El Comercio

Ignacio González, una vida política al filo de la navaja

Ignacio González.
Ignacio González. / Efe
  • El escándalo de los espías, el ático en Marbella, los extraños viajes y los oscuros negocios pusieron fin a los 20 años de trayectoria pública del hombre de confianza de Esperanza Aguirre

Cuando en marzo de 2015 la dirección nacional del PP resolvió que sería Cristina Cifuentes la candidata a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Ignacio González supo que su trayectoria política había llegado a su fin. Tras más de 20 años vinculado a la Administración, el escándalo por las supuestas irregularidades en la compra de un ático de lujo en Marbella, las sospechas de espionaje a altos cargos del Gobierno autonómico, los poco claros viajes a Colombia y Sudáfrica con empresarios que luego aparecían en adjudicaciones de contratos, habían terminado por barrer sus aspiraciones.

Era el punto final a una vida política caracterizada en sus últimos años por vivir al filo de la navaja. Iba por libre, su nombre no apareció relacionado con la trama Gürtel y tampoco con la de Púnica, que salpicaron a buena parte del Gobierno de Esperanza Aguirre y del PP madrileño. Pero esa inocencia no le eximió de sospechas dentro y fuera de su partido.

Días antes de que el Comité Electoral Nacional del PP decidiera, González aún confiaba en ser designado cabeza de cartel para los comicios regionales de aquel mes de mayo, y acabó atribuyendo a una “campaña orquestada” y al “ruido mediático” el final de su carrera.

No fue una campaña mediática lo que le sacó de la carrera, fue el temor de Mariano Rajoy y de la dirección del PP a encontrarse con un problema mayor unos meses más adelante. A la vista de los hechos, la intuición, y también la información, funcionó. Hacía mucho tiempo que el líder del partido se olía que no era trigo limpio.

Tras la defenestración de Francisco Granados, Nacho González, para los amigos, era el hombre de la absoluta confianza de la gran señora de la política madrileña en las última décadas, Esperanza Aguirre. Con ella como ministra, ejerció de subsecretario del Ministerio de Cultura, Educación y Deportes entre 1996 y 1999. En 2003 Aguirre le nombró vicepresidente primero y portavoz del Gobierno madrileño. Desde febrero de 2009 se ocupó, además, de la Consejería de Cultura y Deportes, y compaginó los cargos con la Presidencia del Canal de Isabel II. La niña de sus ojos. Pero es precisamente esa gestión al frente de la empresa pública la que origina su detención de esta mañana.

Presidente del Canal entre 2003 y 2012

Presidió el organismo que gestiona el suministro de agua en la Comunidad de Madrid entre 2003 y 2012, año en el que Aguirre dimite como presidenta de Madrid y González, mano derecha y hombre de confianza de la dirigente popular, toma el relevo en la Comunidad. Para entonces también ejercía como sucesor de Francisco Granados, también detenido y encarcelado en su caso por la trama Púnica, en la secretaría general del PP madrileño, una responsabilidad que asumió hasta pasadas las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015.

Descartado como candidato a la reelección ese mismo año, nadie supo de su renuncia como número dos de Aguirre en el partido hasta que la presidenta anunció el 14 de febrero de 2016 que dimitía tras varias informaciones sobre una posible financiación ilegal del PP de Madrid. El partido quedó completamente descabezado. Hacía un mes que González había comunicado por carta a su jefa de filas que abandonaba “todos sus cargos”.

En los últimos tiempos, las investigaciones que pesaban sobre él le dejaron sin medalla ni Gran Cruz del Dos de Mayo como habitualmente corresponde a los expresidentes madrileños. El Gobierno de Cristina Cifuentes optó por congelar cualquier condecoración “hasta que se normalizara su situación jurídica”.

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