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Clínica Emby

Fertilidad y salud: los factores que pueden influir más de lo que imaginas

Los especialistas de Clínica Emby comparten las claves para conservar y mejorar la fertilidad

S.S.

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En la Antigüedad, junio era el mes dedicado a Juno, la diosa romana de la fertilidad. Por este motivo, cada 4 de junio se celebra el Día Mundial de la Fertilidad.

La capacidad reproductiva es una función biológica y como tal, forma parte de nuestra salud. Su ausencia —la infertilidad— está reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una enfermedad.

En las clínicas especializadas en medicina reproductiva acompañan cada día a personas que conviven con este problema. En muchos casos, su origen es desconocido; en otros, responde a múltiples factores y, lo más importante, algunos de ellos son prevenibles.

“Hablar de ello con naturalidad, sin estigmas, ya es parte del tratamiento”, dicen en Clínica Emby. Desde su consulta en Oviedo, quieren dar visibilidad y apoyo a quienes encuentran dificultades para tener descendencia, compartiendo algunas claves para conservar e incluso mejorar la fertilidad.

¿Qué factores afectan a tu fertilidad?

-Tabaco y nicotina en todas sus formas: cigarrillos, vapeo, bolsas o pastillas de nicotina. Deterioran óvulos y espermatozoides, y en la mujer aceleran la pérdida de reserva ovárica.

-Alcohol. Se asocia a alteraciones hormonales, de la ovulación y de los parámetros seminales.

-Drogas, y muy especialmente el cannabis en el varón, que reduce la concentración y la movilidad de los espermatozoides.

-Esteroides anabolizantes de uso «deportivo». Suprimen la producción natural de espermatozoides y pueden anularla de forma prolongada. Lo que se gana en el gimnasio puede perderse en la consulta de fertilidad.

-Otros medicamentos, como los de la caída del cabello, que afectan a los espermatozoides. Si tienes deseo reproductivo, consúltalo con tu dermatólogo.

-El exceso de peso, que afecta a ambos miembros de la pareja. Mantener un peso saludable es una de las medidas con más impacto.

Todos estos factores son importantes más allá del deseo de tener hijos. Un estudio reciente publicado en Human Reproduction, que siguió a más de 78.000 hombres durante cinco décadas, observó que aquellos con mejor calidad seminal vivían, de media, 2,7 años más que quienes presentaban peores parámetros (80,3 años frente a 77,6 años).

Esto no significa que una mejor calidad seminal aumente directamente la longevidad, pero sí que la calidad de los gametos puede actuar como un reflejo de nuestro estado general de salud. En ellos también se proyectan nuestros hábitos, tanto los beneficiosos como los perjudiciales.

Clínica de fertilidad Emby

La edad, un factor decisivo

Por encima de todos estos factores está la edad. Su impacto es especialmente relevante en la mujer, aunque también influye en el hombre, donde aumenta la fragmentación del ADN espermático y se prolonga el tiempo necesario para lograr un embarazo.

Basta con mirar a la generación de nuestras madres y abuelas: el pico de fertilidad femenina se sitúa en la veintena y se mantiene hasta los 35. “A partir de esa edad, las probabilidades de embarazo disminuyen de forma significativa”, apuntan.

Desde Clínica Emby recuerdan que “si se desea ser madre, merece la pena informarse y planificarlo con tiempo. Existe la opción de vitrificar óvulos que permite conservar la fertilidad de cara al futuro”.

No se trata de presionar ni de poner plazos, sino de que cada persona decida con toda la información disponible. Conocer tu fertilidad es la mejor forma de decidir con libertad sobre ella.