El primer día de consultas en el nuevo HUCA se salda con «incidentes tolerables»

Hubo algunos retrasos, aglomeraciones y fallos técnicos. Los pacientes destacan la amabilidad del personal, pero se quejan de la falta de accesos y de «cierta improvisación»

LAURA FONSECAOVIEDO.
Sala de espera de traumatología repleta de pacientes. Los fallos en el sistema informático a la hora de concatenar pruebas en radiología provocó demoras y aglomeraciones. ::                             MARIO ROJAS/
Sala de espera de traumatología repleta de pacientes. Los fallos en el sistema informático a la hora de concatenar pruebas en radiología provocó demoras y aglomeraciones. :: MARIO ROJAS

7.50 horas. El nuevo HUCA ponía ayer el contador a cero y se preparaba para su primera prueba de fuego: la apertura de sus consultas externas. Pese a que aún faltaban diez minutos para que arrancara el turno de trabajo, en el hall del edificio acristalado, el que simula los cuatro dedos de una mano, ya se podía ver algún que otro paciente que, previsor, había decidido anticiparse a la cita. «Vinimos antes porque no sabíamos si íbamos a saber llegar», confesaba Consi Martínez, madre de Ana Arango, una joven de 19 años que debía iniciar el preoperatorio para que le extraigan una muela del juicio que requiere de cirugía. Como esta familia, fueron muchos los que llegaron antes de tiempo o que, incluso, en la tarde del día anterior se acercaron a La Cadellada «para ver por dónde teníamos que entrar porque esto está muy mal señalizado. Nos perdimos dos veces», decían.

Pero toda previsión fue poca porque a medida que iba discurriendo la mañana, la rutina se iba complicando y atascaba algunas de las salas de espera. Y eso que ayer solo iniciaban su actividad en La Cadellada once especialidades, con unos 600 pacientes, un tercio de las consultas totales del HUCA. En Traumatología y Radiología se vivió cierto aire de aglomeración y saturación, con salas abarrotadas de pacientes, circunstancia que intentó ser solucionada por los responsables del hospital habilitando más zonas para sentarse y redistribuyendo a los usuarios.

Pero el primero en complicar las cosas fue el sistema de coordinación de citas 'Pase, espere', una suerte de cajeros automáticos situados a la entrada y donde los usuarios deben retirar un ticket que le detalla dónde es su consulta. El fallo detectado nada más arrancar la jornada obligó a enfermeras y médicos a recurrir al sistema tradicional de llamar a los pacientes a viva voz. No fue el único contratiempo técnico. La receta electrónica se utilizó a medias. El hospital aconsejó a los médicos que bajaran con sus viejos talonarios «por si acaso». Así y todo, por la tarde, la consejería precisó que se habían prescrito más de un centenar de recetas electrónicas.

Por su parte, el sistema 'Millennium', en el que se basa toda la historia digital y que ha recibido fuertes críticas del personal por considerar que no han recibido la formación suficiente, se irá implantando de manera gradual. En su primer día en consultas externas «funcionó, en general, bastante bien», indicó el responsable de la Oficina del Cambio. «La historia clínica está corriendo bien y las indicaciones en radiología, laboratorio y electrocardiografía, también. No obstante, alcanzar todo el hospital sin papeles nos va a llevar un tiempo, posiblemente hasta el otoño», reconoció Manuel Matallanas, que se ocupa de supervisar el operativo del traslado.

Blanco opina en Twitter

José Ángel Alonso, un ovetense que acompañaba a sus padres ya mayores a una consulta, se quejaba de la precariedad de los accesos, pero también «del aire de improvisación que se respira». Su padre vio retrasada la cita «porque el electro no funcionaba a primera hora». Pese a ser de los primeros y llegar a La Cadellada a las 8 de la mañana, «ya ves, es mediodía y todavía aquí», indicaba a EL COMERCIO. Pese a los problemas iniciales, buena parte de los pacientes y familiares consultados destacaron «la gran amabilidad de los trabajadores que solventaron los contratiempos» y, sobre todo, del personal de información que enfundados en su chalecos azules se encargaron de guiar tanto a usuarios como a trabajadores. Porque dar ayer con la consulta y hasta con el edificio eran tan difícil para los enfermos como para la propia plantilla del hospital. Entre el personal son muchos los que consideran que el traslado al nuevo HUCA «se está realizando a calzador».

Por contra, la Consejería de Sanidad hizo un balance positivo. «Hubo un volumen de incidencias tolerable y todas resolubles», valoró Matallanas. Bordeando el mediodía, por La Cadellada se vio al consejero de Sanidad, Faustino Blanco, que declinó hacer declaraciones a los medios de comunicación allí presentes. Sin embargo, en su cuenta de Twitter si señaló que «el primer día de gran afluencia de público a consultas ha resultado tremendamente positivo». La próxima semana se trasladarán a La Cadellada el resto de las consultas. Entonces serán hasta dos mil los pacientes diarios, el triple de los que ayer estrenaron el nuevo HUCA.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos