Un lugonense que desafía a la gravedad

El gimnasta acrobático Joel Alves se ha convertido en apenas tres años en una firme realidad de esta práctica deportiva

Joel Alves durante un entrenamiento. :: FOTOS: JOAQUÍN PAÑEDA/
Joel Alves durante un entrenamiento. :: FOTOS: JOAQUÍN PAÑEDA
MARCOS GUTIÉRREZ

También denominada 'acrosport', la gimnasia acrobática es una modalidad no olímpica, pero integrada dentro de la Real Federación Española de Gimnasia. En este deporte se compite por parejas, que pueden ser mixtas, femeninas y masculinas; por tríos femeninos, por cuartetos masculinos o por grupos mixtos de entre 3 y 6 componentes. Se trata de una práctica que mezcla elementos acrobáticos y gimnásticos de salto, elasticidad, equilibrio y giros, del mismo modo que movimientos y figuras coordinadas al milímetro entre los componentes del grupo.

A sus trece años, el joven lugonense Joel Alves es, más que una promesa de este deporte, una realidad consolidada. Hace apenas un mes se proclamó vencedor de la XII Copa Internacional de Gimnasia Acrobática junto a su compañera Claudia Primo. «Siempre se puede mejorar», reconoce humilde. Su primer contacto con la gimnasia acrobática surgió hace cinco años de una manera de lo más casual.

«Estaba dando una vuelta por Gijón y vi un cartel en una frutería que anunciaba un curso de verano. Fui y no pensé que me iba a gustar tanto», recuerda. Lo que más le atrajo del deporte fue «el trabajo en equipo, porque no es como otros deportes, que son más individuales». Durante un tiempo, compaginó la gimnasia y el baloncesto.

Cree que las principales cualidades de un gimnasta son entrenar duro, «la personalidad, reconocer las carencias, superarlas y disfrutar las virtudes». Pese a que la gimnasia acrobática es muy exigente, no obstaculiza sus estudios en el colegio Loyola de Oviedo. «Si te organizas bien hay tiempo para todo. La gente que dice que no va a practicar deporte para estudiar lo hace como excusa», asevera.

Joel Alves tiene claro que, en el futuro, quiere «seguir con esto». Doce horas a la semana, unos cuatro días, Alves pule su técnica en el club Acroastur, en Gijón. Sus entrenadores, Jesús Conejero Zarra y Estíbaliz Aspiazu Capín, son los encargados de cincelarle en una institución en la que comparte espacio con ochenta deportistas, la mitad de ellos federados. «Lleva con nosotros desde que empezamos. Le hemos visto crecer», comenta Estíbaliz Aspiazu.

Destaca que el joven lugonense «sigue en proceso de formación, sobre todo en cuanto a personalidad, porque no deja de estar en una edad de adolescencia», sin embargo, «como gimnasta, tanto entrenando como compitiendo, para nosotros tiene claros sus objetivos. Es seguro de sí mismo y sabe en lo que falla, reconoce sus errores, es autoexigente y perseverante. Esto antes no lo tenía». A través del Patronato Deportivo Municipal de Siero, Acroastur tiene también «una escuela en Lugones; la idea es extender la gimnasia acrobática a nivel regional».