Consumo a partir de los 13 años

El primer contacto se detecta con sustancias como el alcohol, el tabaco, los porros y las afentaminas

C. GARCÍAOVIEDO.
Sonia Fernández, directora de Reciella en el centro. ::
                             ÁLEX PIÑA/
Sonia Fernández, directora de Reciella en el centro. :: ÁLEX PIÑA

Atajar a tiempo antes de que el problema vaya a más. Los profesionales de Proyecto Hombre conocen muy bien el comportamiento de un joven que empieza a tontear con la droga o que sufre problemas de conducta, fracaso escolar o conflictos familiares. Saben que pueden trabajar con ellos, pero hay otra pieza fundamental: hablar con las familias y darles las pautas para prevenir. Se trata de una de las cuatro actuaciones que desarrolla el programa Reciella y que llevan a cabo en el centro del Campo de los Patos. El año pasado participaron en la terapia 56 nuevas unidades familiares. Y atendieron a 70. En algunos casos, además de hablar con las familias, ponen en marcha las dos herramientas y trabajan conjuntamente con el menor (atendieron 73 menores y jóvenes). El éxito del programa es muy elevado. Casi el 86 % de los que han participado llegan hasta el final en el programa.

El primer contacto con la droga se sitúa en torno a los 13 o 14 años. Comienzan, explica Luis Manuel Flórez, 'Floro', con sustancias como el alcohol, el tabaco, los porros y las anfetaminas. Hasta que cumplen los 18 años son atendidos en el programa especial para menores. A partir de la mayoría de edad pasan a formar parte del plan para jóvenes.

Durante el año pasado 12 menores y ocho jóvenes ingresaron para solucionar su problema con los estupefacientes o por problemas de conducta, escolares o con la familia Entre los que no han cumplido la mayoría de edad casi el cien por cien de los internos termina el tratamiento. Algo parecido ocurre con los jóvenes. La mayoría ronda los 18 a 20 años.

Acuden al Campo de los Patos porque les envían de los centros educativos, servicios sociales, el mismo juez para que cumplan alguna condena menor o bien, o desde servicio de salud o los propios famialires desesperados porque no saben qué hacer con sus hijos. La instalación que gestiona Proyecto Hombre está en marcha desde 2005 a través del programa Reciella. Desde hace dos años Sonia Fernández dirige el centro. Explica que cada caso que llega a Reciella es diferente y el trabajo, también. «Atendemos cada caso de forma particular, según sus dificultades y trabajando los factores de protección para que disminuyan los riesgos». Hay dos personas más, los terapeutas Juan Antonio Álvarez y José Baranga. Según los datos de Sonia Fernández, durante el apo pasado se recibieron 215 primeras demandas (81 menores y 134 familiares).