La plataforma Proanimales niega que alimentase a los jabalíes en San Lázaro

Un gupo de jabalíes en una de sus visitas a San Lázaro. / E. C.
Un gupo de jabalíes en una de sus visitas a San Lázaro. / E. C.

Afirma que trataba de cebar a una colonia de gatos «registrada» y acusa a la Policía Local de «acosar» a la mujer denunciada

G. D. -R. OVIEDO.

La plataforma ciudadana Proanimales de Oviedo, una sociedad protectora, salió ayer al paso del expediente abierto contra una de sus integrantes por vulnerar la ordenanza de Convicencia Ciudadana y alimentar a los jabalíes en San Lázaro, en la que es la primera denuncia por esta práctica que instruyen los servicios municipales. Según su versión, la mujer, que fue denunciada el pasado lunes, volvía de alimentar «como hace dos veces al día» a una colonia de gatos en una zona a medio urbanizar al final de la calle El Montico. Unos hechos que explicó a la patrulla de la Policía Local que se personó en el lugar tras la denuncia de un vecino, en la que este afirmaba que se estaba cebando a los jabalíes. También advirtió a los agentes de que se trataba de una colonia de gatos registrada y que ella pertenecía a la plataforma. Según su relato, los funcionarios le replicaron que «'alimentar a los gatos está prohibidísimo'», que los marranos acuden «por alimentar a los gatos» y le exigieron que se identificase.

En el relato de la protectora, los jabalíes, un adulto y una cría, estaban en un solar colindante y cuando el jabato salió al callejón, uno de los agentes sostuvo que era una prueba de que el animal «la conocía», a lo que la mujer replicó que ella solo alimentaba gatos. La discusión subió de tono y, siguiendo su versión, el agente afirmó que lo iba a arreglar a tiros, momento en el que habría efectuado dos disparos al aire con su arma y ahuyentado a los marranos. Los disparos habrían asustado a la integrante de la plataforma que intentó llegar a su casa, pero los agentes le cortaron el paso en su coche y le exigieron, con amenazas de llevarla a comisaría esposada, el DNI. «La situación no lo requería en absoluto», sostiene la asociación, que denuncia que su socia se sintió «acosada, intimidada e indefensa» y que los disparos pudieron causar males mayores ya que la presencia de los jabalíes en la finca, parcialmente vallada, no suponía un riesgo para nadie.

Los agentes, en cambio, afirman que hicieron uso del arma contra el jabalí de mayor tamaño que se abalanzó contra ellos cuando trataron de ahuyentar a la piara. La Concejalía de Seguridad advirtió la semana pasada que no toleraría más que se siguiese alimentado a los jabalíes, una práctica frecuentemente denunciada en el barrio. El caso de esta mujer es el primero.

 

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