En busca del 'campanu' de la mar

Los barcos avilesinos 'Berriz Amatxo' y 'Esmeralda Tercero', y el vasco 'Goenkale' arrancan la costera del bonito

Las despedidas en el muelles de familiares y marineros fue muy emotiva./MARIETA
Las despedidas en el muelles de familiares y marineros fue muy emotiva. / MARIETA
YOLANDA DE LUIS

Se está convirtiendo ya en un clásico del mes de mayo, la salida de los muelles de Avilés de las primeras embarcaciones del Cantábrico que se arman para la costera del bonito. Fidel Álvarez Garaot y su hermano Iván, así como el resto de las tripulaciones llegaban ayer al muelle pesquero sobre las nueve y media de la mañana a la vez que atracaba el 'Goenkale', al que esperaban ya en la misma zona de amarre los dos barcos avilesinos 'Berriz Amatxo' y 'Esmeralda Tercero'. Los tres zarparon sobre las doce y media con rumbo a aguas próximas al archipiélago portugués de las Azores, en el Atlántico, a unos 1.400 kilómetros al oeste de Lisboa, donde suele estar el bonito en este momento del año y a donde esperan llegar en tres días para hacerse con el 'campanu' de la mar.

En puerto quedaban las familias que habían acudido a despedirlos y ayudarles en la tarea de llenar los barcos de provisiones. Más de 2.000 euros en agua, legumbres, pasta, arroz, huevos, fruta leche, pan... para pasar varias semanas en alta mar. Algunas estaban tranquilas, acostumbradas a ver marchar a hijos y maridos en esta época del año después de varias costeras sobre los hombros, pero hubo una que vivió el momento con gran desazón, la de del colungués Tadeo Candás, de veinte años, que se sube por primera vez a un barco animado por su amigo Raúl Fernández, de 22, que el año pasado ya formó parte de la tripulación que trajo el primer bonito de la temporada a Avilés.

«Estoy muy nervioso, pero tengo la suerte de que voy con un amigo», decía Tadeo. Se estrenó en la pesca en la campaña de la xarda, pero ahora pasará muchos días embarcado y eso es una experiencia que él afronta con ganas, pero que a su madre no le deja dormir desde hace un tiempo. «Se empeñó en ir para la mar y en dos meses sacó todos los títulos necesarios. Él esta contento, pero nosotros lo llevamos muy mal, es la primera vez que sale de casa tanto tiempo y encima a la mar, aunque el peligro está en todos los sitios», decía Alelí Roza.

Encontrar jóvenes asturianos sobre la cubierta de los barcos pesqueros es difícil. Estos dos son un ejemplo de que puede haber relevo generacional, aunque como señalaba Eva Menéndez, la madre de Raúl Fernández, «es complicado que quieran ir porque pasar todo el verano en la mar y perderse todas las fiestas de prao es muy duro para chicos tan jóvenes». Ella viene de familia marinera y Raúl ha querido seguir la tradición.

Una incógnita

Los tres barcos que zarparon a media mañana del puerto avilesino ya pescaron juntos el año pasado, aunque el vasco no volvió a vender el 'campanu' a Avilés. Este año vuelven a intentarlo y si cabe con más ganas. El patrón vasco, Enrique Zabaleta, aseguraba que después de que el año pasado tuvieran que ver pasar por delante los bonitos a partir de agosto al cerrarse la pesquería por cumplirse el cupo, «hemos decidido salir antes por si acaso».

No obstante, no saben lo que va a pasar. En sus bodegas hay provisiones para un mes, aunque Álvarez Garaot, no pierde el optimismo y dice que «esperamos poder volver con bonito en dos semanas». Son los primeros que van a llegar a esta zona en la que habitualmente están los túnidos en este momento del año, por lo que tampoco saben si hay ya bonitos allí y cuánto tardarán en dar con ellos.

Sobre la campaña que ahora comienza también todas las incógnitas posibles porque pesa mucho lo sucedido el año pasado, que fue buena para el tanqueo, pero muchos barcos de los cacea no llegaron a cubrir gastos por el cierre prematuro. «Si vuelve a pasar esto, a ver cómo nos coge, por eso empezamos pronto».