Cáritas: «Debemos evitar que la dignidad sea víctima de la crisis»

Adolfo Rivas anuncia que la ampliación del centro de La Santina abrirá sus puertas en verano y se especializará en mujeres

I. V.GIJÓN.
Adolfo Rivas. ::
                             P. UCHA/
Adolfo Rivas. :: P. UCHA

El director de Cáritas Asturias y director gerente de la Fundación Padre Vinjoy, Adolfo Rivas, ofreció en la sede de la Sociedad de Bioética una charla sobre la crisis y la acción de las entidades sociales, en la que instó a que «la dignidad de las personas no se convierta en una víctima más de la crisis». Poniendo como ejemplo la actividad de Cáritas, abogó por evitar que la ayuda a las personas en situación de necesidad «derive en que su sensación de vulnerabilidad se cronifique» y alertó de que «un asistencialismo torpe crea exclusión».

Rivas explicó cómo a partir de la crisis a los demandantes habituales de asistencia, que denominó como «siempre pobres», se han unido «miles de nuevos pobres» que necesitan una respuesta por parte de la sociedad «que huya del limitante e injusto esquema de asistente y asistido». Abogó por el «acompañamiento» y por acciones «que no domestiquen ni sometan, sino en las que reconozcamos al otro como una persona más a la que respetas y que reconoces como tal». Como ejemplo de este modelo se refirió a varios programas puestos en marcha por Cáritas en los últimos años. «¿Por qué la gente que tiene casa tiene que ir a comer en los comedores sociales como si es necesario con los transeúntes? ¿No es mejor que le llegue la comida a casa? ¿Y no es más digno, en lugar de llevársela nosotros allí, que tenga una tarjeta donde le cargues 30, 50 ó 70 euros y que la compre en una gran superficie sin que nadie tenga que saber quién se la paga?», preguntó. Puso en contraste esta fórmula con otra como podría ser un reparto de alimentos con un camión en plena calle: «Quizás la comida sea gratis, pero el precio que pagan esas personas por tener que estar en esa cola es muy alto. Nadie quiere ver a sus hijos en esa cola».

Mencionó otras acciones similares en las que se pretende trabajar con respeto a la dignidad, «porque si se cae en la exclusión después ese muro es muy difícil de saltar». Así, explicó cómo en navidades Cáritas optó por dar a las familias tarjetas con 15 euros «para que pudieran comprar ellos los regalos de sus hijos y no tener la sensación agridulce de que sus vecinos se los tuvieran que llevar». O cómo están creando pequeñas empresas de recuperación de ropa de segunda mano o de cátering «para que quien por estar en la droga o en la calle crea que no puede normalizar su vida, vea que sí hay una esperanza de trabajar».

Rivas anunció que en verano se abrirá la ampliación del centro La Santina, con un espacio especializado en la atención a mujeres alcohólicas, y advirtió del riesgo de que, tras la crisis, «haya una gran factura social con la aparición de trabajadores pobres, gente que pese a tener empleo sigue por debajo del umbral de la pobreza y ven que no pueden salir de ahí». Consideró, por otra parte, que las redes familiares y sociales han reducido el impacto de la crisis.