El viajero del hielo asturiano

Ha vivido con tribus aisladas y ha comprobado los efectos del cambio climático Álex Galán Documentalista. Participa los días 23 y 24 en el Teatro de la Laboral en el Congreso Glackma

El avilesino Álex Galán viaja a caballo entre la nieve para encontrarse con tribus nómadas./E. C.
El avilesino Álex Galán viaja a caballo entre la nieve para encontrarse con tribus nómadas. / E. C.
KAY LEVIN

Entre los científicos, realizadores y aventureros que se darán cita los próximos días 23 y 24 de febrero en el gijonés Teatro de la Laboral en el Congreso Glackma destaca el asturiano Álex Galán (Avilés, 1988). Documentalista conocido como 'el viajero del hielo', ha convivido con tribus nómadas aisladas en entornos gélidos alrededor del mundo.

-¿De dónde vino este interés por las sociedades aisladas?, ¿qué ha aprendido en estos viajes?

Fechas
La cita reúne el 23 y 24 de febrero, en el Teatro de la Laboral, a una docena de científicos, astronautas, documentalistas y aventureros para compartir sus vivencias a lo largo del planeta.
Evento benéfico
El objetivo del congreso, además de concienciar sobre la naturaleza, es recaudar fondos para salvar y mantener las estaciones de medición del deshielo que Glackma tiene situadas en diferentes glaciares.
Entradas
Los pases para una sesión de mañana valen 18 euros; los de la tarde, 26, y el abono para todo el evento cuesta 49 euros.

-La idea de acercarme a ellos surgió durante una grabación con las tribus del Amazonas. Me alucinó que sufriesen contaminación cultural. Ahí empecé a pensar en cómo vivirían las tribus sin apenas contacto con el exterior, muchas en zonas frías. Así conseguí llegar a convivir con una familia nómada de la estepa mongola, cerca del desierto de Gobi. Fueron cuatro meses a cuarenta grados bajo cero, y vi que necesitan el frío para vivir como viven. Luego estuve con otras familias en la Siberia rusa, en China y en Kirguizistán y Kazajistán, donde hay núcleos que a veces solo tienen dos personas en una yurta (una tienda de campaña esteparia).

Galán con el resultado de pescar bajo el hielo.
Galán con el resultado de pescar bajo el hielo. / E. C

-Observando todas las culturas con las que ha tenido contacto, ¿qué diría que tienen en común?

-Lo que más me llamó la atención es una frase que me dijeron los nativos: «En el futuro, echaremos de menos el frío y la soledad». Ellos son conscientes de que tienen un entorno muy frágil y de que en cualquier momento puede verse alterado y desaparecer. Aquí hemos modificado los procesos naturales para que nos afecten lo menos posible, mientras que ellos intentan alterar la naturaleza lo menos posible. Tienen una concepción distinta de la vida. Me sorprendió que vivieran tan lejos de todo y, al decírselo, respondieran: «Lejos estás tú. Para mí, esto es el centro del mundo». Al final, no somos tan diferentes. Para todos, donde estamos es el centro del mundo.

-¿Cómo está afectando allí el cambio climático?

-El cambio climático se nota aún más en las zonas más extremas. El clima se polariza mucho en las estepas. En Mongolia, ya solo hay dos estaciones: verano, con cuarenta grados, e invierno, con cuarenta bajo cero. Esta polarización hace la vida más extrema tanto para la gente como para la fauna y la flora. Pero también más cerca, en Islandia, donde las lagunas glaciares de agua dulce se están salinizando por la subida del nivel del mar. Los nómadas van a acabar sufriéndolo aunque parezca que no se enteren.

El avilesino con una familia
El avilesino con una familia / E. C.

-¿Qué soluciones se podrían aplicar y qué puede hacer el ciudadano corriente?

-«El futuro solo la naturaleza puede decirlo», suelen afirmar los nómadas. Hace años que se avisa de que llegamos a un punto de no retorno. Las soluciones que hay no se están aplicando. Lo más importante que puede hacer el ciudadano es educar a las siguientes generaciones para tomar conciencia. Por eso este Congreso Glackma es tan importante. Los jóvenes realmente están preocupados por el cambio climático. Lo que se puede hacer individualmente son pequeñas renuncias: bajar un poco el ritmo de consumo, reducir plásticos, o ir a tiendas de barrio.

-De vuelta a España, ¿qué se podría aprender de los nómadas?

-Hay dos cosas principales que podemos aprender: a nivel general, a no globalizar, a respetar que cada tribu tiene una esencia distinta. A nivel personal, a saber que puede que ellos estén menos desarrollados en apariencia, en una escala material, pero que van muy por delante en cuanto al desarrollo interior, en una escala humana. Allí la gente no tiene depresiones, ansiedad, angustia o estrés. ¡Allí eso no existe! En Occidente, hemos avanzado mucho en lo externo, pero nos hemos olvidado de la parte interna, la esencia humana. Esa calma, ese no dejarse llevar por unos tiempos que no permiten pensar.