saludables.

Eso hizo que se incrementara la proporción de legumbres -las comen una o dos veces por semana-, y que se limitara notablemente la presencia de fritos. «Hasta ese momento posiblemente se abusaba de ese tipo de platos, de varitas de pescado y san jacobos, que es cierto que a los niños les gustan mucho, pero realmente no eran los platos más deseables», explicó la concejala de Bienestar Social.

A partir de ese momento, apenas hubo cambios en el menú, más allá de alguna cuestión puntual. Técnicos del área municipal de Educación, recuerda la concejala, realizan un seguimiento periódico de la calidad del servicio y se observa, entre otros aspectos, que los niños comen lo que pone en el menú que ha sido remitido a los padres.

De hecho, la reunión organizada para introducir las modificaciones en el menú surgió del trabajo de ese seguimiento, al observar que había una serie de platos que un amplio porcentaje de niños dejaban en la mesa. «Hay una persona del servicio de Educación que se encarga de comprobar ese tipo de cuestiones, y que está en contacto con las Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos y con la empresa», explica Yolanda Alonso.

Así que, a partir de ese trabajo, se buscó la posibilidad de concertar un encuentro en el que tomaran parte la concesionaria del servicio, el Ayuntamiento y representantes de las familias, en concreto de colegios como El Quirinal, el Enrique Alonso o el de Villalegre, que son los que tienen un mayor número de alumnos que acuden al comedor escolar.

El resultado es el nuevo menú, que ha comenzado ya a ser remitido a los padres de alumnos para que conozcan lo que van a comer sus hijos a partir de ahora.

Compensar

«El menú mensual llega a los padres, o lo tienen a su disposición en el centro, para que sepan lo que comen sus hijos en el colegio, y para que compensen en su caso. Si a mediodía comen pescado, pues para la cena que tengan huevo o carne, por ejemplo», añade la concejala.

Los cambios que se han ido introduciendo en el funcionamiento de los comedores escolares en los últimos años han propiciado que el funcionamiento del servicio «parezca haber mejorado bastante este curso», apuntó la edil, quien estima que con los cambios introducidos ahora pueda mejorar también el disfrute de los escolares a la hora de la comida.

Por el momento, los cambios introducidos en el menú responden al llamado 'menú de invierno', aunque a medida que avance el año se procederá a introducir platos más acordes con el aumento de las temperaturas.

«La verdad es que desde 2009 estamos muy pendientes del contrato de comedores, siempre muy pendientes», apunta la concejala Yolanda Alonso. «Somos hasta un poco pesados con la empresa adjudicataria», añade acerca de la vigilancia que ejercen sobre lo que comen los escolares. «Lo único que nos falta, que es algo que no hemos podido implantar por falta de medios, es que algún técnico coma con los escolares, para comprobar también cuestiones como el sabor», añadió.