Un estudio del Principado revela malnutrición en el 1% de los alumnos

Ana González avala en la Junta el informe realizado por IU y anuncia un protocolo de detección precoz para el profesorado

O. CUERVO GIJÓN.
Primeros lotes de alimentos recogidos por la iniciativa solidaria 'Ningún niño sin cenar'. ::                             LUIS SEVILLA/
Primeros lotes de alimentos recogidos por la iniciativa solidaria 'Ningún niño sin cenar'. :: LUIS SEVILLA

Del «no nos constan casos de malnutrición entre escolares» al «hay un 1% de malnutrición entre el alumnado». Cuatro meses y un estudio propio de por medio han mediado para que la consejera de Educación, Cultura y Deportes cambie el discurso. La frase negativa la pronunció la socialista Ana González a finales de enero, tras hacerse público un estudio de IU sobre los problemas de alimentación detectados en escolares de Gijón. La afirmativa, basada en una encuesta realizada por su departamento y en la que participaron 145 centros de toda Asturias, tuvo lugar ayer en la Junta General del Principado.

Respondía González a dos preguntas planteadas por la diputada de IU Emilia Vázquez. Quería saber la portavoz de la coalición en materia educativa si la consejera conocía el citado estudio de IU. Realizado en 15 centros escolares -13 públicos y 2 concertados-, desvela que un 6% de los consultados aprecia que los alumnos se llevan alimentos de comedor escolar a sus casas; que el 37% advierte que ha habido bajas en los comedores, y el 15% que el almuerzo colegial es la única comida decente de la jornada. Una situación que, según el coordinador del mismo, el profesor jubilado Manuel Coto, se traduce en que el 20% de esos niños mal alimentados se encuentras con serias dificultades para construir frases tan simples como 'me gusta este perro'.

Unos datos que repitió ayer la consejera, dejando claro ante el Parlamento que «conozco muy bien el estudio», del que ensalzó «que haya sido realizado por los profesores. Sé que no es un estudio riguroso desde el punto de vista estadístico, pero la percepción del profesorado es muy importante». Tanto que, dijo, durante su etapa de concejala en la oposición en el Ayuntamiento de Gijón -al principio de esta legislatura, antes de ser elegida consejera por Javier Fernández- «tuve intención de hacer un estudio similar en Secundaria, donde soy profesora. No sólo por mi mayor conocimiento de ese ámbito, sino porque me preocupan los efectos que la crisis están causando en las familias. Y mientras en Primaria e Infantil contamos con comedores escolares, en Secundaria no los hay».

Como en ese momento no pudo hacerlo, tras conocer el estudio de IU, del que en un primer momento no quiso, al menos públicamente, hacer defensa, encargó uno propio, «en el que participaron 145 centros de toda Asturias». Los resultados indican que «el 1% del alumnado tiene problemas de nutrición», lo que no significa, directamente, que pasen hambre, «sino que tienen una mala nutrición. Que puede ser por ingesta de productos hipercalóricos».

No obstante, sí dejó claro que hay «una preocupación clara por los daños que está causando la crisis», pero defendió que «tenemos sistemas de control, creados ya en 2007». Un anunció que llevó a la diputada de IU a recordarle que «no estamos en el mismo momento. En 2007 no había, como hay ahora 12.000 nóminas de salario social, lo que supone más de 24.000 beneficiarios. Esos mecanismos quizá no funcionen, porque, como hemos visto estos días en los medios de comunicación, hay iniciativas solidarias para reparto de comidas con el argumento de que hay 200 menores en Gijón que pasan hambre».

González coincidió con Vázquez en que «la crisis ha cambiado muchas cosas», por lo que anunció que están trabajando en «un nuevo protocolo de actuación para el profesorado, para la detección precoz de problemas en las familias. Porque, si un niño está malnutrido es porque su familia tiene problemas. Hay que trabajar con toda la unidad familiar».

Ya tiene locales

Por otro lado, 'Ningún niño sin cenar', la plataforma fundada por Blanca Menéndez y Antela Pérez Otero para ayudar a las familias necesitadas con niños y niñas a su cargo, consiguió ayer dos locales en los que continuar con su labor social. Están ubicados en el número 4 de la carretera del Obispo y en la zona de El Molinón, y estarán destinados, de forma independiente, al reparto y el almacenamiento de alimentos. La intención de ambas es la de poder abrir hoy las puertas de los locales para seguir su actividad.

Menéndez también indicó que en los próximos días tratarán de legalizar la situación de 'Ningún niño sin cenar'. «Todo ha ido demasiado rápido. Soy consciente de que se nos ha ido un poco de las manos», apuntó. El primer paso que llevarían a cabo, siempre que los locales dispongan de licencia de apertura, será la suscripción de una declaración de responsabilidad. La intención de Blanca y Antela es crear una junta gestora que administre la futura 'Ningún niño sin cenar'. «Nosotras sólo queremos dar comida a los niños necesitados», subrayó.

Su iniciativa, no obstante, ha incomodado a las entidades de asistencia social y al propio Ayuntamiento, no tanto porque duden de su buena fe sino porque consideran que su mensaje crea «una alarma social» que creen que no se ajusta a la realidad. «Si hubiera niños que pasaran hambre, existe todo un protocolo para detectarlos y darles solución a través de los mecanismos que ya existen», señalan. Hoy varias asociaciones mantendrán un encuentro con la concejala de Servicios Sociales del que podría salir una declaración conjunta para reivindicar el trabajo de estas entidades y de la propia fundación municipal en favor de las situaciones de emergencia.

Advierten además del riesgo que pueden entrañar acciones como la iniciada por Menéndez, ya que «no puedes andar transportando alimentos perecederos en un coche particular ni sin saber que llegan a quien realmente los necesita y no acaban en la reventa». También señalan la inconveniencia de que se cree una especie de comedor social donde los menores puedan verse diferenciados de otros, «porque los niños jamás tienen que sentir la sensación de que son pobres».