Abre la nueva pasarela de Ventanielles y empieza el desmontaje de la antigua

Los peatones inauguran el paso y la 'Y' volvió a cortarse durante ocho horas, de noche, para la retirada de la vieja infraestructura

ANA SALASOVIEDO.
Abre la nueva pasarela de Ventanielles y empieza el desmontaje de la antigua

Faltan los últimos remates, pero la nueva pasarela de Ventanielles al Centro Comercial Los Prados ya está abierta. Los operarios de la empresa Assignia permitieron ayer el paso de peatones a las siete y veinte de la tarde ante la expectación de los usuarios. Una veintena llevaban más de una hora esperando, decididos a no marcharse hasta lograr estrenarla. Inmediatamente después, se cerró al paso y se ultimó la preparación para su desmontaje. Estaba previsto que hoy ya no quedara nada del viejo paso sobre la autopista, sino a ambos márgenes de la vía para proceder allí a su eliminación definitiva.

La premura por abrir una y quitar otra se debe al cambio meteorológico. Después de semanas de intensas lluvias, los responsables de la infraestructura no quisieron esperar más y optaron por aprovechar el buen tiempo para levantar la antigua pasarela. Un proceso no muy complicado, que supuso desmontar los tres tramos que conforman el estrecho y deteriorado paso, pero que obligó a cortar el tráfico en la 'Y' entre las diez de la noche y las seis de la mañana.

Los remates que quedan de la nueva estarán finalizados la próxima semana, confían a pie de obra. Ayer, antes de abrir terminaban de limpiar parte de lo concluido y soldar barandillas para garantizar la seguridad de una estructura que ha supuesto una inversión superior al medio millón de euros y ha estado rodeada de polémica desde antes de su construcción. Los vecinos de Ventanielles, Guillén Lafuerza y miembros del movimiento 15M, unidos en la plataforma 'Imagina un Bulevar', se opusieron a ella nada más saber que estaba entre los planes municipales. No porque levantarla supusiera eliminar la antigua, que en las deficiencia de la otra estaban de acuerdo, sino porque querían que el presupuesto se destinara a transformar la autopista en un bulevar, en una calle cualquiera sin pasos elevados como el que ahora concluye para, además, preservar la iglesia prerrománica de San Julián de Los Prados. Pero eso los responsables políticos lo estudian en otro lugar y, por el momento, sin decidir cómo organizar los terreno entorno a la fábrica de armas en desuso.

Desoídas sus protestas, los miembros de la plataforma no desisten en reclamar la supresión de la vía de alta capacidad en zona ya urbana, más teniendo la consideración de calle y estando su velocidad limitada a 50 kilómetros por hora. Durante la construcción, advirtieron de la deficiente accesibilidad y de los problemas de estabilidad, algo que obligó al concejal de Urbanismo a negarlo.

Los usuarios

Luis Reguera usa silla de ruedas motorizada para desplazarse, y ayer aguardaba a atravesar una infraestructura que ya había probado: «Paso cuando quiero», agradeció. Hasta ahora, «tenía que dar la vuelta por la carretera porque por la otra pasarela no entraba. Esta es mucho mejor, más amplia y con un desnivel del 7%, menor que el de muchas calles de la ciudad».

Como él, otros esperaban la apertura de la nueva pasarela para poder recorrerla con algún político. Pero no hubo presencia de ningún representante municipal porque, en realidad, la obra no está concluida. Tampoco acudieron los miembros de la plataforma de Ventanielles. Y hubo pocas críticas a la infraestructura, aunque sí algunos 'peros' por abrirla sin terminar. Ángel Martínez no entendía tanta prisa por poner en servicio una y quitar otra, «que lleva más de 40 años ahí». Francisco Cabrera y Alejandro Sánchez fueron de los primeros en utilizarla. Viven frente al centro comercial y entienden que la nueva «no tiene comparación con la otra, que era tercermundista». Recordaron las penurias que pasaron más de una vez al recorrerla, cuando llovía o cuando se cruzaban con alguien. «Se movía cuando estábamos siete o ocho personas, no sé cómo no se fue abajo tal y como estaba», lamentó Jesús García pendiente de los trabajos de ayer, ya casi cuando se ponía el sol.

Unos de los últimos en cruzar por el paso levantado en 1971 fueron Sandra Díaz, Amador Sánchez y su hijo Sergio, sin pensar que el regreso a su casa lo harían por la nueva pasarela.