El investigador del ADN asturiano: «Nuestros genes no lucen banderas»

El encargado de descifrar el ADN de los asturianos es un investigador ovetense que busca ahora en Cardiff otras huellas genéticas, las de la esquizofrenia Antonio Fernández Pardiñas investigador

MIGUEL MORÁNGIJÓN.
El investigador del ADN asturiano: «Nuestros genes no lucen banderas»

Durante «un poco más de cuatro años» Antonio Fernández Pardiñas junto a miembros del Departamento de Biología de Organismos y Sistemas de la Universidad de Oviedo recorrieron 61 concejos asturianos y tomaron 486 muestras de individuos con el fin de descifrar la huella genética de la región. Ahora, una vez publicado las conclusiones, una tesis reconocida por publicaciones como el 'American Journal of Physical Antropology', el investigador busca desde hace un mes en Cardiff, otras huellas, las de la esquizofrenia, mientras asiste «abrumado» al revuelo causado por su estudio.

-¿Cómo vive desde Gales la reacción que ha motivado su tesis en Asturias?

-He visto y me han transmitido que ha habido reacciones de todo tipo, y me parece de gran interés que, especialmente en estos tiempos de recortes, la ciencia esté en la calle. La gente debe saber lo que se investiga, valorar y opinar, ha de ser partícipe de ello. Ojalá todas las tesis pudieran pasar de ser expuestas en un salón de actos a comentarse en la barra de un bar o en un estado de facebook. Si la investigación no se conoce fuera de los círculos científicos, ¿Cómo podemos esperar que no se acabe extinguiendo?

-¿Las conclusiones del estudio han sido una sorpresa o eran previsibles?

-Cuando se inició, en 2009, estaba casi establecido como paradigma que el ADN mitocondrial y el cromosoma Y podían utilizarse para distinguir poblaciones, pero únicamente a escalas geográficas grandes (a nivel continental, por ejemplo). Plantearlo como lo planteamos resultaba, como poco, anticuado. Afortunadamente, ahora mismo eso no es así, y el uso de nuevas técnicas bioinformáticas y estadísticas han permitido que este estudio se sume a muchos otros que defienden que la variabilidad genética de las pequeñas poblaciones locales también puede caracterizarse y distinguirse usando estos marcadores genéticos.

-¿Cuáles son las diferencias principales entre la estructuración genética en Asturias y las de otros lugares de la península, especialmente las regiones limítrofes?

-La principal diferencia es que en Asturias encontramos diferentes subpoblaciones definidas por su genética (lo que denominamos 'estructuración') cuyos límites se corresponden con accidentes geográficos, que son principalmente las montañas del sur de Asturias y los grandes ríos Sella y Navia. En otras regiones de España no se halla estructuración en absoluto o, si esta existe (caso de varias provincias del norte peninsular) no se ha encontrado asociada a ningún límite natural.

-¿Relacionaría a los asturianos genéticamente con alguna población mundial?

-Los asturianos son una población más del noroeste peninsular y, por tanto, están relacionados con todas las poblaciones de su entorno. De hecho encontramos evidencias de migraciones frecuentes con Galicia, León o Cantabria, especialmente en las regiones más marginales.

-¿Qué aportan a nivel práctico este tipo de estudios?

-Son un primer paso para la realización de estudios mayores, los cuales no sólo pueden ser interesantes desde un punto de vista antropológico. La epidemiología moderna, por ejemplo, avanza cada vez más hacia la investigación genética. Los mismos procesos que dejaron su huella en el ADN mitocondrial y el cromosoma Y de la población asturiana pueden haber actuado también sobre otras regiones del genoma, y ahora mismo la tecnología nos permite comprobarlo.

-Durante años los vascos utilizaron el RH negativo como signo diferenciador de sus vecinos, ¿no podemos caer los asturianos en lo mismo?

-Todos los seres humanos somos un mosaico genético de las poblaciones de nuestros antepasados. Piense que disciplinas enteras como la genética forense existen precisamente porque distinguir entre dos personas (incluso de poblaciones distintas) no es precisamente fácil. No conozco ningún marcador genético que, en este momento, permitiera distinguir entre un asturiano y una persona de cualquier otra región española. De hecho, la idea política de población pierde sentido al estudiarse genéticamente, nuestros genes no lucen banderas.

-Las poblaciones aisladas que durante años no se mezclaron, ¿no son más vulnerables genéticamente?

-Es una pregunta interesante a nivel teórico, parece intuitivo que sí lo son, aunque esto depende del origen de esas poblaciones. Una población originada por unos pocos individuos y que permanezca aislada mucho tiempo lógicamente tendrá menos variabilidad genética con la que sobrevivir a cambios ambientales. Sin embargo, los aislamientos absolutos y prolongados no son la norma en casi ninguna especie animal y, por supuesto, no en los humanos. Una población pequeña que, por cualquier causa, se escinda de una población grande sin dejar de recibir pequeños influjos de inmigrantes cada cierto tiempo puede convertirse en un reservorio de variabilidad genética. Por esto el estudio de poblaciones pequeñas resulta muy interesante.

-¿Desde el punto de vista genético, hay poblaciones superiores?

-En ningún caso. Hay poblaciones más variables y menos variables, pero nada que establezca una jerarquía entre ellas. Es bueno recordar que la diversidad humana tiene tantos matices que es casi inabarcable, y la pérdida de cualquier población (por homogénea y pequeña que sea) es, a su modo, irreversible.

-¿Es este el primer estudio de este tipo que se hace en nuestra región?

-Es el primer estudio con estos objetivos y un muestreo que abarca casi todo el territorio, pero ha habido otros investigadores que han usado muestras genéticas de población asturiana con distintos fines, aunque mayoritariamente en otras disciplinas biológicas y médicas.