El Comercio

«Está todo hecho un desastre y abandonado»

La Escuela de Artes y Oficios fue fuente de inspiración para varios participantes, como esta pintora.
La Escuela de Artes y Oficios fue fuente de inspiración para varios participantes, como esta pintora. / A. P.
  • Una veintena de artistas recrean los espacios de la factoría en el primer certamen de pintura rápida

Ángel Morán pisó por primera vez la fábrica de armas de La Vega hace más de treinta años y a ella le dedicó media vida. Él era el médico y llevaba todos los temas relacionados con el medioambiente. La última vez que pudo observar las naves centenarias, las avenidas y los antiguos talleres fue en 2012, cuando Santa Bárbara cerró sus puertas. Los recuerdos de esta etapa siguen estando muy vivos en su cabeza y cuando ayer volvió a pisar estos terrenos sintió «melancolía». «Ahora, todo está hecho un desastre y abandonado», afirmó mientras recreaba el palacio de entrada en el primer concurso de pintura rápida que se celebró ayer en la factoría. Para esta ocasión, él eligió la técnica de la acuarela y a pesar de que todos los espacios de este lugar le encandilan, quiso introducir su propio toque en el color ya que «en eso consiste la imaginación».

Unos metros más allá era la bióloga Dorita Abella la que hacía la base de su cuadro. A ella le enamoró el conocido como 'paseo de los plataneros' que hay a la entrada y el contraste entre el color de las hojas y la fachada biblioteca. Ese fue el cuadro que presentó. «Nunca había estado aquí y estos lugares son fantásticos. Sin embargo, veo que todo este patrimonio se está deteriorando a pasos agigantados ; en diez años se construirán viviendas unifamiliares», lamentó.

Pero los artistas no solo eligieron los exteriores, sino que muchos decidieron pintar los interiores de las naves. Sin ir más lejos, el antiguo claustro fue el lugar elegido por cuatro artistas, debido a sus esbeltos y bellos arcos. Entre ellos se encontraba Beni Rodríguez, que viajó desde Gijón para participar en este concurso. Eligió materiales acrílicos sobre bastidor para realizar su obra. Igualmente, explicó que en esta zona, «los altos mandos pasaban bastante tiempo» durante los más de cien años que estuvo abierta la factoría.

Por su parte, Rubén Mejido es un enamorado de la «maquinaria vieja» y cuando vio que en la nave de cañones, realizada por el ingeniero Ildefonso Sánchez del Río, sobrevivían de forma impoluta tres grúas no dudó en recrearlas. Desplegó todos sus materiales y pintó uno de estos ganchos al estilo óleo, ya que es el que «siempre hago». Asimismo, destacó que los colores los cambió porque la luz que allí había ayer por la mañana «no era muy interesante».

Los premios se entregarán el sábado en este mismo lugar, cuando vuelva a abrir sus puertas.