Otros ataques graves de perros en Asturias

Otros ataques graves de perros en Asturias

Este año se han producido dos sucesos relevantes protagonizados por canes en Asturias donde, no obstante, se recuerda con estupor el ataque de un pitbull a un vecino de Gijón que perdió los dos brazos en el año 2002

ELCOMERCIO.ES

El ataque de seis perros este mediodía a un hombre en la localidad sierense de Arniella a un vecino de 87 años se convierte en el tercer suceso de gravedad de este tipo ocurrido en lo que va de año en una región en la que, no obstante, se recuerda con estupor cómo un vecino de Gijón de 80 años perdía los dos brazos por el ataque de un pitbull en el año 2002. Este sería, sin duda, el capítulo más grave hasta la fecha en los ataques de canes a personas, aunque, sin ir mas lejos, este mismo año se han contabilizado ya otros dos sucesos.

El más reciente tuvo lugar hace escasos meses. El pasado 28 de abril por la tarde, un perro atacaba a un niño que se encontraba jugando en el parque Adolfo Suárez de Piedras Blancas. Los hechos se produjeron en torno a las ocho cuando el animal se encontraba suelto por la zona de juegos, en la que se encontraba el pequeño. El mordisco le produjo heridas en la cara.

Hasta el lugar se trasladó una patrulla de la Policía Local de Castrillón, alertada por los presentes. Los agentes comprobaron en un primer momento la documentación del perro y posteriormente tramitaron dos denuncias contra su dueño. La primera por llevar al animal suelto, cuando la ordenanza reguladora lo prohíbe en todo el concejo, y la segunda por acceder con él a la zona infantil de juegos del parque ya que, según recordaron los agentes en ese momento, los perros tienen prohibido el acceso a aquellos lugares en los que haya instalados juegos para niños.

Un mes antes, el 25 de marzo, varios perros mordían a Álvaro González, vecino de Ribono, en Mieres, cuya chaqueta de motocicleta evitó que las heridas fueran más graves. «Fue el domingo por la tarde, cuando estaba en casa y comenzamos a escuchar ladridos», recordaba el ganadero de la localidad a EL COMERCIO. También empleado de un despacho legal, González señalaba que vio a los animales atacar su rebaño. «Cogí una chaqueta que tengo de 'enduro' -utilizada para montar en moto- y salí. Se abalanzaron sobre mí y me atacaron, me salvó la prenda que vestía», dice. Un cordero murió con la cabeza llena de dentelladas; un segundo, quedó herido.

Pierde los dos brazos por el ataque de un pitbull

En Ceares, Gijón, todavía recuerdan lo sucedido a uno de sus vecinos en marzo del año 2002. Gumersindo Álvarez, un anciano de ochenta años, fue atacado por el perro de raza pitbull propiedad de un vecino. El suceso ocurrió sobre las tres de la tarde, cuando el animal, que estaba suelto en la finca de sus dueños, en la urbanización de La Coria, saltó la valla de la propiedad y se adentró en la finca colindante. Segundos después, arremetía contra la víctima.

Las heridas provocadas por las dentelladas del perro eran de tal gravedad que la víctima tuvo que ser trasladada urgentemente al hospital de Cabueñes, en Gijón, y poco después, sobre las cuatro de la tarde, al principal centro sanitario de la región, el Hospital Central de Asturias, en Oviedo. Inmediatamente fue sometido a una delicada operación para amputarle ambos brazos que habían resultado muy dañados a consecuencia de la agresión del perro. Tras más de cinco horas de intervención quirúrgica, la víctima pasó a la unidad de reanimación del hospital. Además de las extremidades superiores, el octogenario sufrió serias lesiones en las piernas. De hecho, en una de ellas sufrió pérdida de masa muscular.