Una princesa en la corte de Pelayo

La primogénita de los Reyes debuta en su papel como Princesa de Asturias con su presencia en la celebración de los centenarios en Covadonga

Una princesa en la corte de Pelayo
Leticia Álvarez
LETICIA ÁLVAREZ

Cuando Leonor atraviese hoy el arco de la cuna del Reino de España habrá plantado sin ser muy consciente de ello la semilla de su futuro papel institucional. Del mismo modo que las crónicas evocan el momento en que Felipe VI recibió sus atributos de Príncipe en Covadonga en 1977, se recordará el tiempo en que Leonor dio sus primeros pasos como Princesa de Asturias en este agreste rincón geográfico. Y sucederá, como en una conjunción astral, en el día en que se conmemoran los aniversarios de la batalla de Covadonga, el primer siglo desde la creación del Parque de los Picos de Europa y la coronación de la Santina. Este 8 de septiembre sirve para celebrar tres de los hitos históricos más relevantes de nuestra idiosincrasia como asturianos y a ellos se añade ahora el momento en que con la presencia de Leonor se perpetúa en el tiempo y en nuestra memoria el legado del reino de Pelayo y su trascendencia en la actual monarquía española. La ofrenda floral a los pies de su estatua en Covadonga prevista para el gran día da buena cuenta del realce que se le quiere dar a la figura del rey asturiano y cuya historia y hazañas habrá de conocer su sucesora en el trono español 1.300 años después de la constitución del Reino de Asturias.

Leonor de Todos los Santos Borbón Ortiz nació el 31 de octubre de 2005. Vino al mundo en un día de intensa lluvia y se convirtió desde su nacimiento en segunda en la línea de sucesión al trono de España, a continuación de su padre, entonces Príncipe. Nació como infanta y tras abdicar su abuelo, el rey Juan Carlos I, el 19 de junio de 2014, fecha de la proclamación de su padre como nuevo monarca, se convirtió en la 23 Princesa de Asturias. Lo es desde entonces, pero su visita al Real Sitio será su primer acto oficial en ese papel institucional. Una cita de enorme relevancia histórica con la que la Casa del Rey fortalece aún más su vínculo con la Santina, y con el que además se otorga la máxima relevancia a los tres aniversarios antes citados. Hacer coincidir la primera visita oficial de Leonor a Covadonga y por ende a Asturias con la fecha del 8 de septiembre, día de la comunidad, y en el ya llamado año de los centenarios, convierte la fecha en un hito y como tal será recordado en los años venideros. Es, sin duda, un broche de oro para unas conmemoraciones por las que en ocasiones parece que se ha pasado de puntillas, con ausencia de actos relevantes de carácter social, cultural o divulgativo, y sin apenas publicaciones o exposiciones que hicieran referencia a la importancia de este año 2018. Y para poner ese brillante broche final se ha preparado a lo largo del verano la Princesa, que en estos días concilia su nerviosismo por la vuelta al colegio como el resto de los niños del país, con el de adaptarse a un protocolo mucho más exigente del que ha conocido en sus doce años de vida, puesto que, en esta ocasión, será ella quien se convertirá en protagonista de la ceremonia aunque sus padres, los Reyes, presidan oficialmente la visita.

La Princesa de Asturias solo había sido presentada antes a la Virgen de Atocha, patrona de los reyes españoles, siendo solo un bebé y en un acto tradicional y de menores connotaciones que el que la primogénita va a protagonizar hoy. La visita a Covadonga conlleva entre otras cuestiones seguir los pasos de su padre. Él mismo, siendo niño, fue homenajeado ante la Santina en una ceremonia en la que recibió los atributos de Príncipe de Asturias; aunque Leonor llega ya a la tierra natal de su madre con ese título y su padre aún no lo era, se repite el hecho histórico y simbólico de mostrar esa devoción por la Virgen con un acto presencial ante su imagen. Está por ello cargada la visita de Leonor de significaciones. Por un lado religiosas, de hecho durante su presencia en Asturias la Princesa y su familia visitarán la Santa Cueva y asistirán a la celebración de una eucaristía como homenaje a la Santina en el siglo de su coronación, y también políticas, porque se traspasa el protagonismo de los actos del día del Principado a la realeza en unos tiempos de no poca inquietud para la institución, con la amenaza secesionista catalana y el crecimiento de los partidos políticos de inspiración republicana.

Con todo, corren mejores tiempos que los que atravesaba su padre, el entonces infante de España cuando visitó el Real Sitio siendo aún un niño y sin que ni siquiera la Constitución hubiera sido aún alumbrada como marco político por el que debían regirse los españoles.

Los medios técnicos también han cambiado, por lo que la presencia de Leonor ante Covadonga proyectará la imagen del Principado en España y el mundo entero como un hecho viral y ahí hay que tener en cuenta otra clave de la elección del debut de la Princesa en esta fecha y lugar. Covadonga, su Virgen y su cargada fuerza simbólica, son para muchos emigrantes hispanoamericanos los únicos vínculos con el pasado y la tierra de sus antecesores. Visitar por tanto a esta Virgen en el primer acto como Princesa de Asturias servirá también para unir a Leonor a aquellos pueblos a los que está llamada por obligación institucional a acudir a las tomas de posesión de sus mandatarios, tal y como hiciera su padre durante sus años de formación como Príncipe. Al otro lado del Atlántico la admiración por la Monarquía española está fuera de toda duda. El rey emérito Juan Carlos I ha sido fiel testigo de las principales cumbres iberoameriocanas plantando las bases de esa estupenda relación de España con los países de América Latina. Su sucesor, el rey Felipe VI, se encargó de afianzar esos lazos con su asistencia a las ceremonias de toma de posesión de cada nuevo mandatario y pronto le corresponerá a Leonor recoger los frutos de esa estrecha relación y seguir arraigándola en su tiempo como Princesa.

Acercamiento

Y, por último, servirá para Leonor este acercamiento a Asturias de familiarización con estas tierras y sus gentes, adonde cada año deberá acudir para presidir la ceremonia de los premios Princesa de Asturias, desde el momento en que sus padres consideren que está preparada para ello. No será este mes de octubre cuando veamos a la niña sobre el escenario del Teatro Campoamor, pero probablemente ese debut se produzca en otoño del año próximo. Entonces Leonor se rodeará de las más relevantes figuras de la ciencia, el arte, las letras, la cooperación, las ciencias sociales y el deporte a los que concederá los premios que lleven su nombre, figuras con las que por otra parte se codeará prácticamente a diario en el ejercicio de su alto papel institucional. Por eso su acercamiento a Asturias será vital desde otro punto de vista, que es el de recorrer uno por uno los pueblos que en el marco de esos galardones reciban el ambicionado título de Pueblo Ejemplar. Ocasión para conocer y apreciar la diversidad de las tradiciones y de sus gentes, como deberá hacer con el resto de los pueblos y ciudades españoles para conocer y ser conocida, para querer y ser querida, y qué mejor inicio en esa labor de aprendizaje en su camino hacia el reinado que visitar Covadonga, el pueblo ejemplar por antonomasia.

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