Los poetas del 27, el franquismo y Kant

Los nervios volvieron a dominar las pruebas de acceso a la Universidad, aunque el vicerrector de Estudiantes comparó su dificultad al Bachillerato 3.958 estudiantes iniciaron los exámenes de una PAU cada vez más competitiva

EVA MONTESOVIEDO.
Alumnos del área de Avilés leen los exámenes que pueden convertirlos en universitarios. ::                             MARIETA/
Alumnos del área de Avilés leen los exámenes que pueden convertirlos en universitarios. :: MARIETA

Nada importa que cada año, durante la última década, el porcentaje de aprobados en la PAU, (Prueba de Acceso a la Universidad) se sitúe en torno al 95%. Indefectiblemente, los miles de estudiantes que cada año se enfrentan al folio en blanco que les abrirá la puerta de su futuro universitario, llegan a las aulas cargados de nervios y temores. A veces irracionales, toda vez que tantas vueltas han dado al libro y a los apuntes, que «ya no sabemos qué repasar», afirman algunos alumnos agolpados ante la sede del campus gijonés.

Esa afirmación viene a reforzar la tesis del vicerrector de Estudiantes, quien año tras año se empeña en quitar trascendencia a la dificultad de la prueba. «Los alumnos no deberían tener mayores dificultades para superar la PAU, porque durante el Bachillerato, además de la evaluación continua, hacen un examen final de cada una de las materias, por lo que los que aprueban el Bachillerato sin problemas no deberían tener dificultad para superar otro examen de similares características», explicó Luis Rodríguez.

Lo cierto, en cualquier caso, es que los 3.958 alumnos que iniciaron ayer los tres días de exámenes lo tienen un poco más difícil que los de años anteriores, ya que la Universidad de Oviedo ha aumentado hasta 22 los estudios de grado en los que se precisa una nota determinada para matricularse. Si a eso se añade que de los 3.958 aspirantes a universitarios, 280 repiten la experiencia de años anteriores para subir nota, el panorama dibuja una PAU más competitiva que en años anteriores.

Pero ello no ha influido en la dificultad de las pruebas. Ayer el estreno del conocimiento fue para la generación poética del 27, con el análisis de un texto escrito por José Manuel Caballero Bonald, y obras de José Luis Sampedro y Miguel Delibes. Esa fue la ruptura, el primer examen, el de las cuatro menos cuarto de la tarde. A partir de ahí, todo fue más llevadero. Ya metidos en harina, los miles de estudiantes tuvieron que elegir entre el franquismo y el liberalismo en Historia, y entre Kant y Descartes en Filosofía.

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