«Temí por mi vida», dice ante la jueza la joven acusada de matar a cuchilladas a un amigo

«Temí por mi vida», dice ante la jueza la joven acusada de matar a cuchilladas a un amigo
La mujer, a la salida del juzgado tras prestar declaración por la muerte de Emilio Buria. / JUAN CARLOS ROMÁN

La magistrada decreta el ingreso en prisión de la mujer, cuyo abogado mantiene que actuó en «legítima defensa»

Marta Varela
MARTA VARELASan Martín del Rey Aurelio

Jacqueline M. G., de 33 años y vecina de la localidad lavianesa de El Condao, comparecía ayer ante la jueza que instruye el caso por la muerte, el pasado martes, de su amigo Emilio Buria Velasco, de 38 años y que había ido a visitarla a su domicilio por sorpresa. La joven, según ha podido conocer EL COMERCIO, reconocía ante la jueza que había apuñalado a su amigo con un cuchillo de cocina. «Intentó sobrepasarse conmigo y tuve miedo de que me matase. Temí por mi vida» sostuvo ante la titular del juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Laviana.

La defensa, ejercida por el letrado Arturo Alonso, aludió a la discapacidad intelectual de la joven, algo con lo que justificó las partes de su relato que resultaban menos coherentes. Así las cosas, el letrado basará su defensa en que Jacqueline actuó en legítima defensa. Fuentes cercanas al caso explicaron que «no parecía consciente de lo que había hecho». Esto explicaría, según estas mismas fuentes, que tras acuchillar a su amigo -también con una discapacidad y al que conocía por haber estado ambos en el Centro de Atención a la Integración de Pando- se duchara y cambiara de ropa. Según recoge la autopsia, Emilio Buria recibió catorce heridas de arma blanca por delante y dos por detrás. La magistrada, tras escuchar a la joven, dictó, de acuerdo con el Ministerio Fiscal, una orden de prisión provisional, comunicada y sin fianza bajo la acusación de haber incurrido en un delito de homicidio, «sin perjuicio de que dicha calificación pudiera modificarse a lo largo de la instrucción».

Jacqueline M. G. llegó a los juzgados a media mañana y antes de comparecer ante la jueza fue examinada por un forense, el cual la consideró apta para poder prestar declaración. Algo que hizo durante una hora. En esa comparecencia, según los datos aportados por el Tribunal Superior de Justicia, «la mujer relató un discurso difuso y carente de varios datos concretos de lo que pasó en el lugar y en las horas de los hechos» que acabaron con la vida de Emilio Buria.

 

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