Piden la castración de los gatos que viven en la finca de Albo

El PP plantea esta medida en respuesta a las demandas del vecindario, que se queja de la proliferación de animales callejeros

PEPE G.-PUMARINOCANDÁS.
Piden la castración de los gatos que viven en la finca de Albo

El Partido Popular de Carreño solicita al gobierno local la puesta en marcha de una campaña de castración de los gatos que habitan en las instalaciones de la fábrica de Conservas Albo. Dicha petición se ampara en las demandas efectuadas desde las comunidades vecinales que fueron trasladadas al Ayuntamiento el pasado 24 de marzo. La razón en la que se basan no es otra que lo que consideran un «incumplimiento» municipal de la política del Principado sobre animales callejeros, según consta en el escrito presentado por los vecinos.

La colonia que vive en la fin ca de Albo está integrada por un total de nueve animales, de los cuales dos son hembras preñadas. Los firmantes vienen observando en los últimos meses un notable crecimiento de la población de estos felinos en la parte trasera de los edificios de la factoría, que cesó su actividad hace cinco años. En la solicitud se plantea que se proceda a su captura para poder castrarlos y desparasitarlos y, una vez cumplidas estas tareas, devolverlos a la zona. De esta forma consideran que se limitaría el riesgo de que sigan multiplicándose o supongan un foco de enfermedades.

No obstante, también plantean que si no es éste el método que se aplica en el concejo, se lleve a cabo aquel que los responsables de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Carreño consideren más oportuno.

Los vecinos apuntan en su escrito que, para facilitar su labor y evitar la muerte innecesaria de animales, se consiguió que al menos dos de los mininos vayan a ser adoptados por la portavoz del partido Carreño Unido (CA-UN), Merche García Junquera.

Señalan por último que, ante el posible problema de ratas que se suscitará por la inexistencia de los gatos, se exija a la empresa Albo que periódicamente realice labores de saneamiento para evitar la proliferación de roedores, máxime teniendo en cuenta que el parque de Santarrúa es un lugar muy frecuentado por niños.

El papel de los mininos

En un trabajo editado por el autor candasín Antonio Rodríguez Dosantos en 2011 se refleja el profundo sentimiento que se tiene en esta villa por los mininos. En dicho trabajo se pone de manifiesto que «su contribución de manera silenciosa evitó males entre la población a lo largo de la historia de este enclave de pescadores». También destaca que, hasta no hace mucho, los gatos desempeñaban un papel fundamental en la salud y la economía local. Eran la única herramienta que se tenía para controlar la población de ratas y ratones que diezmaban las cosechas. Y que, en el caso de Candás, también se nutrían de los desechos de las fábricas de conservas de pescado. La defensa de estos animales en la villa quedó patente cuando el Ayuntamiento quiso impedir su alimentación en las calles.