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'El PP de Asturias ha vuelto, ya no estamos en funciones'. Teresa Mallada se pronunciaba de este modo tras ser proclamada por unanimidad nueva presidenta del PP de Asturias por la Junta Directiva del partido en una reunión telemática como consecuencia de las medidas de seguridad exigidas con motivo de la pandemia. La también portavoz del PP en la Junta se comprometió a 'pelear cada balón, a no rendirme y a conseguir un Partido Popular más unido y con una mayor implantación territorial, que represente a toda la sociedad asturiana y que gane las elecciones'. Y, reconociendo las dificultades que ha tenido el PP durante este año de interinidad, pidió a dirigentes y afiliados 'no gastar ni un minuto más en hablar de nosotros' y trabajar para conseguir un partido 'más unido'. Tras su intervención, explicó su intención de realizar las 'cambios indispensables' en la actual ejecutiva y anunció su intención de proponer a Álvaro Queipo Somoano como secretario general; José Manuel Rodríguez González como vicesecretario de Organización -en sustitución de David González Medina- y Silverio Argüelles, como vicesecretario Territorial -por Begoña Callega-. Además, suma a la estructura actual la figura de la vicesecretaría de Formación, que recaerá en la figura de la diputada nacional Paloma Gázquez.
El nombramiento de Mallada era un secreto a voces desde hacía tiempo después de que Génova decidiera revalidar el apoyo que se le dio en enero de 2019 como candidata del partido a las elecciones autonómicas, generando un fuerte cisma en el partido que concluyó con la dimisión de Mercedes Fernández como presidenta de la formación.
El clima ahora en el PP es otro y, tras ser designada por la dirección nacional, Mallada fue proclamada nueva presidenta en una reunión telemática a la que estaban convocados los miembros del actual Comité Ejecutivo Autonómico y la Junta Directiva Autonómica del partido, pero en la que no participó ningún representante de la dirección nacional. Su nombramiento pone fin a más de un año de vacío de poder en la formación que se explican por un cúmulo de circunstancias que van desde las diferentes convocatorias electorales y la crisis sanitaria, que hicieron que la situación del partido en Asturias pasara a un segundo plano para el equipo de Pablo Casado, hasta el proceso judicial en el que se vio envuelta la propia Mallada –del que quedó absuelta, pendiente aún de un recurso por parte de Anticorrupción–. Todo este tiempo ha permitido rebajar tensiones internas que en su momento provocaron la dimisión de Fernández así como aplacar las voces críticas con el nombramiento de Mallada. Mallada, por su parte, ha venido trabajando para conseguir el actual clima favorable. De hecho, lleva meses compatibilizando su responsabilidad parlamentaria con labores más de tipo orgánico, visitando una a una todas las juntas locales y manteniendo periódicas reuniones con alcaldes y portavoces municipales. Su objetivo ahora es volcarse con el partido con el objetivo de fortalecer las estructuras territoriales y dar mayor protagonismo a las juntas locales para rearmarse de cara a las elecciones autonómicas y locales de 2023.
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