«Pelearemos hasta el final por nuestro colegio»

«La consejería quiere estrangularnos y amortizar las plazas de los docentes que se jubilan», denuncian los centros Laviada y Asturias

A. VILLACORTAGIJÓN.
«Pelearemos hasta el final por nuestro colegio»

«Vamos a pelear hasta el final por nuestro colegio. Nos da igual que la Consejería de Educación lo entienda o no. Nosotros tenemos una responsabilidad moral para con nuestros colegios y para con nuestras familias. Creemos que los ciudadanos siempre deben tener la última palabra y nosotros somos una comunidad educativa y queremos seguir siéndolo». La directora del Colegio Público Asturias, Marta Elena Iglesias Hevia, salió ayer a la calle arropada por decenas de personas entre «docentes cabreados y familias sorprendidas». Tanto del centro que dirige como del vecino Colegio Público Laviada. Coreando consignas y portando pancartas, con silbatos, bocinas, megáfonos y hasta cacerolas, intentando hacer ruido para ser escuchados.

Los dos centros públicos se cuentan entre los damnificados por la planificación de las plantillas docentes realizada por la Consejería de Educación del Principado de cara al próximo curso, y que, en su caso, se traduce, incluso, en la pérdida de una de sus dos unidades de Educación Infantil que no están dispuestos a permitir.

«Estamos preparados para dar la batalla hasta el último día y tenemos los ánimos altos», confirmaba la responsable del centro educativo antes de que los manifestantes cortasen la calle Carlos Marx poco después de las dos de la tarde y alrededor de unos veinte minutos, una medida de presión que están dispuestos a repetir todos los jueves y a la que ya han invitado a todos los centros públicos «afectados por las medidas de recorte como Los Pericones, que también perdería unidades, La Calzada, Montevil o el Colegio Público Severo Ochoa».

Además de los docentes, que ven peligrar decenas de puestos de trabajo, allí estaban muchos padres y madres -incluso abuelas combativas se pudieron ver en la protesta- que corearon lemas contra la reducción de tres maestros en el Laviada y otros dos docentes en el Asturias y que, como Jesús Fernández, reclamaban el «derecho a decidir» en qué centro estudiarán sus hijos e hijas. Porque, según denuncian, mucho se temen que «lo que pretende la consejería es estrangular a los centros públicos, para que pasen a tener una única unidad por curso, y amortizar las plazas de los docentes que se jubilan para sustituirlas por interinos, que hacen un magnífico trabajo, pero con los que se incrementa la inestabilidad laboral».

Según la directora del Asturias, un recorte de unidades sería entendible una vez que se conozca la demanda de alumnado de cada centro, pero no a priori, «porque yo lo valgo, sin ninguna explicación». Desde el Laviada explicaban que los condenan a atender al mismo alumnado que escolarizan otros colegios hasta con seis profesores menos. La elaboración de un manifiesto conjunto, porque saben que la unión hace la fuerza, y una recogida de firmas están sus medidas inminentes de presión.