Un universo para Scorsese

El cineasta protagoniza el grueso de las actividades de este año en la Semana de los Premios. El Teatro de la Laboral acogió ayer la proyección de 'Taxi driver' con la OSPA tocando en directo y la Fábrica de La Vega, un debate sobre la música en sus películas

Algunas de las taxistas que han conducido el taxi de Scorsese, posan junto al coche en la Universidad Laboral. /JORGE PETEIRO
Algunas de las taxistas que han conducido el taxi de Scorsese, posan junto al coche en la Universidad Laboral. / JORGE PETEIRO
PABLO ANTÓN MARÍN ESTRADA

Un modelo similar al del coche de Travis Bickle, el desarraigado exmarine que encarna Robert de Niro en 'Taxi Driver', rodó ayer hasta el patio de La Laboral para recibir a los afortunados espectadores que asistirían a la proyección del filme más icónico de Martin Scorsese en el teatro de la Ciudad de la Cultura con un auténtico acompañamiento de cine: nada menos que la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA) interpretando en directo y bajo la batuta de Robert Ziegler la banda sonora original compuesta por Bernard Herrmann. Una experiencia única que sirvió de recompensa a quienes hicieron cola durante horas para hacerse con las entradas gratuitas y con la que la Fundación Princesa de Asturias trasladaba a Gijón su programa de actividades en honor del galardonado con su Premio de las Artes, que tendrá su punto culminante el próximo miércoles en el encuentro con el público del cineasta en el Teatro Jovellanos.

Momentos antes del comienzo de la proyección, eran muchos los que se desviaban de la cola para hacerse selfies a lado del Ford Crown Victoria amarillo de la Asociación de Mujeres Taxistas de Asturias por las calles de Oviedo y Gijón. Entre ellos scorsesianos de primera fila y más de un espectador que acudía a ver 'Taxi Driver' por primera vez. Era el caso de Javier Muñiz y Marina González. Él, a su condición de fan del cineasta unía la de violinista de la OSPA: «Es una de mis películas preferidas de Scorsese, la he visto unas tres veces y como músico ya he participado en experiencias como esta. Me parece fabuloso, una iniciativa que debería repetirse más», declaraba. Ella, admitía su gusto por Scorsese «aunque tampoco es que me apasione» e iba a ver por primera vez el filme: «Ni siquiera busqué información en internet para no verla condicionada y que me sorprenda por completo».

También músico, cinéfilo y con experiencia en acompañar proyecciones con su instrumento, Ernesto Galbán manifestaba que «'Taxi Driver' es mi peli preferida de Scorsese, la habré visto ocho veces. Esta será la novena y la primera con música en directo que puedo ver como espectador, así que lo viviré con muchísimo interés». A su lado, otra neófita, Alba Rodríguez admitía que «no la vi y mis expectativas no son otras que disfrutar de todo».

Quien sí se confesaba fan del Premio Princesa de Asturias, Yolanda Calvo, reconocía que su título favorito era 'Uno de los nuestros' pero «Taxi la vi varias veces y en versión original en el FICX cuando homenajearon a Paul Schrader. Ahora me apetece mucho volver a verla con la OSPA en directo. Tengo bastante curiosidad por ver cómo empasta la orquesta en el momento preciso, eso es lo que más me atrae», confesaba. Igual de seguidoras del norteamericano se reconocían Elena Bernardo y Marta Paniagua: «Nos quedamos sin entradas para 'Toro Salvaje' en la Fábrica de Armas, pero esta vez estuvimos más vivas. Taxi hace mucho que la vi y será casi como hacerlo por primera vez», relataba Elena y su amiga compartía impresiones: «Mi recuerdo de ella es de una peli durilla. Quiero saber qué impresión me causa ahora pasado el tiempo. Y con la OSPA, será fantástico».

La cinefilia unía a la mayoría de quienes llenaron el coliseo de Laboral con la pasión que siempre movió a Martin Scorsese. Admirador y aplicado discípulo del cine de Orson Welles y Alfred Hitchcock, el director de 'Taxi Driver' eligió para la banda sonora de su filme al compositor Bernard Herrmman (autor de la música de 'Ciudadano Kane', 'Vértigo' o 'Piscosis', entre otras obras maestras), una invitación que en un principio rechazó su candidato y que, tras leer el guion, acabaría respondiendo con esmerado entusiasmo. Los arreglos jazzísticos, resueltos con solos de saxo, crearon la atmósfera perfecta para ilustrar la soledad tóxica y el universo sombrío de las calles neoyorquinas en los que se mueve el taxista Bickle. El músico no llegaría a ver el estreno de la película: falleció mientras dormía en un hotel de Los Ángeles, horas después de haber concluido la grabación de su partitura. Anoche –allá donde quiera que se encuentre su alma sensible– seguramente le habría conmovido la interpretación de su pieza por la OSPA, como la disfrutaron los espectadores del Teatro de Laboral y la celebraron con una cálida ovación.

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