Gotor: «Me insultaron y me cogieron del brazo»

Los alumnos de la Politécnica aseguran que continuarán el encierro por el traslado de los libros de la sala de lectura del Edificio Polivalente Un centenar de estudiantes increpó al rector, quien afirma que «han sobrepasado la línea roja»

EVA MONTESOVIEDO.
Gotor: «Me insultaron y me cogieron del brazo»

«El tema se ha sobredimensionado. El comportamiento que han tenido los estudiantes esta mañana ha sido muy desagradable, con insultos, presiones y hasta con un alumno de Psicología, que me cogió por el brazo. No es la primera vez que pasa y esto no puede seguir así». El rector de la Universidad de Oviedo se refería de esta manera a las tres horas de ruidos, gritos y megáfonos que un centenar de alumnos de la Universidad de Oviedo protagonizaron a las puertas del Consejo de Gobierno, que celebraba ayer en el Aula Clarín del Edificio Histórico, su sesión ordinaria.

Convocados por las Asambleas de Estudiantes, los universitarios participaban en las movilizaciones organizadas para apoyar a los compañeros de la Escuela Politécnica de Ingeniería de Gijón, que cumplen hoy dos semanas de encierro en la sala de lectura del Edificio Polivalente por el traslado de los 3.000 ejemplares con que contaba a la Biblioteca de Tecnología y Empresa del Aulario Norte.

En un ambiente de fuerte tensión, «les expliqué que nada va a cambiar, porque no se ha cerrado nada, sólo hemos llevado 3.000 manuales adonde había 33.000 libros, dejándoles la sala de lectura con wifi, cuando hoy día se pueden consultar textos y revistas por internet, cuando no tenemos registrado ni un préstamo por alumno al año. Sacar un libro al año a 700 metros tampoco me parece mucho», afirmó Vicente Gotor, a quien el vicerrector de Planificación Económica apostilló que en 2001 se habían fusionado las bibliotecas de Económicas y Derecho «en un edificio a 500 metros y siguió funcionando todo sin ningún problema. Si una persona no puede recorrer 500 metros para ir a la biblioteca a coger un libro, creo que el problema no lo tiene la Universidad», afirmó Santiago Álvarez.

Más comprensiva se mostró la vicerrectora de Investigación y Campus de Excelencia, al afirmar que «podemos entender que tener que trasladarse es algo más incómodo, pero de ahí a hablar de cierre y de perdida de calidad es desviar la raíz del problema, que es de personal, no de financiación», señaló Paz Suárez Rendueles. La mano derecha del rector volvió a aludir al decreto del Gobierno que impide reponer el puesto de trabajo de una persona jubilada, y señaló que el traslado bibliográfico «nos ha permitido no tener que cerrar esa especie de sucursal (la sala de lectura del Edificio Polivalente) por las tardes, ya que ya se había jubilado una persona, y evitar también el cierre de la de la Facultad de Comercio, donde se había producido otra jubilación. Nuestra obligación es ofrecer el mejor servicio posible con menos recursos humanos. Pero no lo entienden».

Los estudiantes llegaron al patio del Edificio Histórico alrededor de las once y media de la mañana y allí esperaron a los miembros del Consejo de Gobierno, citados para las 12, amenizándoles todo el transcurso de la reunión. «Han irrumpido, subido las escaleras con gritos e insultos y han esperado al rector a la salida. Ha sido muy, muy desagradable, con insultos continuos, me llamaron cobarde y no sé cuántas cosas más», rememora, aún nervioso, Vicente Gotor, quien recordó que hace un año otro grupo de estudiantes «no nos dejó entrar al Consejo Social y hace unos días tampoco dejaron entrar en el coche a la vicerrectora y a la gerente».

En ese sentido aseguró que tras estos tres incidentes en un año, «al principio fuimos bastante sensibles para que no hubiera crispación, pero después de los incidentes de esta mañana fui a hablar con el secretario general para ver, si esto sigue así, qué medidas vamos a tomar. Esto no puede seguir así. Sobre todo porque el problema no es tan grave. No se entiende que haya tomado esta dimensión».

Entre las medidas a estudiar legalmente se incluye acabar con el encierro, pero los estudiantes no van a salir. Es más, aseguran que «no permitiremos que se criminalice una movilización totalmente legítima por la falta de argumentos de los gestores de nuestra Universidad».