Egocheaga sube a lo más alto

Junto con Martín Ramos coronó el domingo el Kanchenjunga sin recurrir a oxígeno artificial y en estilo alpino El ovetense se convierte en el primer asturiano que corona los catorce 'ochomiles'

SARA GARCÍA ANTÓNGIJÓN.
Egocheaga sube a lo más alto

Siempre ha afirmado que no le obsesionaba completar los catorce 'ochomiles'. Y que si estaba en esta aventura era para rendir homenaje a dos personas que fueron muy importantes en su vida, Joëlle Brupbacher (su mujer, fallecida en el Makalu hace tres años) e Iñaki Ochoa de Olza (quien se quedó para siempre en el Annapurna tras una fallida operación de rescate). Desde el domingo, Jorge Egocheaga (Oviedo, 1968) ya puede hacerlo. Junto con Martín Ramos, coronaba el pasado domingo a las 10 de la mañana (hora local) el Kanchenjunga, la tercera montaña más alta de la Tierra con sus 8.586 metros sobre el nivel del mar. Un hito que le convierte en el primer asturiano que alcanza la cima de las catorce montañas más altas del planeta, todas ellas en el Himalaya.

En un estilo alpino, ligero y rápido, como acostumbra Egocheaga, hacía cumbre en el Kanchenjunga con Martín Ramos. Ayer, ambos trataban de recuperar fuerzas ya en el campo base. «Cansados, pero muy contentos», relataba en su página web el zamorano, quien puso en marcha una campaña de crowfunding para completar la financiación que les hacía falta para completar esta aventura en el Himalaya. Egocheaga une así su nombre al de alpinistas españoles como Juanito Oiarzabal, Alberto Iñurrategi, Edurne Pasaban y, el último en conseguir el pleno de 'ochomiles', Carlos Pauner, que lo consiguió en mayo del año pasado.

No obstante, este logro del asturiano no aparecerá en los listados internacionales. Y es que no le han reconocido su ascensión al K2 como completa. Egocheaga asaltaba esta cima, la segunda más alta de la Tierra, allá por 2009 (con 8.611 metros). Era su tercer 'ochomil'. El propio montañero ovetense reconocía que se había quedado a 12 metros de la cumbre, pero también aseguraba que desde su punto de vista, esa distancia no marcaba la diferencia entre coronar o no hacerlo la cima. Él daba por conquistado el K2.

Ahora, en el asalto al Kanchenjunga, Egocheaga y Ramos -para este bombero zamorano es su noveno 'ochomil'- siguieron la misma estrategia que la mayoría de expediciones concentradas en la vertiente sur de esta montaña, entre ellas la de Carlos Soria, que también culminó con éxito su aventura.

Salieron del campo base hasta el campo 2 el pasado jueves. Después, esperaron una noche más de lo inicialmente previsto en el campo 2 a causa de la desfavorable meteorología para proseguir, en cuanto fue posible, en su ascensión hacia el campo 3 durante el sábado. Desde ahí, comenzaron el último tramo hacia la cumbre, que hollaron el domingo. Ahora, en el campo base, aguardan la llegada de los porteadores para iniciar el regreso mañana.

Poco a dado a publicitar sus incursiones en la cordillera del Himalaya, Egocheaga -médico de profesión- se caracteriza por un estilo muy rápido, sin recurrir, además, al oxígeno artificial.

Siempre dispuesto a ayudar

Es un alpinista de gran fortaleza y su papel en numerosos rescates ha sido determinante. Siempre está ahí para echar una mano. El año, por ejemplo, tras ascender y bajar del Lhotse (8.300 metros), se disponía a visitar una zona en la que se construyeron colegios para niños de Nepal cuando recibió el aviso de que otro montañero corría peligro. No lo dudó ni un instante. Dio la vuelta, se subió a un helicóptero pilotado por el italiano Simone Moro, que le dejó a una altitud de 7.200 metros en el Dhaulagiri y trepó hasta donde se encontraba Juanjo Garra, atrapado a 7.300 metros. Nada se pudo hacer.

«He participado en varios rescates y en la mayoría de las veces he fallado y se han muerto personas que eran muy cercanas a mí», relataba ya en Oviedo después de aquella experiencia en el Himalaya.

Hace apenas un año, Jorge apuntaba que no se marcaba plazos para conseguirlo, que esta es una montaña «complicada». De hecho, esta era su tercera incursión. El año pasado, una avalancha impidió que Martín Ramos y Egocheaga lo lograran. Antes, el ovetense había formado parte como médico de una expedición de ,Al filo de lo imposible', en 2009.

Ahora, tras coronar el Kanchenjunga, Egocheaga ya puede brindar a Joëlle y Ochoa de Olza el «sueño compartido» que una vez compartieron.

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