«Era un hombre extraordinario y la montaña era su vida»

Familiares y compañeros de Juan José Domínguez, a la entrada de la sala siete del tanatorio de Cabueñes. Abajo, a la derecha, una imagen del alpinista fallecido. / AURELIO FLÓREZ

Familiares, amigos y colegas de profesión lloran la prematura muerte del policía gijonés Juan José Domínguez

ÓSCAR PANDIELLO
Lunes, 7 mayo 2018, 03:59

Decenas de personas acudieron ayer al tanatorio de Cabueñes, en Gijón, para ofrecer su apoyo y cariño al círculo más cercano de Juan José Domínguez Hernández, el policía nacional de 48 años que falleció el pasado sábado mientras hacía escalada en Morcín. Familiares, amigos y compañeros de profesión se mostraron abatidos por la prematura muerte del gijonés, que realizaba una ruta por la escuela de escalada de Otura.

El sentimiento de luto se dejó notar desde primera hora de la mañana. Algunos de sus amigos más cercanos destacaron el «increíble valor humano de Juanjo», que se extendía desde el trato personal hasta el laboral, en su trabajo en el Grupo de Atención al Ciudadano. «Era un hombre extraordinario. Todo lo bueno que pueda decir de él se queda corto y esto nos deja destrozados», lamentó Alfredo Acebal, uno de sus amigos más íntimos, en el tanatorio. En este sentido, Acebal hizo hincapié en la cruel manera en la que su amigo perdió la vida: «La montaña era su vida. Se cuidaba para levantarse a las seis de la mañana y marchar a primera hora a descubrir nuevas rutas. Cuando nos reuníamos todos y estábamos hasta tarde, a él le gustaba retirarse pronto pensando en la ruta del día siguiente», explicó emocionado.

También se acercó al tanatorio el delegado del Gobierno en Asturias, Mariano Marín, en compañía del comisario jefe de la Policía Nacional en Gijón, Dámaso Colunga, para trasladar el pésame a la mujer, la hermana y el resto de familiares directos del fallecido.

«Trabajador y responsable»

Ya fuese con uniforme o de paisano, los compañeros del fallecido, que trabajaba en la comisaría de El Natahoyo, abarrotaron la sala siete del tanatorio desde primera hora de la mañana. «Era una maravillosa persona, trabajador y muy responsable. En su puesto, además, se necesita mucha experiencia para tratar con todo tipo de personas. Y él la tenía», subrayó uno de sus colegas de profesión instantes antes de entrar en la sala donde se velaban los restos mortales del agente.

Su perfil, asimismo, resultaba idóneo para lidiar con el trabajo que realiza la Brigada de Seguridad Ciudadana. «Cuidaba mucho las formas y se ponía en el papel de las víctimas y de los testigos con mucha facilidad», apostilló su compañero. Familiares y compañeros podrán dar hoy su último adiós a Juan José Domínguez en el funeral que tendrá lugar a la una de la tarde en el tanatorio de Cabueñes.

Secciones
Servicios