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M. SUÁREZ
OVIEDO.
Viernes, 5 de febrero 2021, 02:01
Las dinámicas del Oviedo y del Vetusta se vieron entrecruzadas esta semana debido a las bajas que ha dejado el mercado invernal -cuatro respecto a ... principio de año- y a las que la enfermería había generado estos días en la defensa. Sin Arribas, que sufre una rotura de fibras, y con la ausencia martes y miércoles de Diegui Johannesson por precaución, Andoni Ugarte y David Amez completaron las sesiones del primer equipo para poder preparar el choque ante el Cartagena en las mejores condiciones.
Sin embargo, y sin esperar a la última sesión de trabajo -prevista para hoy-, ni el central ni el lateral saltaron ayer al césped para ponerse a las órdenes de Bingen Arostegi. Quien lo hizo tras dos días sin dejarse ver en el verde de El Requexón fue Diegui Johannesson.
De haberse prolongado, la baja del internacional islandés no habría afectado a un once del que solo ha participado una vez, allá por el mes de octubre, pero sí habría mermado aún más una convocatoria en la que ya no habrá descartes por decisión técnica.
Tanto Arostegi como Ziganda tienen a su disposición 21 fichas de primer equipo y el fijo que supone ya en el esquema Javi Mier, aunque este tenga ficha de filial, De esos 22 jugadores, solo Arribas causa baja médica, por lo que, sin futbolistas del Vetusta en dinámica de trabajo en estas últimas jornadas, todo apunta a que serán los 21 jugadores disponibles los que viajen junto al segundo técnico carbayón a tierras murcianas. Esa convocatoria definitiva se hará pública hoy mismo, tras la última sesión a puerta cerrada del equipo. Tras ella, la expedición azul hará las maletas para jugar por segunda jornada consecutiva de sábado y por tercera en la franja horaria de las 16 horas.
La ausencia de Ziganda en El Requexón está ya naturalizada, pero el navarro sigue presente en cada inicio de la jornada. Los azules siguen dedicando la primera media hora de cada día a las habituales charlas y vídeos que preceden al trabajo sobre el césped. Es allí cuando Arostegi asume las funciones propias de Ziganda y arenga a los jugadores en el habitual círculo que estos hacían en torno al navarro. Tras el repaso de lo comentado en el interior y alguna pauta para la sesión que va a iniciar, la dinámica no cambia: el preparador físico Alberto Martínez activa a la plantilla para abordar el grueso de un trabajo que se continúa ya a puerta cerrada. «Estamos adaptándonos, hay que tener paciencia hasta que los resultados salgan negativos. Tengo contacto constante con el cuerpo técnico y trato de estar lo más cerca posible del vestuario», comentó ayer el propio Ziganda.
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