Un ‘Siegfried’ sin necesidad de añadidos

La ópera de Wagner se desplegará en el Campoamor mediante la técnica del ‘semi stage’

Ensayo general de la ópera ‘Siegfried’ en el Teatro Campoamor.
Ensayo general de la ópera ‘Siegfried’ en el Teatro Campoamor. / P. LORENZANA
J. M. PUGAGIJÓN.

La potencia de ‘Siegfried’ es tal que no necesita añadidos. No es de extrañar que una obra que tiene como protagonista a un personaje que encarna la juventud heroica se baste por sí sola para atraer al público y hacerle gozar sin tan siquiera moverse del asiento. Por eso, la ópera que inaugura el miércoles la septuagésima temporada de Oviedo centra la atención en la música y las voces. Ni más ni menos.

‘Siegfried’ sube al escenario a los 106 músicos que la harán posible y eleva el foso para situar allí a los cantantes. Por lo demás, la nueva producción de la Ópera de Oviedo solo se vale de proyecciones, nada de atrezzo ni utillería. Esto tiene un nombre: cuando la escenografía se reduce al mínimo para sumar importancia al trabajo humano de músicos y cantantes se llama ‘semi stage’, y esta es la apuesta que ha hecho Carlos Wagner como responsable del apartado visual de ‘Siegfried’. «En un reto diferente», apunta el director de escena, quien ya conoce al público asturiano porque firmó ‘El duque de Alba’ en el Campoamor.

Un desafío porque los músicos, que habitualmente están ajenos a las miradas del público, serán conscientes de que forman parte de la escena y de que, por tanto, parte de las miradas del teatro estarán puestas en ellos. Verles trabajar, acompasados, durante cuatro horas, será un bonito espectáculo. Además, a falta de atrezzo, cobran protagonismo las proyecciones. La Ópera de Oviedo vuelve a apostar por el juego visual que permite el vídeo mapping.

Entre los cantantes y la orquesta hay una gasa transparente para ver a los 106 músicos y, de paso, ofrecer efectos visuales; si bien el otro fondo, situado esta vez tras la orquesta, es el que se utilizará para las proyecciones. Predominarán los colores blanco y negro, aunque haya momentos en los que los tonos cálidos –rojo, anaranjado, amarillo– y verdes cobrarán protagonismo. Tres de los elementos claves de esta ópera, la espada, el dragón y los pajaritos, se logran gracias a la proyección. También así se verán flores, un bosque, aros imitando el fuego que simboliza la pasión de los personajes que aparecen en escena en ese momento.

La tercera entrega de ‘El anillo del nibelungo’ wagneriano guarda muchas sorpresas, pues, además de estrenar una temporada tan redonda como es la septuagésima, lo hace en el 125 aniversario del Teatro Campoamor. ‘Siegfried’ unirá por vez primera en una ópera a Oviedo Filarmonía y a la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA), ambas bajo la batuta de Guillermo García Calvo. «Sois caballos mitológicos, incansables», apunta el maestro al centenar de músicos que trabajan codo con codo, en uno d elos momentos más tensos de la historia, al tiempo que pide más estabilidad.

‘Siegfried’, en la que Wagner firma la música y el libreto, se verá en el Campoamor los días 6, 9, 13 y 16 de septiembre, siempre a las 19 horas. Yse presentará sobretitulado. Es decir, que mientras los protagonistas cantan en alemán, por encima de ellos se podrá leer en español. El ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, asistirá al estreno de la temporada operística de Oviedo.

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