El «maestro» de Luis Enrique

«Era el que más corría y el que más goles marcaba», recuerda el gijonés, quien aventura un futuro prometedor en Barcelona a 'Lucho' El nuevo técnico del Barça sigue los consejos de Ismael Fernández, su primer entrenador en La Braña

DANI BUSTOGIJÓN.
El «maestro» de Luis Enrique

Era un chavalín muy delgado, con las piernas muy finas. «Y tampoco comía mucho de aquella». Pero era todo carácter. Así recuerda el entrenador Ismael Fernández los comienzos de Luis Enrique, con 14 años, en el equipo de La Braña, hacia 1984. Treinta años después, aquel adolescente que estudiaba en el Revillagigedo y llegaba a los entrenamientos con el bocadillo y la mochila de clase, es el nuevo entrenador del Barcelona. El hombre elegido para reconducir la nave azulgrana que perdió el rumbo esta campaña.

Tras ser descartado por el Sporting, 'Lucho' comenzó a jugar en La Braña infantil. Ya entonces Ismael vio algo diferente en aquel delantero que corría, marcaba goles, corría de nuevo y parecía no cansarse nunca. A pesar de que había mucha diferencia de edad respecto a la categoría juvenil -no había categorías intermedias, como la actual cadete-, Luis Enrique se quedó con los mayores. «No se arrugaba nunca, nunca tenía miedo a nada, se ponía en la barrera y donde fuera», describe Ismael, quien muy pronto decidió nombrarlo capitán del juvenil, a pesar de su juventud. Cuando le preguntaron por qué lo había hecho, ya que había jugadores más veteranos en la plantilla, el técnico lo tuvo muy claro: «No faltó nunca a un entrenamiento. Era el que mejor entrenaba, el que más corría, el que más goles metía y el que más disfrutaba jugando».

«¿Jugaré en Tercera?»

Una tarde, con 18 años, Luis Enrique estaba recogiendo los balones para meterlos en la saca, al final del entrenamiento, e Ismael le aseguró que se convertiría en futbolista. «¿Crees que jugaré algún día en Tercera División?», le preguntó 'Lucho'. «No, no, vas a ser futbolista profesional», le contestó su entrenador. Pocas semanas después, el gijonés fue convocado por la selección asturiana para disputar un partido en El Molinón ante otra selección territorial. Aquella tarde anotó tres goles: de disparo, de chilena y de cabeza, y por la noche el teléfono de Ismael no paraba de sonar. «Me llamaron equipos como el Espanyol y el Valladolid para interesarse por él», recuerda el técnico. A la temporada siguiente, el Sporting lo repescó para su equipo filial, cuando ya lo seguían equipos como el Real Madrid y el Barcelona.

Luis Enrique, que siempre se deja aconsejar por su «maestro», como llama cariñosamente a Ismael, ya escribe en su propio 'librillo'. Y su primer técnico lo tiene claro: «Ya es uno de los diez mejores entrenadores del mundo».

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