El Comercio

La ausencia de Javier Fernández en la clausura evidencia la ruptura

No están los otrora todopoderosos 'barones' territoriales en la primera fila del PSOE de Pedro Sánchez y por eso ayer, en el acto de clausura del congreso federal, ante varios miles de personas, hubo ausencias sonadas. La de Susana Díaz, su rival en las primarias, se conocía desde el día anterior. A ese vacío hubo que añadir la no presencia del presidente del Principado y secretario general de la Federación Socialista Asturiana, Javier Fernández.

El paso del dirigente asturiano por el congreso fue discreto. Ya estaba previsto que no interviniese en el acto de apertura al acordar con Sánchez que no era necesario que la gestora rindiera cuentas. Prefirió no hacer declaraciones a su llegada al cónclave y luego apenas se le vio fugazmente por los pasillos de camino a su reunión con el secretario general, en la tarde del sábado.

Ayer visibilizó el abismo que desde hace tiempo le separa de Sánchez con su ausencia en el multitudinario acto de clausura, de la que oficialmente no se dio ninguna justificación. No hubo quejas en público de los afines a Sánchez por su proceder, aunque en privado sí había delegados que expresaron su malestar.

En defensa de Fernández, de su labor al frente de la gestora y de su trabajo como presidente del Principado salió Susana Díaz, preguntada al respecto en la mañana de ayer, cuando llegaba a la votación de los órganos federales, la ejecutiva y el comité. El dirigente asturiano, opinó, es «una referencia moral y política» para el PSOE. «Hemos tenido un gran presidente de la gestora, como tenemos un gran presidente de Asturias», dijo la líder socialista de Andalucía.

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